| |

Buscan
nuevos nichos de mercado en EE.UU.
El
TLC es un reto para la industria
Los
industriales no le temen a la competencia estadounidense, porque
conviven con ella. En cambio, con un TLC, esperan ganar terreno
en el mercado de ese país
El Diario de Hoy
El
gremio de industriales de El Salvador apenas comienza a distinguir
lo que significa un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados
Unidos.
En resumen, saben que les beneficia, pero también que les
demandará tecnificación y capacitación de mano
de obra, para poder satisfacer las necesidades de los estadounidenses
y enfrentarlos en casa.
Jorge Arriaza, director ejecutivo de la Asociación Salvadoreña
de Industrales (ASI), dijo que el sector comenzará a estudiar
las ventajas y desventajas de la negociación, la próxima
semana.
Después de haber escuchado decir al presidente George Bush
vamos a explorar un TLC con Centroamérica, la
ASI iniciará un proceso de consulta con cada sector de la
industria.
Arriaza dijo que las empresas competitivas serán las del
rubro alimenticio, concretamente, el envasado de preparados como
frijoles, tamales, picantes, mayonesa, salsas, entre otros.
En cambio, Arriaza no dudó en comentar que entre los productos
a excluir del TLC estarán el cemento y la cerveza. El ramo
cementero salvadoreño logró quedar excluído
del TLC con México, aunque la multinacional Cemex pujó
hasta el final de las negociaciones para entrar al país sin
pagar aranceles. Centroamérica siempre le ha temido a la
competitividad de las cementeras mexicanas y estadounidenses.
En cambio, México logró que El Salvador aceptara rebajar
de 20% a 15% el arancel a la importación de cerveza, durante
los primeros cuatro años de la vigencia del TLC. Por su lado,
los mexicanos rebajarán sus aranceles de 60% a 15%, durante
el mismo plazo, gravamen que luego quedará anclado por tiempo
indefinido.
La cerveza fue un tema que se llevó hasta el final de las
negociaciones con México y las mismas no concluyeron hasta
cuando ambos países acordaron lo mencionado, a la media noche
del 10 de mayo del 2000.
Ahora, después de que el TLC se firmó, Fernando Diez
Morodo, vicepresidente del Grupo Modelo, de México, dice
al referirse a El Salvador: no somos competidores, somos complemento.
Más de 183,894 cajas de cerveza Corona llegan a El Salvador,
cada año, importadas por la local Cervecería La Constancia.
Corona ha llegado al primer lugar de cervezas importadas en El Salvador,
al adueñarse del 54% de la venta total de cervezas importadas,
según datos de la empresa.
Las cerveceras mexicanas y estadounidenses son consideradas como
fuertes rivales por parte de los grupos cerveceros centroamericanos,
por lo que se prevé que la negociación al respecto
en el TLC con Estados Unidos será más difícil.
Antecedentes
Además, se tratará con mecanismos tipo Nafta (Area
de Libre Comercio de América del Norte), los mismos que predominan
en el comercio entre México, Estados Unidos y Canadá.
Al firmar el TLC con El Salvador, México concedió
paridad Nafta; lo mismo ocurrirá al negociar con los estadounidenses,
consideran los negociadores.
Incluso, Corona no pudo con la estadounidense Budweiser, al negociar
el Nafta con Estados Unidos y optó por unirse a su fabricante
Anheuser Busch Inc, un año antes de firmar el Nafta.
A diferencia de la sociedad distribuidora que conservó en
el TLC con El Salvador, con Estados Unidos la estrategia fue compatir
acciones: se quedó con el 56.1% y Budweiser con el 43.9%
de la sociedad.
Arriaza previó que habrá más productos a excluir
del TLC con Estados Unidos, pero por el momento no se sabe cuáles
más.
La industria acerera pidió quedar fuera cuando se negoció
con México, pero tampoco lo consiguió. El acero mexicano
entrará a El Salvador con descuentos arancelarios que bajarán
de 15% a 9%, en siete años, hasta quedarse fijo en esa cantidad.
El Salvador exporta pocas manufacturas de acero a México
y no le vende nada de acero fundido, se informó.
Pero, en general, la ASI considera que el TLC con Estados Unidos
beneficiará al sector, tal como sucedió con el TLC
con México, país donde la industria salvadoreña
entrará sin pagar aranceles en un plazo de tres a cinco años,
mientras los mexicanos entrarán libres al mercado local,
en cinco y diez años. Se espera una mejor negociación
con los estadounidenses.
Arriaza dijo que la industria no le teme a la competencia que genere
un libre comercio con Estados Unidos, porque no se prevé
que aumente la importación de productos estadounidenses,
sino por el contrario, que los exportadores salvadoreños
busquen nuevos nichos con el socio de siempre.
|
|