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Orientaciones familiares
Respuesta al abuso verbal

Por Pastor Mario Vega
El Diario de Hoy
orientaciones.familiares@navegante.com.sv

Las personas que son atacadas verbalmente pueden encontrar ayuda aprendiendo a reconocer cómo y cuándo sus cónyuges usan palabras para controlarlas y oprimirlas. No pueden enfrentar su problema si no lo ven ni lo entienden.

Las personas que están sometidas al abuso verbal pueden considerarse a sí mismas inadecuadas, ineptas, egoístas y todas aquellas cosas que sus cónyuges les han hecho creer. En su vida reprimida pueden llegar a pensar que no tienen derechos y que no vale la pena que expresen sus sentimientos.

Pero para responder al problema del abuso verbal es importante que las personas reconozcan que sus opiniones son legítimas. Que tienen derechos y que los abusadores no siempre tienen la razón. Las víctimas deben sentirse libres de expresar con firmeza sus puntos de vista y no dejar que el abusador le intimide haciéndole callar o obligándole a adoptar conductas que no son las de su elección.

Es importante que la víctima comience a descubrir los patrones de agresión verbal de su cónyuge. Debe observar cuáles son los momentos y los motivos por los que el abusador arremete. El reconocer los patrones del abusador le ayudará a predecir los momentos y las maneras en que su cónyuge trata de controlarle y castigarle. Así la persona estará mejor preparada para enfrentar el problema cuando ocurra de nuevo.

Abordar casos graves de abuso a menudo exige fuertes medidas correctivas. Puede que alguien no tenga la confianza suficiente para hacerlo sin ayuda. Por eso es importante que busque ayuda de quienes tienen alguna experiencia. Al menos, tal vez necesite conversar con un amigo en quien pueda confiar, o aceptar la ayuda de un pastor o consejero cristiano que comprenda la dinámica del abuso verbal grave.

Algunas víctimas no son capaces de reconocer lo injusto del trato que reciben; pero cuando otra persona escucha el relato de cómo se les trata puede llegar a escandalizarse y hacerle ver que está sometida a una situación anormal. El despertar a tal conciencia es un primer paso para buscar ayuda y procurar una salida.
Con un apoyo espiritual adecuado es posible que una víctima que ha estado sometida a abuso severo supere las heridas y recobre su valoración personal la cual ha sido tan frecuentemente pisoteada. Este será ya un buen paso para sanarse.

 

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