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¿Dónde
están los brujos?
Dos
páginas de papel periódico, un poco de tinta y una
pluma investigadora fue el conjuro necesario para que los brujos
colombianos que nos habían invadido fueran expulsados, dejando
tras de sí una hediondera, no de embrujos, sino de estafas
y engaños a gente ingenua.
Lito Montalvo
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Algunas veces, desde la radio de mi carro escuchaba los programas
de los brujos que recibían llamadas de gentes, abatidas de
problemas, buscando solución.
Ringggg, rinnnnn, sonaba el teléfono de la emisora. El Brujo,
o cacique, o el Maestro de la Hermandad Oliveira contestaba:
- Aló, hermanita, dígame su fecha de nacimiento y
de donde me llama.
- Soy del 15 de agosto de 1952 y le llamo de San Bartolo, Ilopango.
No me diga más, hermanita, desde aquí a través
del teléfono me doy cuenta que usted es del signo Leo, y
que está pasando por un grave problema económico:
¿Cierto hermanita? ¡Diga públicamente que le
estoy diciendo la verdad!
-Cierto -contestaba la voz compungida. El brujo ya había
hecho sus cálculos mentales: Ilopango, San Bartolo son suburbios
del gran San Salvador donde vive gente pobre, seguro hay problemas
económicos, además con cincuenta años la ha
dejado el marido y posiblemente ambas cosas. También, si
ha aceptado que tiene graves problemas económicos seguramente
ha perdido el empleo.
- Además, hermanita, veo que le duele algo, posiblemente
en las extremidades inferiores, ¿Cierto?
-Cierto hermano.
- También tiene problemas con su marido... el brujo callaba.
Del otro lado de la línea la posible victima titubeaba y
decía:
-Se fue para los Yunaites, y hace meses que no escribe.
Con eso era suficiente para que el estafador brujo la tuviera en
sus manos.
- Déjeme decirle madrecita -le decía el embaucador
con acento de Medellín -que su marido no escribe porque tiene
una mala mujer allá que es mexicana y ésas saben de
artes ocultas del mal, y su pobre marido no se puede safar, porque
el conjuro que le han hecho es demasiado fuerte. Usted necesita
ayuda urgente -decía el maldito brujo con voz convencedora.
Venga a mi consultorio y tráigame una vela roja, una blanca
y una foto de su esposo. Ya verá madrecita, cómo le
devolvemos a su marido, además le daremos una medicina para
ese dolor de piernas.
- Y cuanto vale la consulta -preguntaba afligida la voz.
- Sólo cien coloncitos... Pero eso no es nada, su marido
le volverá a mandar la ayuda y la mujer mexicana se irá
de su lado.
Ya no sé más, pero según me enteré después,
que estos estafadores desplumaban a sus víctimas, que en
la mayoría de los casos no se quejaban a las autoridades
por falta de pruebas o para no hacer el ridículo de que fueron
engañadas por su ignorancia.
Los brujos han existido siempre, antes los quemaban en la hoguera,
ahora tienen consultorios y algunos están en la Asamblea.
Mi amigo y diputado Renato Pérez, de Izalco, cuna de brujos,
aunque admito que él no se dedica a ese tipo de actividades,
y que si ha pasado doce años en la Asamblea es por voluntad
del pueblo y no por brujerías, me cuenta que cuando él
estaba chiquito, había una curandera famosa llamada Juana
Torres, cuya especialidad era la de sacar o meter sapos en la barriga.
Aunque eso ya no existe, las brujas, no los sapos; todavía
existen y a montones los ingenuos que creen en los nuevos brujos.
Estos nuevos Brujos, no pueden ser deportados, porque son salvadoreños
por nacimiento e hijos de madre y padre salvadoreños.
Aseguran que ellos tienen la solución a su problema
y lo primero que le ofrecen es empleo, millones de empleos.
También ofrecen salud gratis y medicina regalada en todos
los hospitales. Algunos ofrecen elevar el precio del café,
otros llegan mas allá y aseguran que bajarán el precio
del combustible, y otros hasta ofrecen visas para residir en los
Estados Unidos. Estos brujos son capaces de ofrecerle aumento en
las pensiones, baja de las tarifas eléctricas, disminución
del precio de la canasta básica y hasta ofrecen copiosas
lluvias en la época se sequía.
Utilizan las palabras mágicas de ¡sostenible! ¡integral!
¡consensuada! ¡marco democrático!
Hacen su trabajo a través del radio, la tele, los diarios
y las paredes de todo el país. Regalan prendas de vestir
y cachuchas, llaveros con su foto, cuadernos, lápices etc.
Durante su gira abrazan a todo el que se le pone enfrente, no importa
si el cipote está chorriado y chuco. Estos brujos se cambian
de peinado, rebajan de peso, se reconcilian con la esposa, se confiesan,
pagan las deudas, van a misa, se ponen al día hasta con el
fisco, se van a vivir al municipio donde pondrán su clínica
y se sonríen hasta con los postes.
Una vez convencidas sus victimas, no les piden dinero el día
de la consulta, sólo les piden que marque con una X la bandera
que los representan. Cuidado con los nuevos brujos.
INSERTO
Todavía hay muchos brujos en este país, pero no son
extraditables.
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