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Policías involucrados en asesinato de joven
San Miguel. El homicidio ocurrió en extrañas circunstancias.
Por hoy, cinco agentes de la PNC destacados en Intipucá,
La Unión, son investigados
Evelyn Granados
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
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La carrocería del pick up en el que
viajaba José Rigoberto tiene huellas de los disparos
que los agentes realizaron contra el automóvil.
Foto Evelyn Granados |
Los nombres de cinco policías fueron sumados a la lista
de agentes procesados de forma penal, en el oriente del país.
Todos son investigados por homicidio. La noche del 28 de septiembre
mataron a un joven de 22 años, en lo que aparenta ser un
error.
Los imputados son Alirio Benítez Chávez, de 21 años;
José Méndez Gómez, de 30; Ismael Joya, de 30;
Cristian Ramírez, de 33, y Oswaldo Sánchez, de 26.
Ayer fue enterrado José Rigoberto Orellana Guevara. Un agricultor
que recién comenzaba su vida matrimonial, en el cantón
Playa Grande de Chirilagua, San Miguel. La joven viuda espera su
primer hijo.
Nadie imaginaba lo que ocurriría sobre las diez de la noche
de ese sábado. José, junto a otros parientes y vecinos,
regresaba de El Jagüey en El Tamarindo, La Unión. Allí
velaron a una de sus primas. La joven y su hijo fallecieron en el
parto, el jueves 26 de septiembre, en el Hospital San Juan de Dios.
La madre y su niño fueron enterrados la mañana del
domingo. José, la mañana de ayer.
Cuando el grupo viajaba por El Litoral, fueron interceptados por
lo que parecía un retén policial, en el desvío
a Tierra Blanca. Uno de los hermanos de José Rigoberto conducía
el pick up placas, P 427-475, a excesiva velocidad.
¿Policías o no?
El grupo de agentes vestía uniforme oscuro. En el sitio,
sólo se miraban los policías y los conos. Los ofendidos
no recuerdan haber visto patrulla policial.
La versión de la familia detalla que los agentes hicieron
señal de alto. El conductor acató y detuvo la marcha
unos metros adelante del retén. Cuando el motorista bajó
escuchó varios disparos. En segundos, los otros pasajeros
informaron al conductor que José Rigoberto estaba muerto.
Un disparo perforó su cabeza.
Los Policías nunca llegaron hasta el vehículo. El
motorista al notar que los agentes se abstuvieron de realizar la
inspección, optó por subir al pick up y continuar
la marcha. No sabía qué hacer... sólo
se me ocurrió regresar a casa, expresó el hermano
de la víctima que prefiere el anonimato.
Ya en Chirilagua y con el cadáver de José, la familia
dio aviso a las autoridades. Sobre las diez y media, un forense,
un fiscal y varios agentes de la PNC llegaron a Playa Negra y efectuaron
las diligencias legales.
Los acusadores tomaron declaraciones e iniciaron el proceso legal.
La familia Orellana Guevara espera justicia. Todos tienen presente
el caso de un médico cuyo vehículo fue ametrallado
por un grupo de agentes, el año pasado, en El Delirio, San
Miguel.
Tanto el galeno como los policías están libres.
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El jefe regional de Investigaciones de la
PNC, Mauricio Ramírez Landaverde, indicó que
por hoy los cinco policías permanecen detenidos.
- Los agentes están destacados en
Intipucá, La Unión. Tenían órdenes
de instalar un retén policial, la noche del 28 de
septiembre.
- En la zona, se registró una denuncia
por privación de libertad. El retén era parte
de la estrategia de búsqueda.
- Cuando pasó el pick up, los agentes
dieron orden de alto y aparentemente, el conductor no la
acató.
- Para Ramírez Landaverde, solo las
investigaciones determinarán qué fue lo que
pasó en realidad.
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