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Breve
análisis
El fallo de Alemán y el poder sandinista
Rodrigo Chávez*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
El juicio contra Alemán es un paso a una mayor institucionalidad
nicaragüense, pero es sólo un paso
El fallo judicial-sentencia No. 559 de la jueza Juana Méndez
Pérez al condenar al Dr. Arnoldo Alemán Lacayo, ex
presidente de Nicaragua y máximo caudillo del Partido Liberal
Constitucionalista (PLC) el partido más grande de ese
país y el inicio del proceso de desafuero el jueves
19 de septiembre marca el inicio del primer desafuero en la historia
de Nicaragua y posiblemente el principio de una nueva era en la
política de ese país.
La resolución de la jueza y el desafuero es un acto en pro
de la justicia y en contra de una corrupción descarada, pero
también refleja la enorme influencia de los sandinistas en
el juego del poder nicaragüense. Basta analizar que de los
47 votos para destituir a Alemán de la presidencia de la
Asamblea, 38 fueron sandinistas, 7 liberales y 2 de partidos pequeños.
El resto de diputados, 44 liberales, se mantuvo fiel a su líder,
Arnoldo Alemán.
El fallo va enfocado a atacar a Arnoldo Alemán y menciona
a un grupo de sus seguidores y cómplices. El fallo también
ataca el tema del delito electoral ( por supuestos financiamientos
ilegales de campaña), pero no menciona al vicepresidente
José Rizo o al ex jefe de campaña de Bolaños,
Eduardo Montealegre. Por lo tanto, la estrategia del Frente Sandinista
ya no es utilizar el delito electoral para demostrar financiamientos
ilegales de la campaña presidencial de don Enrique Bolaños;
el FSLN (Frente Sandinista para la Liberación Nacional) entiende
que intentar sacar del poder al presidente Bolaños de esa
manera no es algo ejecutable, debido al apoyo con que el Presidente
cuenta en la población nicaragüense y del gobierno de
Estados Unidos.
La resolución de la jueza libra de todo cargo a las personas
vinculadas al presidente Bolaños y se enfoca en Alemán
y su grupo. De esa manera el FSLN se propone destruir al caudillo
máximo del liberalismo y tratar de debilitar al PLC electoralmente.
Esto nos indica dos aspiraciones del sandinismo:
1) Que ha decidido que no quiere co-gobernar con el ingeniero Bolaños
y desea mantenerse en la oposición, por lo menos, hasta las
próximas elecciones.
2) Que desea demostrarle al presidente Bolaños y a los futuros
presidentes de Nicaragua que el FSLN tiene poder de veto sobre su
gestión presidencial.
Esto significa que el FSLN, vía su influencia política,
puede hacer que un gobierno funcione o no. Por lo tanto, en la lógica
sandinista, la meta es lograr que cada gobierno tome en cuenta sus
intereses y no sólo los de los grupos de poder que lo llevaron
al gobierno. El FSLN planea posicionarse como un eje clave de la
gobernabilidad de Nicaragua, el cual no puede ser ignorado por ningún
gobierno.
Otro aspecto importante es el apoyo de la sociedad nicaragüense
a la lucha anticorrupción del presidente Bolaños;
el 90% de los nicaragüenses, según las últimas
encuestas, apoya al mandatario. Este apoyo tan masivo representa
una modernización de Nicaragua, ya que la corrupción
es un concepto moderno. Cuando una sociedad reconoce la corrupción
como un problema está implícito un cambio de valores
básicos. Para que haya corrupción es necesario reconocer
la diferencia entre el rol público de un funcionario y su
interés privado.
En una cultura donde el rey es el soberano absoluto y dueño
del Estado, el hecho de que él se enriquezca con los bienes
de la nación no es considerado corrupción. Para que
haya corrupción, se debe reconocer que el bien es público
y no del gobernante. La venta de un voto, de un puesto o de una
decisión en beneficio personal es corrupción. En los
tres casos, se vende algo público. Esta es una noción
que actualmente está creando la sociedad nicaragüense
y que representa que está modernizándose. Este concepto
de corrupción no se tenía en el gobierno de la familia
Somoza, por ejemplo, cuando los bienes públicos se mezclaban
con los bienes privados del gobernante.
El juicio contra Alemán es un paso a una mayor institucionalidad
nicaragüense, pero es sólo un paso, ya que en Nicaragua
el sistema judicial está dispuesto a juzgar a políticos
de derecha, pero a nadie de izquierda. La justicia aún no
se aplica igual a todos: El Estado de derecho está lejos
de nacer en Nicaragua.
La medida contra Alemán por parte del presidente Bolaños
es, sin embargo, ejemplarizante para los demás países
de América Latina. Es también interesante ver el contraste
de los intentos de evasión de la justicia por parte de Alemán
con la actitud valiente y patriótica del presidente de Costa
Rica, Abel Pacheco, quien, al ser acusado de financiamientos ilegales
en su campaña, renuncia al fuero y a cualquier protección
y se somete a los tribunales de su país para demostrar su
inocencia.
*Miembro de la Asociación de Ex alumnos de la Escuela Superior
de Economía y Negocios.
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