Más penas que
glorias
El subcampeonato del Clausura 2000 ha sido
el máximo galardón para ADET. Dos
descensos, un ascenso acordado y varios torneos
en los últimos lugares hablan de un
equipo que se caracterizó por ser vivero
para otros.
Daniel
Herrera
Allá
por 1975 nació como un equipo aficionado.
Desde su creación, Asociación
Deportiva El Tránsito (ADET) se
caracterizó por tener jugadores que
rondaban los 18 años de edad, oriundos de
los alrededores de la Hacienda homónima,
ubicada en la ciudad de Ateos, departamento de
La Libertad.
En 1977, el equipo hacendado, con un venado
como mascota, se coronó campeón de
la Liga B. En la siguiente temporada
regresó a la Liga Media por la novatez de
sus jugadores y la picardía de los
rivales, pero en el '79 montaron un equipo
competitivo y adquirieron otra vez
categoría en la 'B', gracias a la
desintegración del equipo La Flecha.
Con el mismo plantel que descendió un
año atrás, ADET campeonizó,
convirtiéndose en el 'benjamín' de
la Liga de Ascenso tras ganarle en la triangular
al Salvadoreño de Armenia, al Sonsonate y
al Huracán de Concepción Batres,
Usulután. Allí se manejó
por tres temporadas.
Privilegio mal aprovechado
Como justo premio a su labor,
consiguió el bendito ascenso al circuito
mayor el 5 de diciembre de 1982, después
de vencer a El Vencedor de Santa Elena,
Usulután, y al DUA. Un par de meses
atrás oficializaron sus ligas inferiores,
que desde entonces han servido para que otros
equipos se alimenten.
El festejo duró poco, y al año
siguiente ya estaba otra vez en segunda, luego
de una cuadrangular agónica con Alianza,
Chalatenango y Universidad. No obstante, viendo
a futuro, mantuvo sus categorías menores
y las amplió en varias zonas de La
Libertad.
Pasó media década, y al '87 lo
encontramos de nuevo en la Liga Mayor. Para esa
fecha, al menos las categorías menores de
ADET habían logrado ganarse el respeto en
sus respectivas competencias, pero de nuevo
fueron ave de paso. Con una plantilla que
incluía a Héctor López,
Misael Rodríguez, Martín Pantoja,
Joaquín Salazar y los hermanos
Martín y Francisco Contreras, los venados
regresaron a segunda división.
La fusión
Las penas de otro y la alegría ajena
se combinaron para devolver a Liga Mayor.
Dragón descendió en la temporada
1990-91, y el Baygón de Guazapa
ocuparía su lugar luego de vencer 2-1 en
la final del Ascenso al Municipal
Limeño.
Un mes después, los directivos de ADET
y del once 'medicinal' se fusionaron en
Baygón-ADET para competir en la temporada
1991-92. Los venados regresaron por tercera
ocasión a la primera, y con mejor suceso
ya que no descendieron, a pesar de que en tres
torneos consecutivos rondaron el
sótano.
En el campeonato 1994-95, vuelve como ADET a
secas. En esa competencia realizaron su
máximo logro hasta entonces: Accedieron a
la siguiente ronda de la mano del
técnico, Armando Contreras Palma. Firpo
les impidió alcanzar la semifinal, y FAS
fungió como verdugo en esa misma
instancia al siguiente año.
Debieron esperar hasta el Clausura 2000, ya
en los torneos cortos, para ser protagonistas.
El entrenador argentino Juan Quartarone, quien
una temporada atrás los había
salvado del descenso, estuvo a punto de pasar a
la historia con un equipo que siempre ha sido
modesto tras pasar a la final contra Firpo y
perderla en los tiros desde el manchón de
'pénal'.