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La
nota del día
¿Cuál de los Lulas gobernará Brasil?
Lula está ante la disyuntiva de cumplir con sus viejos programas
y dinamitar la economía, o abjurar de lo que ha dicho desde
que se lanzó en política
La casi segura elección de Luiz Inacio Lula da Silva como
presidente de Brasil abre numerosas interrogantes, genera incertidumbre
y, entre algunos, mucha esperanza. Lula puede resolver algunos de
los grandes problemas que enfrenta su país, como también
ocasionar una catástrofe. La diferencia dependerá
de si se deja guiar por la sensatez y las realidades económicas
del mundo actual, o si en cambio se aferra a las posturas esclerotizadas
de su marxismo original.
¿Cuál de los posibles Lulas gobernará Brasil?
En los últimos tiempos el candidato ha mostrado moderación,
apartándose de sus nexos con Hugo Chávez y Fidel Castro,
pero eso puede ser un cambio táctico de cara a la elección.
Lula dice estar a favor de la economía de mercado, aunque
sólo sea para tranquilizar a los burgueses. Chávez
mismo tuvo acercamientos con los empresarios venezolanos, aunque
casi nadie mordió el anzuelo. La diferencia entre Chávez
y Lula está en que mientras Venezuela depende del petróleo,
la economía brasileña está muy diversificada
y necesita vitalmente de la inversión foránea y de
sus exportaciones para ser competitiva y prosperar.
Brasil tampoco puede ignorar lo sucedido en Argentina, donde la
corrupción, la demagogia y el estatismo hizo colapsar la
economía y su ensayo de dolarización. Lula no puede
renegar de sus compromisos financieros con el exterior sin que el
edifico se venga abajo y además arrastre en su caída
al resto de naciones hispanoamericanas. Brasil tiene demasiado cerca
el caso de Perú, que al suspender los pagos de la deuda,
provocó una crisis de tal magnitud que en cosa de meses el
gobierno se vino abajo.
Lula llegaría a la presidencia en uno de los momentos más
difíciles para Brasil, por los efectos de la desaceleración
económica mundial. Eso limita enormemente su campo de maniobra.
Brasil, como toda Hispanoamérica, no dispone de los recursos
para mantenerse a flote y asimismo emprender programas de carácter
social, que alivien en alguna medida las penurias de la población.
En ese sentido, Lula está ante la disyuntiva de cumplir con
sus viejos programas y dinamitar la economía, o abjurar de
lo que ha dicho desde que se lanzó en política.
O abandona la doctrina o provoca la catástrofe
Lula tampoco tiene a su alrededor gente capaz de formar un equipo
de gobierno eficiente, pues casi por definición sus seguidores
cercanos son antisistema, sin experiencia en asuntos financieros
y de sana administración pública. O como se señala
de la inmensa mayoría de dirigentes de izquierda, ninguno
tuvo a su cargo ni siquiera una tienda de barrio, o alguna vez generó
los recursos para pagar planillas. El problema podría solucionarlo
nombrando en su gabinete a miembros de otros partidos con una adecuada
trayectoria empresarial, pero eso lo distanciaría de sus
propias bases. Para remate, Lula ni de lejos dispondrá de
una mayoría parlamentaria.
El caso de Lula, y de Brasil, ilustra la disyuntiva que enfrentan
no sólo naciones hispanoamericanas, sino en todo el globo:
como compaginar realidades y necesidades vitales, con doctrinas
que sólo engendran violencia, pobreza y dictadura.
No conocemos de ningún pueblo que haya alcanzado la prosperidad
y la convivencia pacífica, aplicando las fórmulas
que proclaman demagogos al estilo de Castro, Chávez y don
Luiz Inacio Lula da Silva. O Lula hace un giro de ciento ochenta
grados respecto a su doctrina, o Brasil está al inicio de
terribles amarguras y miseria.ternacionales que adelantan estas
leyes, no entienden que el aprendizaje, y el taller, es otra forma
de educar a los niños, tal vez imperfecta, pero no por ello
menos efectiva.
No caigamos en el engaño.
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