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Tormentas vuelven a generar temores
Las lluvias del fin de semana fueron causa de alarma entre cientos
de migueleños
Evelyn Granados
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
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Las lluvias provocadas por Isidoro originaron
fuertes corrientes en el río Grande que arrasaron con
las bordas, a finales de septiembre.
Foto EDH |
El caudal del río Grande subió al menos un metro.
Las lluvias que cayeron sobre el territorio nacional durante el
pasado fin de semana, fueron las culpables. El miedo invadió
a cientos de migueleños. Ellos residen en áreas de
riesgo, en los alrededores de dicho río.
Y no es para menos. Isidoro causó estragos en la segunda
semana de septiembre. Las lluvias que azotaron el territorio provocaron
el desborde del río. La corriente arrastró los pocos
metros de borda que aún subsistían.
Debido a ello, la vulnerabilidad de las zonas de riesgo creció.
Para terminar de complicar el panorama, es imposible reparar las
estructuras en estos momentos. La constante amenaza de lluvia lo
impide.
Será cuando el verano entre en forma que el Comité
de Emergencia Departamental (COED) impulsará las obras de
reparación. Ricardo León, gobernador y director del
Comité, explicó que la humedad mantiene intransitables
los ya deteriorados caminos. Necesitamos entrar con maquinaria
pesada y el fango nos lo impide por el momento, detalló.
La esperanza de recuperar a corto plazo las bordas se fue con la
corriente del río. Sólo en la zona rural que corresponde
a la cabecera, son aproximadamente 600 las familias que temen lo
peor.
Amenazados
Allí corren peligro los cantones El Zapotal, El Zancudo,
Consuelo, Altamiz, El Picudo y La Pelota. Al sur del departamento,
comparten la misma suerte los habitantes en El Cuco, Chilanguera,
El Delirio y El Havillal, en Chirilagua.
Las recientes lluvias alertaron a los migueleños residentes
de dichas áreas. Las Asociaciones de Desarrollo Comunal abrieron
muy bien los ojos ante las primeras inundaciones. Gracias
a Dios no pasó a más.
Los afectados confían en la organización que han
logrado desarrollar, para evitar tragedias. Así lo manifestó
Inés Membreño, vicepresidenta de la ADESCO Fe y Esperanza
del caserío El Moral.
Viernes y sábado tuvieron pequeñas inundaciones en
el cantón El Consuelo de San Miguel. Lo anterior lo dijo
Víctor José Gómez, uno de los vecinos de ese
lugar.
Las experiencias anteriores les robaron el sueño en esa
zona de la cabecera departamental. Las familias temían que
el agua subiera y arrasara con todo. Algunos optaron por albergarse
en casa de familias y vecinos, en lugares seguros.
En esa región, los habitantes están enterados que
ante cualquier posibilidad de inundación deben resguardarse
en el Centro Escolar. Son los templos religiosos y las escuelas,
los sitios elegidos para albergar a damnificados. Por hoy, la alerta
continuará hasta que el invierno se despida.
Estamos en alerta y sabemos qué hacer
ante una emergencia
Iris Membreño
ADESCO El Moral. |