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Brasileños a las urnas bajo extrema seguridad
En medio de estrictas medidas de seguridad, más de 115
millones de brasileños concurrirán hoy a las urnas
para elegir a un nuevo presidente, en los comicios más reñidos
de los últimos 20 años
BRASILIA, BRASIL
REUTERS.-
El Diario de Hoy
internacional@elsalvador.com
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Los brasileños se
preparaban para votar el domingo en elecciones generales custodiados
por un enorme operativo de seguridad, con la única
duda de si el candidato de izquierda Luiz Inácio Lula
da Silva ganará directamente la presidencia o deberá
enfrentar un balotaje. Foto EDH / AP
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Los brasileños se preparaban para votar el domingo en elecciones
generales custodiados por un enorme operativo de seguridad, con
la única duda de si el candidato de izquierda Luiz Inácio
Lula da Silva ganará directamente la presidencia o deberá
enfrentar un balotaje.
Una encuesta divulgada ayer volvió a confirmar el favoritismo
de Lula, del Partido de los Trabajadores (PT), al otorgarle el 43
por ciento de las intenciones de voto, cerca de la mayoría
necesaria para un triunfo definitivo.
El oficialista José Serra, del Partido de la Social Democracia
(PSDB) del saliente presidente Fernando Henrique Cardoso, se afianzó
en un distante segundo lugar, con un 19 por ciento de apoyo.
La encuesta, realizada el viernes entre 2.501 personas por el instituto
Vox Populi por encargo del periódico Correio Braziliense,
fue la primera desde el debate televisivo final que protagonizaron
los candidatos presidenciales el jueves, en el cierre de la campaña
electoral.
Sin embargo, pese a las expectativas previas ese cierre de campaña
no produjo aparentemente un impacto importante en los más
de 115 millones de electores y la encuesta mostró escasa
variación en relación a los sondeos ya conocidos.
Los candidatos
Tanto Lula como los candidatos Anthony Garotinho, del Partido Socialista
Brasileño (PSB), con 15 por ciento, y el centroizquierdista
Ciro Gomes, del Frente Trabalhista, con 13 por ciento, se mantuvieron
estables, mientras Serra fue el único que creció un
punto porcentual.
Las encuestas marcan que Lula, pese a que estaría muy cerca
de ganar la presidencia el domingo, aún no cuenta con el
apoyo necesario para evitar una vuelta definitoria con el segundo
candidato más votado, que sería el 27 de octubre.
Lula, un ex obrero metalúrgico de 66 años que intenta
por cuarta vez llegar a la presidencia, ha sido el gran beneficiario
del descontento con el gobierno en un país con un desempleo
en alza, lento crecimiento económico y violencia urbana.
Lula, aunque ha moderado su discurso socialista, encarna para gran
parte de la población la esperanza de un cambio en las políticas
que impulsó Cardoso, que terminará dos mandatos consecutivos
iniciados en 1995.
Brasil, con 170 millones de habitantes, tiene al menos 40 millones
de pobres y es el cuarto país con peor distribución
del ingreso del mundo.
Temen violencia
Con los candidatos esperando el inicio de la votación, el
foco de la atención del país se dirigía a la
gigantesca movilización de efectivos militares y policiales
en las principales ciudades de Brasil para prevenir actos de violencia.
Sólo en Río de Janeiro, la ciudad más emblemática
del país, habrá en las calles 40.000 efectivos, respaldados
por helicópteros, luego de amenazas sobre posibles acciones
de bandas de narcotraficantes que controlan las áreas mas
pobres de la ciudad, las favelas, de perturbar los comicios.
El lunes Río quedó paralizada tras el cierre de comercios,
escuelas y universidades por amenazas de los traficantes, aparentemente
en protesta por el trato que capos de la droga detenidos
reciben de la policía.
En el operativo, que se extenderá en al menos nueve de los
27 estados brasileños, participaran fuerzas policiales, civiles
y hasta efectivos del Ejército, la Marina y la Aeronáutica.
Esperanza en segunda vuelta
Tras el debate del jueves, transmitido por la principal cadena de
televisión del país, la Red Globo, y visto por millones
de brasileños, dirigentes cercanos a Serra se mostraron optimistas
sobre la posibilidad de una segunda vuelta.
Serra, que ocupó las carteras de Planeamiento y de Salud
en el gobierno de Cardoso, ha intentado transmitir en su campaña
la idea de que Lula, que nunca ocupó un cargo público
y carece de educación superior, fracasaría en el poder
por su falta de experiencia.
Para ganar la presidencia el domingo del mayor y más poblado
país de América Latina y evitar un balotaje, Lula
necesita obtener la mitad más uno de los votos válidos,
cifra de la que está a poca distancia, según los sondeos.
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