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En
busca de sanidad y ayuda
Doña
Elsa Mirian de Alarcón sufre por causa de unos tumores en
la parte baja de su mandíbula. Su mayor deseo es eliminar
su problema de salud.
José Osmín Monge
El Diario de Hoy
FOTOS EDH/CÉSAR AVILÉS
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
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| Elsa Mirían Alfaro, es atendida por
su hija Dinora, ya que esta enferma de un tumor en su garganta.
Elsa solicita la ayuda económica para pagar la operación
en su garaganta. Foto: EDH/César
Aviles |
En la colonia Mericler, de Santa Ana, residen decenas de familias
de escasos recursos económicos. Algunas habitan en viviendas
sencillas y rústicas, en medio de la pobreza.
En ese laberinto de casas y solares se encuentran calles accidentadas
y lodosas por donde caminan la miseria y la calamidad.
En el polígono seis de esa colonia, en la casa número
cuatro, una pequeña casa de paredes de ladrillos y de piso
de tierra es habitada por la familia Alarcón Alfaro, conformada
por don Mauricio, doña Elsa Miriam, sus tres pequeños
hijos y dos sobrinos.
En la morada suele reinar la armonía; sin embargo, muchas
veces esa tranquilidad es sustituida por la desesperación
y el dolor. Y es que doña Elsa Mirian adolece de una extraña
enfermedad, que poco a poco le ha robado su vitalidad y sus fuerzas.
Ella padece de tumores en las glándulas en la zona submaxilar
(abajo de la mandíbula).
Enferma desde pequeña
A simple vista, doña Elsa parece una mujer sana. Su cuerpo
robusto la hace lucir así. Sin embargo, la realidad es otra:
la supuesta gordura de la señora de Alarcón es producida
por los esteroides que contienen algunos medicamentos que usa.
No es una gordura normal. Mi cuerpo se ha hinchado por causa
de las medicinas, expresa la señora de Alarcón,
quien permanece la mayor parte del tiempo postrada en su cama debido
a los fuertes dolores de cabeza que a diario experimenta.
Según doña Elsa Mirian, su calvario comenzó
cuando era una niña; constantes dolores de garganta la hacían
llorar.
Me llevaban mucho al doctor, pero no tenía alivio.
Supuestamente para curarme me quitaron las amígdalas, pero
eso de nada sirvió, pues el dolor siempre lo tenía,
expresa con su suave voz la enferma.
A medida que ella crecía, los dolores se intensificaban.
Después de pasar consulta con algunos doctores y de realizarse
varios exámenes médicos se dio cuenta de una triste
realidad: presentaba cálculos en un conducto cerca de la
faringe. Esos cálculos me los extrajeron en el hospital
Rosales, al igual que un tumor que tenía a un lado de la
boca, pero el sufrimiento siempre seguía en mí,
comenta.
Necesita operarse
Luego de practicársele nuevos exámenes se le descubrieron
un hemangioma (tumor) en la faringe, otro debajo de la mandíbula
y uno más a un costado del cuello. También se le diagnosticó
una parotiditis crónica.
Esa operación me hizo gastar lo poco que tenía.
Los otros tumores no me los han quitado porque la cirugía
es de mucho riesgo y muy costosa,expresa doña Elsa
Mirian.
Las esperanzas de curarse siguen vivas en doña Elsa. Ella
sabe que con esa nueva cirugía la salud le volverá
a sonreír. Gracias a Dios los tumores no son malignos;
pero me han dicho que si espero mucho tiempo la enfermedad puede
empeorar, manifiesta la señora de Alarcón.
Por el momento, el mayor obstáculo para seguir con su tratamiento
es la falta de dinero. En mi familia, el único que
trabaja en mi esposo; él vende ropa en la frontera de San
Cristóbal. Hace algún tiempo, yo también trabajaba,
pero debido a mi enfermedad ya no lo hago, expresa doña
Elsa.
Es por ello que la señora de Alarcón hace un llamado
a personas generosas para que le ayuden económicamente y
así poder costear la operación, que tiene un costo
aproximado de $2,050.
Mi hijos, mi esposo y yo estaremos agradecidos con la ayuda
que me den. De antemano muchas gracias y que Dios les bendiga,
puntualizó la enferma.
¿Desea ayudarle?
Si usted desea ser parte de la solución de los problemas
de doña Elsa, puede depositar su ayuda económica a
la cuenta de ahorros número 361-007143-3 del Banco Agrícola,
a nombre de la señora Elsa Miriam Alfaro de Alarcón.
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