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Un desliz obligatorio
La noticia ha corrido como pólvora en la Casa del Pueblo.
¡La Dama de las Manos Azules ha vuelto con el Caballero Tricolor!
Luis Laínez
El Diario de Hoy
escenarios@elsalvador.com
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Pero eso no es nada nuevo - comentó Sigredo.
- Es cierto, siempre han estado graníticamente unidos
-respondió Camilo.
- ¿Acaso no te acuerdas que a su amor nadie lo detiene?
- No me olvido de eso. También sé que se necesitan
mutuamente, uno para que el Rey del Trópico gobierne holgadamente
y la otra para mantener a sus lacayos de la Corte Sin Cuentas.
Sí, esto no es nada nuevo -siguió Camilo-, pero todos
sabemos que la Dama de las Manos Azules tiene, cada tres años,
un período en el que reniega del Caballero Tricolor, ¿acaso
no te acordás que ha estado saliendo con el Barón
Rojo?
- ¡Tenés razón! Cuando se acerca la renovación
de los votos en la Casa del Pueblo, la Dama de las Manos Azules
se pelea públicamente con el Caballero Tricolor para mantener
su propia cosecha de los votos en la siega electoral. Hasta tiene
romances con el Barón Rojo...
- Sí, pero son amores por despecho. Lo hace para conservar
su dote. Si sigue permanentemente pegada al Caballero Tricolor,
sus lacayos y obreros acabarán por servir también
al Rey del Trópico. Entonces, ¿cuál sería
el valor de la Dama?
Los dos amigos empezaron a hacer memoria. Este tercer año,
el rompimiento de la Dama de las Manos Azules y del Caballero fue
especialmente escandaloso.
La Dama de las Manos Azules acusó a su consorte de querer
comprar a sus obreros con vulgar oro, justo cuando todos en la Casa
del Pueblo se preparan para la siega electoral de cada tres años.
El Caballero Tricolor sonrió por lo bajo y negó todas
las acusaciones. Conoce muy bien a su amante.
Luego vino el enamoramiento con el Barón. Y también
lo dejó.
Pero hubo una tregua. El Caballero Tricolor llegó con la
cabeza fría. La Dama de las Manos Azules le lanzó
una mirada indiferente. El Caballero habló. Ella abrió
bien sus ojos y dijo que sí.
- ¡Y volvieron otra vez! -dijo Sigfredo.
- ¡No! Sólo fue esa vez. Se han dado un beso muy fuerte
para evitar que salga de la Corte Sin Cuentas cualquier informe
que dañe a los ministerios del Rey del Trópico y los
feudos del Caballero Tricolor - explicó Camilo.
- Entiendo. Los lacayos de la Dama de las Manos Azules seguirán
con su transa -suspiró Sigfredo.
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