Comentando
Corromper lo mejor
Carlos
Mayora Re*
En
estos días, los artículos de la
prensa nacional e internacional hacen referencia
a la alegría de las fiestas, la esperanza
que inspira un nuevo año y la
ponderación de los sucesos más
importantes de 2001. Entre los que he
leído, me ha llamado la atención
uno escrito en el ABC por Ignacio Sánchez
Cámara, justo el 24 de diciembre.
Se titula "Los enemigos de la Navidad", y
desarrolla una idea que me ha parecido
interesante. El texto replica a otras opiniones
publicadas en España, en las que sus
autores intentan quitar importancia a la
Navidad, apoyándose en que, por los
excesos en la manera de celebrarla, una fiesta
eminentemente cristiana se convierte en una
ocasión de desmanes casi paganos. Un poco
lo que pasa en nuestras tierras con la Semana
Santa, que para algunos llega a tener de santa,
por las mismas razones, muy poquito más
que el nombre.
La táctica de los que atacan la
Navidad es, como se dice en el artículo,
"una vieja estrategia: repudiar una realidad, no
por lo que ella es, sino por sus corrupciones y
degeneraciones". Se fijan en las desviaciones y
juzgan por ellas la realidad que quieren
desvalorizar; más aún, es el
resultado de una estrategia, de la "actitud de
quienes, probablemente por desesperanza o
resentimiento, vacían de su
auténtico sentido las más elevadas
realidades, las degradan y prostituyen, para
después, una vez realizada la fraudulenta
operación de deformación, exhibir
con complacencia la improcedente
conclusión: la realidad valiosa
carecía de sentido", lo demuestran -dicen
los interesados en encontrar argumentos-, los
"hechos".
Por ese procedimiento poco honrado se atacan
muchas veces otras realidades, como por ejemplo
a la familia, cuando se dice que, al haber
"familias" formadas por personas del mismo sexo,
o sólo por un cónyuge, la familia
en general es una institución en
decadencia
O se desvalora la vida del no
nacido, pues como al embrión se le puede
dividir y hacer que sus células no
crezcan tal como lo habrían hecho sin
intervención externa, luego, no es una
persona humana
O se lucha por la
legalización del aborto: como hay tantos
abortos clandestinos, que son un serio peligro
para la salud de la mujer, entonces hay que
legalizarlo, para que sean llevados a cabo en un
ambiente sanitariamente seguro
O se ataca
al feminismo: como hay algunas feministas cuyas
posiciones son tan radicales que destruyen a la
mujer en lugar de reivindicar su verdadera
dignidad, todo feminismo es perjudicial por el
simple hecho de serlo
En todos los casos es el efecto de haber
perdido de vista lo que son las cosas, y haber
cedido a la seducción de juzgarlas
sólo por sus consecuencias, o por las
propias conveniencias. Es la tentación
del pragmatismo: vale lo que funciona para
mí, no vale lo que no me da resultados
satisfactorios. O del hedonismo: se identifica
el bien con el placer y el mal con el dolor, a
secas. O de la ley de la selva: es verdad lo que
dice el más poderoso, el bien y el mal
son establecidos por votación, o por la
violencia
En fin, que es un modo de actuar
que se apoya en la negación de lo
esencial, del reconocimiento de que las cosas
son como son y no dependen, tanto como quisieran
algunos, de la opinión de la gente.
Como se escribe en el artículo que ha
dado pie a nuestras reflexiones: "El
resentimiento contra todo lo noble y excelente
es la más nefasta patología que un
hombre y un pueblo pueden padecer. No es
extraño que el resentimiento se cebe con
lo mejor e intente convertirlo en su presa",
pues a fin de cuentas, detrás de la
perversión de la verdad no se encuentran
&emdash;con más frecuencia de lo que
podría parecer&emdash;, sesudas
argumentaciones racionales, sino posturas
emotivistas o caprichosas, pero que precisamente
porque hacen mucho ruido, terminan por parecer
concluyentes o, incluso, verdaderas.
Y así, si se niega que la Navidad es
la conmemoración del nacimiento del Hijo
de Dios, que la familia es el modo natural en
que el hombre y la mujer vienen al mundo y son
educados, que el embrión es persona desde
el momento en que es una célula fruto de
la unión de los gametos masculino y
femenino, o que es necesario un feminismo que
lleve a la mujer a tener una conciencia clara de
su dignidad como tal, y no en comparación
con el varón, si todo lo anterior no son
más que opiniones o puntos de vista y no
verdades que es posible comprobar con un poco de
buena fe y sentido común, entonces
habremos caído en la trampa, pues
parafraseando a un famoso autor: si la verdad no
existe, todo está permitido.