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Un
joven de grandes esperanzas
Pedro
Santana Méndez, de 27 años, sufre de acromegalia,
enfermedad que acelera el crecimiento del cuerpo. Un tumor en la
hipófisis es la causa de esta extraña dolencia.
José Osmín Monge
El Diario de Hoy
Fotos El Diario de Hoy / Lizette Moreno
En
una pequeña vivienda ubicada a orilla de la línea
férrea, en la comunidad El Paraíso número dos,
de Soyapango, reside Pedro Santana Méndez, quien adolece
de acromegalia, que ha acelerado en forma exagerada el crecimiento
de su cuerpo.
El joven permanece, día y noche, postrado en un hamaca de
pitas, sufriendo de debilitamiento y de fuertes dolores de cabeza,
y avivando las esperanzas de poder curarse algún día.
En casa su único entretenimiento es la palabra de Dios, que
se ha convertido en la fuente de su consuelo y de su fe.
La acromegalia fue causada por un tumor en la hipófisis,
glándula situada en cerebro que se encarga del crecimiento.
Debido a esta patología, el rostro y las extremidades del
joven se han engrosado mucho.
Según su madre, doña Catalina Castillo, él
ya no es el mismo de antes; su vitalidad y su entusiasmo han decaído.
Esta enfermedad la comenzó a sufrir hace unos seis
años, expresa doña Catalina, de 53 años,
quien se encarga de cuidar y de atender a Pedro.
Origen de la patología
Aunque en años anteriores el joven estuvo en tratamiento,
no se sabe a ciencia cierta cuándo y por qué se le
formó ese tumor en el cerebro.
Pedro cree que el origen tuvo lugar después de haber sufrido
un accidente automovilístico hace unos 12 años.
El vehículo en el que viajaba chocó contra un
puente, y del impacto yo salí volando. En ese accidente me
herí la cabeza; pero fue después de seis años
que comencé a notar los síntomas de la acromegalia,
manifiesta Pedro.
Esta patología comenzó a manifestarse mientras trabajaba
en un molino industrial de Soyapango. Las primeras señales
fueron debilitamiento corporal y una notoria pérdida de peso;
después de estos síntomas vinieron los que caracterizan
a la enfermedad: agrandamiento de labios, nariz, mandíbula,
manos, brazos, pies y piernas; fuertes dolores de cabeza y cambio
de la voz.
Con mucha fe
Debido a la falta de recursos económicos, Pedro no pudo continuar
con su tratamiento. Y es que los ingresos monetarios en su familia
son muy pocos, ya que su madre se dedica a los quehaceres de las
casa, y su padre a asear un punto de taxis y a limpiar vehículos.
Lo que gana mi papá es muy poco. A nosotros nos mantienen
mis hermanos, quienes trabajan en oficios varios, expresa
Pedro.
A pesar de que no ha recibido tratamiento médico en los últimos
cinco años, Pedro sabe que su defecto puede corregirse gracias
a los avances médicos actuales.
Él sabe que si el tumor cerebral es extirpado, la acromegalia
tiene posibilidades de desaparecer.
Quisiera que me ayudaran a continuar con mi tratamiento. Mi
mayor deseo es que me atendiera un especialista y que me eliminaran
el tumor, expresa el joven.
El cuerpo de Pedro va aumentando de tamaño día con
día, así también van creciendo sus deseos y
sus esperanzas de curarse.
Puede
curarse
Si usted desea costearle los servicios de un especialista a este
joven salvadoreño puede comunicarse a esta sección
a los teléfonos 271-01220 y 271-0100, extensión 1343.
También puede ayudarle económicamente haciendo sus
depósitos en la cuenta número 198538 (a nombre de
Pedro Santana Méndez Castillo), del Banco Salvadoreño.
Enfermedad extraña
La acromegalia es una enfermedad caracterizada por una producción
exagerada de la hormona del crecimiento, casi siempre originada
por un tumor de la hipófisis.
Las personas que la padecen casi nunca perciben los cambios
corporales que se van produciendo, que se presentan en forma lenta
y pueden durar muchos años.
Esta enfermedad debilita a la persona y le ocasiona deformidades
en todo el cuerpo.
Las primeras manifestaciones casi siempre se presentan en
la cara, ya que se produce un crecimiento exagerado de la mandíbula.
Los dientes se separan mucho entre sí y se presentan
una mala oclusión y dolor al masticar.
Se incrementa el grosor y la longitud de la lengua. La voz
es ronca con un tono nasal, mientras la nariz y las orejas crecen
en forma exagerada.
Las manos y los pies son gruesos y toscos. La piel también
se vuelve más gruesa, seborreica y muy sudorosa, con un olor
peculiar.
Distintos órganos como el corazón, el hígado,
los riñones y los intestinos también aumentan de tamaño,
alterando sus funciones normales.
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