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El
VHS también llevó el espectáculo a los hogares
El ocaso de los cines de San Salvador
Cadenas
y gruesos candados cierran las puertas de algunos cines del centro
histórico de la capital, que desaparecieron con el deterioro
de la seguridad.
Guadalupe Hernández/ Edwin
Segovia
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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El cine Avenida, fue uno
de los mejores cines de la capital. El deteriorado inmueble
cerró sus puertas en la década de los 90, y
ahora se encuentra a la venta. Foto
EDH
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Miguel Orellana pasaba mañanas enteras viendo las caricaturas
que exhibía el cine Avenida. Era la década de los
años 70, cuando aquel niño de 11 años pagaba
50 centavos de colón por ver su película preferida.
Si quería palomitas de maíz, desembolsaba otros 25
centavos.
La tranquilidad y seguridad de la sala de proyecciones, ubicada
en la Avenida Independencia, no duró mucho. El cine se convirtió
en concentradero de delincuentes que a menudo provocaban desórdenes
y graves incidentes. La mala fama alejó al público
y los administradores tuvieron que clausurarlo.
A través de las rejas, don Miguel, ahora de 35 años,
mira los promontorios de basura y muebles viejos tirados en las
graderías que conducían a la sala donde se divertía
de pequeño.
Por su parte, don Manuel Romero, de 65 años, propietario
del almacén Avenida, contiguo al cine del mismo nombre, recuerda
que en la fila que hizo en 1957 para ver Gigante, con
Rock Hudson y James Dean, había personas de toda condición
social y nadie se preocupaba por la inseguridad.
Sus recuerdos afloran mientras apoyado en la vitrina
se mantiene a la expectativa de los vándalos que se han apoderado
de la zona, contribuyendo a la decadencia del sector.
Se podría afirmar que el declive de las salas de cine en
San Salvador se inició en los años ochenta, cuando
amplios sectores de la capital se convirtieron en zonas que, por
diversas razones, fueron paulatinamente abandonadas y perdieron
su vocación comercial o residencial.
Algunos edificios como el ex cine Apolo ahora convertido en
establecimiento comercial o el Libertad (en abandono), son
ahora monumentos al descuido y al deterioro.
El Apolo, fundado en 1923, con los últimos avances arquitectónicos
de la época por su estilo Art-Deco, fue el preferido
por la clase media alta de mediados de siglo, la que apreciaba su
exquisita decoración, iluminación y hasta su aire
acondicionado. De su esplendor sólo sobrevive el imponente
rótulo de Apolo en su frontispicio.
A inmediaciones también se encontraba el cine Plaza, pero
desde hace unos cinco años funciona una iglesia cristiana,
al igual que sucede con el cine Fausto, ubicado en el barrio San
Miguelito.
La riqueza de la historia cinematográfica no sería
la misma si no se menciona al cine Libertad, que data de 1929 y
en sus orígenes también llamado Popular.
Las mil y una historias que encierra la que un día fuera
una sala majestuosa, también utilizada como teatro, no pueden
contarse porque sus puertas fueron clausuradas a principios de los
90. Hoy es guarida de delincuentes y huelepegas.
Por el año 1957 nuevos cines abrieron sus puertas: el Caribe,
ubicado en la zona de la Plaza de las Américas o Salvador
del Mundo, el cual desaparecería también en los años
90; y el Tropicana, en las cercanías de la calle Concepción.
El siguiente año, abre sus puerta el cine París, en
la zona centro-sur, con la exhibición nocturna de la película
La Caldera del Diablo.
En la memoria histórica también se encuentran los
cines Fox, Maya, Capitol, Regis, Deluxe, América, Modelo
y Cinelandia. Esas cómodas y muchas veces aterciopeladas
butacas, en donde las parejas de esa conservadora época se
dieron sus primeros besos, se encuentran arrinconadas en las desvencijadas
bodegas de los cines del centro capitalino.
¿Por qué cerraron?
- La situación conflictiva que vivió el país
en la década de los años 80 y los avances en materia
tecnológica, contribuyeron a que las primeras salas cinematográficas
fueran desvaneciéndose.
- Entre ellos, los cines Avenida, Apolo y Libertad, propiedad del
gubernamental Circuito de Teatros Nacionales, también desaparecido.
- Por la inseguridad en el centro histórico de San Salvador,
se dio, al igual que la mayoría de fuertes empresas comerciales,
su desplazamiento a zonas del norponiente capitalino: Metrocentro,
Paseo Escalón, Plaza Merliot y otras.
- El cierre de los cines fue poco resentido, porque ya en la década
de los años 90, hace su aparición el VHS y los rentavideo,
suficientes para verlo en casa.
- Asimismo, los avances tecnológicos permiten que los amantes
del cine puedan llevarse las películas a casa. La llegada
del reproductor VHS y las rentadoras de vídeos contribuyen
a este fenómeno.
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