Turismo
 
Inicio del Sitio
Domingo 13 de octubre
 

 




CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


 
 

Las fallas del socialismo en la economía

Un expresidente del Banco Central de Chile analiza por qué fracasan las tendencias socialistas. La primera falla es no entender el dinamismo de los mercados y los precios

Santiago
Alvaro Bardón
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Los socialistas no consiguen el desarrollo económico y social porque no entienden que el progreso lo logran las personas interactuando en un ambiente de libertad y de respeto por la propiedad, los contratos y la palabra empeñada.

Cada persona tiene sus capacidades y habilidades obtenidas de variadas formas. Estos individuos creando, produciendo, trabajando e intercambiando consiguen ingresos, pero sólo si, a su vez, satisfacen las necesidades de los demás.

Al trabajador no lo contratan por sus lindos ojos, sino porque hace un aporte a la producción. Y el empresario más sinvergüenza no conseguirá utilidades si su producción no es demandada por los consumidores.

La competencia es cada vez más intensa, en especial por la globalización, y significa precios más bajos, mejor calidad, desarrollo, empleos y aumento del bienestar.

Libertad de acción

Las habilidades y el conocimiento lo tienen los individuos, y sólo se podrán aprovechar “socialmente” si interactúan con libertad en los llamados mercados, que no son algo cruel, frío, misterioso, determinista ni impersonal, como creen muchos políticos, intelectuales y hombres de Iglesia, sino las propias personas que, al intercambiar de todo, generan los precios.

Estos son pura información para consumidores, productores, comerciantes y trabajadores, información que se pierde cuando las autoridades, desde presidentes elegidos a monarcas absolutos, pasando por dictadores, intervienen fijándolos, con regulaciones, impuestos, aranceles, regalos a grupos de interés o prohibiciones, con muy nobles propósitos, en la ilusión de proteger a desvalidos o guiar a personas que consideran como incapaces o menores de edad.

Los gobernantes, por más sabios que sean, nunca lograrán juntar en una oficina central la información y el conocimiento dispersos en millones de individuos y por eso la planificación central falla siempre.

La dinámica del mercado libre no se puede copiar y la pretensión de programar a partir de precios que en la realidad sólo duran un segundo está condenada al fracaso. Es lo que ocurre en Chile en las áreas donde el Estado es activo, como la educación y la salud. Y es lo mismo que ocurría en el pasado, cuando los gobernantes llegaron a fijar hasta el precio de las misas cantadas.

Nada es perfecto

La libertad es riesgo, otra cosa que los socialistas no comprenden y tratan de evitar, legislándolo todo. No estamos en el Paraíso y todo es imperfecto, pecaminoso y riesgoso, los mercados incluidos. En estos, lo razonable es ampliar la competencia con el objeto de eliminar las trabas, generalmente derivadas de leyes e intervenciones oficiales.

El riesgo y la desigualdad son propios de la condición humana, desde que Adán comió el fruto prohibido.
Los individuos van reduciendo los riesgos y la desigualdad, en la dinámica de los mercados productivos o mediante la solidaridad, atributo personal -no social-, que se desnaturaliza cuando se estatiza, como les gusta a los socialistas, incluyendo a algunos sacerdotes que olvidaron todo lo relativo al pecado original.
* Profesor de economía, Universidad Finis Terrae, fue presidente del Banco Central de Chile. ©www.aipenet.com

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal