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Una
excelente inversión
Responsabilidad social
Pedro Roque*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
La
responsabilidad social que realice cualquier empresa o institución
del gobierno siempre repercutirá directa o indirectamente
en la calidad de vida de los salvadoreños
Hablando con amigos que se dedican al tema de la mejora de la calidad
en Valencia, donde me encuentro en estos días, comentábamos
los resultados del foro para la evaluación de la gestión
ética, Forética, que describe la situación
actual de los grupos empresariales españoles y su posición
respecto al medio ambiente, el cuidado del personal, la relación
con los proveedores, los clientes, la competencia o la colaboración
con grupos de voluntarios o las ONGs.
En la encuesta se recogen las opiniones de 398 directivos. Una conclusión
muy buena es la importancia que le dan a la ética empresarial
como elemento que ayuda a mejorar la competitividad. Yo concluyo
que si se tienen mejores relaciones humanas y profesionales con
los empleados, los proveedores y los clientes, la empresa tiene
una mejor aceptación entre las personas, que son quienes
al final las que compran y hacen que la empresa funcione, se mantenga,
sea competitiva y progrese. De los directivos encuestados, el 57,8%
aplica medidas para la conservación del medio ambiente y
el 42% ayuda o se involucra en programas relacionados con la solidaridad
social.
Los motivos que llevan a las empresas a poner en marcha proyectos
sociales son, en primer lugar, las razones éticas, pues el
57,7 % asegura que es lo que se debe hacer, por encima
de razones estratégicas, comerciales, de rentabilidad e incluso,
las de reducir impuestos o conseguir a través de una ONG
que las ayudas lleguen más pronto donde corresponde.
En El Salvador hubo, hace unos meses, un evento sobre la responsabilidad
social de las empresas en el que se trataron estos y otros temas.
Pienso que es bueno que estas iniciativas continúen, pues
siento que para muchos la responsabilidad social es aún una
asignatura que tienen que entender, aprender su lado bueno y, aplicándola,
pasar del buen deseo a la realidad.
La vía para la aplicación de un programa de responsabilidad
social en una empresa se sustenta en tres pilares: el primero y
más importante es la empresa; el segundo, de la misma dimensión,
viene de los empleados, y el tercero parte de leyes, reglamentos
y políticas provenientes del gobierno, que al final son requisitos
mínimos de obligado cumplimiento.
Pero al margen de las políticas del gobierno, cuya existencia
o no y su adecuación a la realidad no debiera ser un pretexto
para las iniciativas sobre la responsabilidad social, hay cosas
sencillas que, en busca de mejores relaciones entre la empresa y
sus trabajadores, se pueden hacer. Por ejemplo, la reducción
de los accidentes de trabajo y de los peligros y riesgos laborales
por medio de la aplicación de la seguridad industrial y la
prevención de riesgos. O bien actividades que sirven para
reducir el cansancio y que las mujeres puedan dedicar más
tiempo a su familia y con esto, que poco a poco se vayan produciendo
cambios en las conductas de nuestra sociedad. A muchas madres que
tienen que estar catorce o quince horas fuera de su casa, en el
trabajo, les es imposible cuidar bien a sus hijos y atender sus
obligaciones hogareñas.
Conozco una empresa que, en su nueva planta, en busca de mejorar
las relaciones con sus empleados y la creación de más
puestos de trabajo, en lugar de contratar personal para dos turnos
de doce horas, está contratando personal a tres turnos, para
que las señoras que tienen que atender su hogar no trabajen
más de ocho horas. Además de esto, todas las empleadas
viven en un radio de dos kilómetros, con lo cual el tiempo
del desplazamiento es menor de 45 minutos. ¿Qué es
lo nuevo? Júzguelo usted mismo, pues la tónica en
este tipo de empresas es que las empleadas trabajen dos turnos de
doce horas sin importar dónde viven, de modo que el 60% de
las mujeres está quince horas fuera de su casa. La gente
ha aceptado las nuevas condiciones de trabajo, que además
incluyen responsabilidades de mantenimiento del orden, la limpieza,
la puntualidad, la calidad y otros buenos hábitos que aprenden
antes de iniciar el trabajo.
Otra iniciativa muy importante que han empezado a realizar algunas
empresas salvadoreñas interesadas por la calidad de vida
de sus empleados es el inicio de programas para la mejora de las
relaciones intrafamiliares por medio del reaprendizaje por los padres
y la enseñanza simultánea a sus hijos de los principios
básicos de la urbanidad y las buenas maneras.
Sé, por medio de una presentación de la Policía
Nacional Civil que vi hace dos meses, que en el año 2001,
de cada cien homicidios, ochenta se deben a la violencia social,
como consecuencia de reacciones violentas entre parientes, vecinos
y personas cuando se produce una inconveniencia que bien pudo haber
sido resuelta hablando distendidamente. Yo pienso que gran parte
de la violencia se debe a que no se sabe cómo reaccionar,
y por eso si a los niños les enseñan sus padres cómo
comportarse y el respeto que deben tener hacia otras personas y,
al mismo tiempo, ellos reaprenden enseñándoselo, la
violencia social seguramente que se reducirá. Este es otro
ejemplo en El Salvador del ejercicio de responsabilidad social sencilla
y económica de parte de las empresas, que ya lo están
haciendo con unos 10.000 empleados.
Yo creo que la responsabilidad social es tan importante como la
de pagar los impuestos o cualquier otra responsabilidad empresarial.
Capacitar al personal para que trabaje con más calidad es
una muestra de responsabilidad social institucional que el gobierno
realiza a través del INSAFORP y que la complementan las empresas
solicitando capacitación, y los empleados aprendiendo y aplicando
lo aprendido.
La responsabilidad social que realice cualquier empresa o institución
del gobierno siempre repercutirá directa o indirectamente
en la calidad de vida de los salvadoreños.
Por esta razón, señores directivos, en la medida que
puedan hacerlo, háganlo pronto, pues, además, es una
excelente inversión.
**Ingeniero y columnista
de El Diario de Hoy.
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