Sábado 5 de enero 2002


Más penas que glorias

El subcampeonato del Clausura 2000 ha sido el máximo galardón para ADET. Dos descensos, un ascenso acordado y varios torneos en los últimos lugares hablan de un equipo que se caracterizó por ser vivero para otros.

Daniel Herrera

Allá por 1975 nació como un equipo aficionado. Desde su creación, Asociación Deportiva El Tránsito (ADET) se caracterizó por tener jugadores que rondaban los 18 años de edad, oriundos de los alrededores de la Hacienda homónima, ubicada en la ciudad de Ateos, departamento de La Libertad.

En 1977, el equipo hacendado, con un venado como mascota, se coronó campeón de la Liga B. En la siguiente temporada regresó a la Liga Media por la novatez de sus jugadores y la picardía de los rivales, pero en el '79 montaron un equipo competitivo y adquirieron otra vez categoría en la 'B', gracias a la desintegración del equipo La Flecha.

Con el mismo plantel que descendió un año atrás, ADET campeonizó, convirtiéndose en el 'benjamín' de la Liga de Ascenso tras ganarle en la triangular al Salvadoreño de Armenia, al Sonsonate y al Huracán de Concepción Batres, Usulután. Allí se manejó por tres temporadas.

Privilegio mal aprovechado

Como justo premio a su labor, consiguió el bendito ascenso al circuito mayor el 5 de diciembre de 1982, después de vencer a El Vencedor de Santa Elena, Usulután, y al DUA. Un par de meses atrás oficializaron sus ligas inferiores, que desde entonces han servido para que otros equipos se alimenten.

El festejo duró poco, y al año siguiente ya estaba otra vez en segunda, luego de una cuadrangular agónica con Alianza, Chalatenango y Universidad. No obstante, viendo a futuro, mantuvo sus categorías menores y las amplió en varias zonas de La Libertad.

Pasó media década, y al '87 lo encontramos de nuevo en la Liga Mayor. Para esa fecha, al menos las categorías menores de ADET habían logrado ganarse el respeto en sus respectivas competencias, pero de nuevo fueron ave de paso. Con una plantilla que incluía a Héctor López, Misael Rodríguez, Martín Pantoja, Joaquín Salazar y los hermanos Martín y Francisco Contreras, los venados regresaron a segunda división.

La fusión

Las penas de otro y la alegría ajena se combinaron para devolver a Liga Mayor. Dragón descendió en la temporada 1990-91, y el Baygón de Guazapa ocuparía su lugar luego de vencer 2-1 en la final del Ascenso al Municipal Limeño.

Un mes después, los directivos de ADET y del once 'medicinal' se fusionaron en Baygón-ADET para competir en la temporada 1991-92. Los venados regresaron por tercera ocasión a la primera, y con mejor suceso ya que no descendieron, a pesar de que en tres torneos consecutivos rondaron el sótano.

En el campeonato 1994-95, vuelve como ADET a secas. En esa competencia realizaron su máximo logro hasta entonces: Accedieron a la siguiente ronda de la mano del técnico, Armando Contreras Palma. Firpo les impidió alcanzar la semifinal, y FAS fungió como verdugo en esa misma instancia al siguiente año.

Debieron esperar hasta el Clausura 2000, ya en los torneos cortos, para ser protagonistas. El entrenador argentino Juan Quartarone, quien una temporada atrás los había salvado del descenso, estuvo a punto de pasar a la historia con un equipo que siempre ha sido modesto tras pasar a la final contra Firpo y perderla en los tiros desde el manchón de 'pénal'.


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