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La subversión gubernamental en Argentina

La derogación de la ley de Subversión Económica fue objeto de un agitado debate en Argentina. El propio FMI presionó para abolirla.

Martín Krause *
Buenos Aires
AIPE.
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com

Es sorprendente la importancia alcanzada en la Argentina por la derogación de la Ley de Subversión Económica, la cual fue finalmente aprobada por el Senado.

Claro que es fácil comprender a aquellos que se oponían a la derogación. Pensaban que con ella pondrían en prisión a banqueros ya procesados y a otros que puedan serlo en el futuro.

Tampoco es difícil comprender la presión que el gobierno ejerció para obtener su derogación, puesto que le urge cumplir los requisitos del Fondo Monetario Internacional para poder comenzar a conversar sobre un nuevo programa de ayuda.
Lo que más cuesta entender es la importancia que el FMI le ha dado al asunto.

Claro que era necesario derogar esa ley. Tan sólo leyendo su artículo 6° se comprende la ridiculez de la norma y de qué forma puede destruir la economía si fuese implementada. Dicho artículo establece que “será reprimido con prisión de dos a seis años y multa de diez mil a un millón de pesos... el que, con ánimo de lucro o maliciosamente... destruyere, dañare, hiciere desaparecer, ocultare o fraudulentamente disminuyere el valor de materias primas, productos de cualquier naturaleza, máquinas, equipos u otros bienes de capital, o comprometiere injustificadamente su patrimonio...”.
El “ánimo de lucro” aparece a la par de acciones “maliciosas” y seguramente así fue considerado por el
legislador, concepto que obviamente comparten los actuales congresistas. El ánimo de lucro, para el legislador, es algo evidentemente "subversivo".

Por otro lado, la ley no parece entender ni las más elementales reglas de la actividad económica. Si un empresario que "con ánimo de lucro" procede a destruir o a dañar sus productos como la norma señala, no tendría que ir a la cárcel sino al manicomio.

Además, quien así actúa no duraría mucho en el mercado, sería pronto desplazado por la competencia, a menos que tenga un monopolio otorgado por la misma autoridad que ahora lo quiere perseguir.

Lo que no ven

Es también curioso que los legisladores encuentran “subversión” en ciertas actividades del sector privado, pero nunca la detectan en sus propias acciones. Si tomamos en cuenta la “subversión” económica ocasionada por gobiernos y legisladores argentinos en los últimos años, la pena de prisión de dos a seis años parecería extraordinariamente leve, en la mayoría de los casos.

Esto mismo hace incomprensible el énfasis puesto por el FMI en el asunto. Los funcionarios del organismo internacional presentan la reforma de la ley de quiebras y a la derogación de esta otra ley como pasos esenciales para restablecer la seguridad jurídica en la Argentina.
En realidad sí lo son, pero si el FMI cree que eso resultará suficiente, se equivoca tanto como los legisladores que se resistían a derogarla.

Gota de agua

La derogación de la Ley de Subversión Económica es una gota de agua en el océano de la destrucción de las instituciones argentinas. ¿Acaso comenzaremos a consumir, ahorrar e invertir luego de estos cambios legislativos? Por supuesto que no, ya que sabemos muy bien que estos legisladores que hoy derogan a regañadientes esa ley son los mismos que una vez votaron la convertibilidad del peso con el dólar, luego su modificación para incluir al euro y pocos meses después su derogación.

Son los mismos que votaron la intangibilidad de los depósitos y luego la emergencia económica que terminó destruyéndolos; son los que votaron presupuestos deficitarios que se cubrían sólo con endeudamiento y luego aplaudieron la cesación de pagos.

Si a todo esto le sumamos el desprecio al derecho de propiedad demostrado por el Poder Ejecutivo, la destrucción de la moneda, de los contratos, de los ahorros, de los salarios y la incapacidad de la justicia para resguardar los derechos fundamentales del ciudadano, no es de extrañar que el sentimiento de “inseguridad” vaya mucho más allá que la mera noción de subversión económica.
Los argentinos estamos inseguros y desconfiamos abiertamente de los tres poderes del gobierno, porque sentimos que los tres están conspirando activamente y profundizando la “subversión económica” en contra de nuestros patrimonios.

* Corresponsal de la agencia AIPE. © www.aipenet.com

 

 

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