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El
pueblo de las candelas
San
José Guayabal, en el departamento de Cuscatlán, no
sólo se caracteriza por su famosa romería en honor
a Jesús del Rescate, sino también por la fabricación
de coloridas velas y pequeñas figuras de estearina.
José Osmín Monge
El Diario de Hoy
En
San José Guayabal, el personaje religioso al que sus pobladores
le brindan honor y veneración es Jesús del Rescate,
representado con un pequeño Cristo crucificado.
Su imagen se halla en un estilizado altar de madera, rodeada de
flores y pequeñas figuras humanas hechas de cera (de aproximadamente
10 centímetros). A los costados de la amplia iglesia también
se encuentran otras imágenes de santos y vírgenes,
iluminadas por velas blancas y amarillas.
Estas candelas y las figuras de estearina (cuerpos , ojos, brazos,
corazones o piernas) son colocadas por los feligreses al pie de
las imágenes, ya sea como una muestra de agradecimiento por
favores recibidos o como un regalo al momento de pedir algún
milagro.
Tanto los pequeños cirios como las figuras de cera son fabricadas
en esa población por mujeres, hombres y niños, quienes
día a día se preocupan por rescatar esa tradición.
La elaboración de estos productos es el principal patrimonio
de esa localidad.
Mucha dedicación
En este pueblo son aproximadamente 15 las familias que se dedican
a la elaboración de esos productos religiosos en los barrios
El Niño, San Agustín y La Virgen.
Una de estas fábricas pertenece a doña Isabel Ramírez,
de 63 años, quien por cinco décadas se ha dedicado
a preservar esta tradición.
Ella, junto a dos de sus hijos, trabaja mañana y tarde en
su pequeña vivienda, dando forma a las coloridas velas, que
son adornadas con delgadas tiras de papel esmaltado.
Desde que tenía 15 años aprendí a hacer
velas. Una tía mía se enseñó a elaborarlas.
También fabricamos las figuritas de estearina y candelas
de cebo, comenta con una amplia sonrisa.
Según esta experimentada artesana, la fabricación
requiere de mucho esfuerzo, dedicación y precaución.
Al momento de trabajar debemos tener cuidado de no quemarnos
con la cera caliente, añade.
Proceso cálido
En la actualidad, el proceso empleado en la fabricación
de velas es el mismo utilizado desde hace ya varias décadas.
Para su elaboración se utiliza hilo grueso, parafina, pintura
en polvo y papel estaño. En algunos casos se emplean estampitas
religiosas para adornar los cirios.
En la orilla de una rueda de metal (que cuelga desde un alambre
o un árbol) se cuelgan los trozos de hilo previamente encerados.
Luego a cada una mecha se le aplica de cinco a diez baños
de estearina caliente hasta tomar el grosor deseado.
Para la fabricación de los figuras se utiliza estearina
amarilla y moldes especiales hechos de barro.
Según doña Isabel, la producción de velas es
variada. Algunas veces elabora hasta 800 candelas diarias, cuyos
precios oscilan entre ¢1.00 y ¢12.50.
Las velas de San José Guayabal no sólo son vendidas
en su romería, sino también en otras festividades
religiosas, como las realizadas en San Antonio del Monte, San Ramón
y El Rosario (Cuscatlán).
La fabricación de velas es una tradición que se niega
a desaparecer en esta pintoresca población. Y es que gracias
a estos objetos de cera, muchos feligreses tienen la oportunidad
de iluminarse y de brindarle gratitud a Dios, a sus santos y a las
vírgenes.
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