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Mientras tres personas que murieron soterradas recibían cristiana sepultura, la comunidad donde ocurrió la tragedia está preocupada por la amenaza de lluvias. Familiares y amigos se despidieron de las víctimas del derrumbe ocurrido en Mejicanos el domingo por la noche. Blanca Estela Escobar de Mendoza y sus hijos Wendy Griselda y Carlos Guillermo, de 8 y 2 años, de manera respectiva, quedaron soterrados cuando un alud de tierra sepultó parcialmente la vivienda en la que residían. Las víctimas fueron veladas durante dos noches en la iglesia de las Asambleas de Dios, en la colonia Montreal, Mejicanos, al norte de San Salvador. Ayer por la tarde, familiares, amigos y vecinos acompañaron en el funeral que se realizó en el cementerio general de Cuscatancingo. Alumnos, maestros y padres de familia del Centro Escolar San Simón, en Mejicanos, donde estudiaba la niña Wendy, asistieron al funeral. Escobar fue sepultada junto a sus hijos compartiendo la misma fosa.
Ellos han pasado de muerte a vida; la muerte del cuerpo no significa el final, dijo el pastor como palabras de consuelo a los dolientes. Agregó que Blanca Estela y sus niños fueron un regalo maravilloso, por el cual se debía dar gracias a Dios. Mientras tanto, los vecinos de la familia afectada advirtieron que las constantes lluvias amenazan con provocar más deslaves. Sólo en Mejicanos, el comité de emergencia local ha verificado la existencia de 115 comunidades en alto riesgo. Por el momento, los afectados y el comité de emergencia local han comenzado obras de mitigación para fortalecer el terreno. Como primer paso recurrirán a la siembra de izote para evitar más erosión de los terrenos. |
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