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Palabras
Altura de las estrellas
Carlos Balaguer
Empezamos a llegar a lo más alto de la cumbre. Y si en realidad
la vida era un sueño que alguien perdió, la libertad
era otro igual sueño de nadie.
Aquello hermoso que encontramos y adueñamos porque no es
de nadie; porque ahí está para quien lo quiera poseer.
Con el tiempo, también se irá de nuestras manos, porque
todo se va de las manos, porque todo es huésped
en nuestro corazón. Elogio de lo efímero, de lo intenso,
de lo que al final se desvanece...
El pecho se nos hinchaba de alegría, de fantasía.
R. empezó a limpiar la abandonada cabaña, y yo, a
ajustar los rotos goznes de la puerta.
Siempre se llega. Y llegar nos vuelve conquistadores. Uno llega,
aun cuando no tiene caminos, pero si llega, es que los tuvo. Caminos
que no se pueden volver a repetir. Recordé a Sa, fuente pura
que un día llegó a mi vida sin tener caminos ni dónde
ir. En el corazón hay puñales, y astrolabios para
medir la altura de las estrellas. Sa se fue herida por mis puñales,
pero yo le regalé el astrolabio.
Desde entonces no sé medir la altura de las estrellas. Sólo
sé la distancia. Distancia entre el sueño y el astro.
Entre el hombre y su anhelo...
Afuera se divisaban los horizontes. El mundo estaba allá
abajo, allá a lo lejos, con sus pueblos y sus luces. La casucha
estaba en un claro del bosque. El lugar era mágico. Celeste.
Las fresas maduraban sobre la verde hierba. Cerca zumbaba como zumba
el mar vivo, antiguo.
Día a Día
El terrorismo es sostenido, fomentado y financiado por los regímenes
que forman el eje del mal, como Irán, Libia,
Corea del Norte y, aunque no se menciona, Cuba. Afganistán
permitió la organización de la red Al-Qaeda, que a
su vez se financiaba con la venta de opio, heroína y morfina
en Europa y los países del Lejano Oriente.
Las FARC colombianas se financian con la venta de cocaína
y heroína, en igual manera como los movimientos subversivos
en América recurrían a los secuestros, las extorsiones
y al lavado de dinero para sostenerse. De nuevo, las víctimas
de los estupefacientes, como de los secuestros, son personas y familias
inocentes que caen en la desgracia.
La clase de despiadada actitud de los movimientos terroristas no
sólo se revela con los atentados de hace un año, sino
en el maridaje de terrorismo y criminalidad común.
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