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Columna
Enfoque Espiritual
¡Alcanzó la meta !
Pastor Roberto Bustamante
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Los
noticieros deportivos destacaron el fallecimiento de Bob Hayes,
quien fuera campeón de los 100 metros planos en Tokio (Japón),
y luego se convirtió en un exitoso jugador de fútbol
americano.
El brillante atleta murió de cáncer en la próstata
a los 59 años de edad; algunos titulares deportivos titularon
la noticia así: Bob Hayes llegó a la meta.
La interrogante que queda es la siguiente: ¿Será la
meta de todos los hombres simplemente morir y después el
sepulcro o habrá otra meta?.
Metas diferentes
En el evangelio de San Lucas 16: 19-31, Jesucristo hace una declaración
clara, precisa y directa acerca del destino final del hombre al
morir. Jesús narra acerca de la vida, muerte y meta final
de dos personajes. El primero era descendiente de Abraham y muy
rico; vivió una vida llena de lujo y de placer, pero eso
no era el problema, sino que Dios no estaba en su agenda y y a su
desinterés espiritual le añadía ser injusto
y egoísta.
El otro personaje era un don nadie, específicamente un mendigo,
se llamaba Lázaro; su virtud no era ser pobre sino rico en
espíritu pues había tomado en serio lo que Dios
había revelado por medio de Moisés y los Profetas.
A ambos les aconteció lo mismo: murieron y fueron sepultados.
Pero Jesús clarifica que allí no terminó todo:
al morir el alma (parte inmaterial ), se separa del cuerpo y el
destino es diferente. El descendiente de Abraham fue directamente
al infierno, lugar de tormento, y Lázaro fue conducido y
asistido por los ángeles al Cielo.
Vida después de la muerte
El pasaje es riquísimo en análisis teológico,
pero nos deja muchas revelaciones, ya que Jesucristo afirma que
hay vida después de la muerte.
Señala dos lugares: el cielo y el infierno.
Destaca que hay clara conciencia del alma.
Hay una barrera imposible de franquear después que hemos
muerto, la decisión se toma mientras estamos vivos.
Jesús se ofrece como respuesta al dilema de la muerte. Yo
soy la resurrección y la vida el que cree en mí aunque
esté muerto vivirá. Juan 11:25.
Alcanzar la meta no es morir, alcanzar la meta es cruzar ese fino
velo que separa la vida terrenal de la vida celestial.
No sé si Bob Hayes alcanzó la meta de la vida eterna,
usted y yo la podemos alcanzar en Cristo Jesús.
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