Turismo
 
Inicio del Sitio Jueves 24 de enero
 

 




CHAT
FOROS
CORREO
COMUNIDAD
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
PDA
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


 
 

Tomando la palabra
Los comunistas, traedores de la derecha y traidores de la izquierda

Joaquín Villalobos

Oxford, Inglaterra. La semana pasada se publicó en este periódico una noticia titulada “ARENA tima a renovadores”. Se refería a los acuerdos que llevaron a los renovadores del FMLN a dar sus votos parlamentarios en asuntos de importancia estratégica para el país. De inmediato los llamados ortodoxos (comunistas) aparecieron burlándose de los renovadores. La situación parecía darles la razón a los comunistas, y para ellos tener la razón significa que la derecha sólo es capaz de pactar a partir de la fuerza y la confrontación.

Independientemente del desarrollo posterior de los compromisos entre renovadores y ARENA, una interpretación superficial del hecho se puede considerar un error o ingenuidad de los renovadores en el intento de construir una izquierda moderada; sin embargo, un enfoque más profundo permite ver en esto una coincidencia de intereses entre los comunistas y el sector más primitivo de ARENA. La modernización de la izquierda es, por un lado, una amenaza al poder de los comunistas al interior del FMLN y por el otro, un reto a la permanencia de la derecha en el gobierno. La hegemonía de los comunistas en el Frente es entonces lo más conveniente para ARENA y que ARENA se mantenga en el poder, es lo más conveniente para los comunistas.

Las razones que llevan a los sectores más conservadores de la derecha y de la izquierda a coincidir son similares. En primer lugar, en ambos lados hay renovadores y ortodoxos y también depuraciones y autodepuraciones.

Al igual que pactar no es política de toda la izquierda, incumplir pactos no lo es de toda la derecha. En 1992, quien escribe realizó acuerdos con el gobierno de Alfredo Cristiani en los que, por un lado, se avalaba la fórmula propuesta por el Presidente para depurar el Ejército; por el otro, se obligaba al cumplimiento de programas de reinserción para mandos y combatientes del FMLN. El ERP entregó así los misiles tierra aire y terminó su desmovilización. Pese a que los misiles se destruyeron en un solo día, el gobierno cumplió todos los acuerdos a lo largo de más de un año.

Esto no es sólo un asunto de palabra, sino de visión de Estado. La base del acuerdo era la proyección de que en el futuro, después de cada elección, todos pudiéramos irnos a dormir tranquilos, cualquiera fuera el resultado.En 1995, se firmó el Pacto de San Andrés con el gobierno del presidente Calderón Sol, el resultado no fue igual.

En ese momento, desmantelar a la Democracia Cristiana y debilitar a la izquierda moderada fue el propósito, a partir de considerar que la hegemonía de los comunistas en el FMLN y la conversión de éste en la oposición principal le permitiría a ARENA seguir ganando elecciones. Tener una estrategia para conservar el poder en forma democrática es completamente legitimo, pero es un grave error desmantelar a la posición que está a favor de la democracia para fortalecer a una que está en contra de ésta. Lo anterior puede conducir a un colapso del sistema de partidos y al surgimiento de variables improvisadas, reactivas y populistas.

Uno de los argumentos de la derecha primitiva para debilitar a la izquierda moderada en beneficio de los comunistas es que la izquierda no es sensata. Los acuerdos con la izquierda moderada durante el proceso de paz contrarrestaron rebrotes guerrilleros y permitieron evitar reacciones del ejército ante la depuración. En 1994, le dieron legitimidad a la institucionalidad del país al asumir cargos directivos en la Asamblea Legislativa; en 1995, respaldaron la reforma fiscal (IVA), que le dio viabilidad al actual funcionamiento del Estado, y los recientes acuerdos con los renovadores viabilizaron el plan de inversión pública que generará empleo y reactivará la economía del país.

Todo esto casi a costa de un suicidio político, de ser llamados traidores y, lo más importante, sin pedir dinero ni prebendas, sino acuerdos políticos que benefician a terceros. Estos riesgos fueron corridos por la gente que se jugó el “pellejo” en los años duros, en contra de la opinión de comunistas y politiqueros de izquierda que se mueven a su propia conveniencia.

Más claro no puede estar que en el país hay potencialmente una izquierda sensata. Sin embargo, el fortalecimiento de esa izquierda sensata obliga a mayores cambios en la derecha y esos cambios afectan el clientelismo y la corrupción de los que vive la derecha primitiva. Por lo tanto, ésta ve a la izquierda moderada como su enemigo y a los comunistas, como sus amigos. Son los éxitos electorales de la izquierda moderada los que han obligado a cambios y depuraciones en ARENA. Cada vez que surge una izquierda moderada, sectores de la derecha primitiva se apresuran a darles el abrazo de la muerte, hablando bien de ella o la debilitan incumpliendo acuerdos. Esta actitud se explica a partir de la defensa de su propio interés en evitar cambios en su propio partido.

Con los comunistas el proceso es parecido: se opusieron a la lucha armada, casi no pelearon en la guerra, sus acciones más importantes no fueron militares, sino de guerra sucia; la negociación la consideraron un asunto táctico con desenlace pendiente; en 1994 se opusieron a la candidatura del Dr. Abraham Rodríguez, quien hubiera producido mejores resultados, y luego hicieron lo mismo en 1999 al oponerse a Héctor Silva. La fuerza del FMLN y los progresos electorales de éste no se deben ni a estrategias ni al trabajo de los comunistas.

La modernización de la izquierda y su ampliación a sectores nuevos pone en peligro las posiciones de intelectuales patéticamente mediocres y de activistas exaltados que necesitan del grito y la pedrada para hacerse sentir. Al igual que el clientelismo de la derecha primitiva se escuda en un anti izquierdismo radical, los comunistas se escudan detrás de una pureza ideológica que resuelve el hambre de ellos, pero no la de los pobres.

La moderación de la izquierda y la derecha conlleva una lucha por conquistar la mejor intelectualidad del país en detrimento de la militancia oportunista y mediocre que existe en ambas. Concluyendo: la modernización de la izquierda pasa por la derrota política del partido comunista y la modernización del país requiere la derrota política de la derecha primitiva. Ambos procesos avanzan de forma desigual, pero avanzan, y como ya lo dijimos en otro trabajo, la izquierda tiene futuro; los comunistas, no. Y en última instancia, ellos, con Shafick Handal a la cabeza, no son otra cosa que traedores de la derecha y traidores de la izquierda.

 

 

  HACIA ARRIBA

VERTICE 1932:70 años después HABLEMOS Centinelas de Volcanes GUANAQUIN Vamos al KINDER PLANETA ALTERNATIVO El sueño de Icaro


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal
   
CORREO GRATIS
Página principal de Mail
Usuario
Clave
 
¿No tienes cuenta?
Inscribete aqui!