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Tomando
la palabra
Siempre
el satánico comunismo
Evangelina
del Pilar de Sol*
El
9 de enero se ofició solemne misa concelebrada en la Catedral
Metropolitana, conmemorando el centenario del nacimiento del Beato
José María Escrivá de Balaguer, fundador del
Opus Dei, quien próximamente será canonizado. Esta
misa fue oficiada por nuestro Arzobispo, Monseñor Fernando
Sáenz Lacalle, con excelentes obispos de la región,
y sacerdotes del Opus Dei.
No obstante, siempre en momentos en que el pueblo cristiano se
reúne sin distinción como hermanos amantes de la paz,
en importantes celebraciones como fuera ésta, honrar la memoria
de un santo como Monseñor Escrivá, Satanás
brinca como un enajenado mental con estallidos de furia y odio esquizofrénico
contra la fe cristiana, cual es la fe que nos distingue a la inmensa
mayoría de los salvadoreños, excluidos, por supuesto,
las hordas de diabólicos agitadores comunistas, como los
que se presentaron ese día enfrente al sagrado recinto.
Al iniciarse la misa, llegaron éstos en dos microbuses sin
placas, aperados con equipos sonoros de gran alcance. Tratando de
amedrentar a la feligresía reunida adentro, vociferaban las
usuales consignas comunistas del pasado, insultando a todos los
que entraban y a los que ya nos encontrábamos en la totalmente
abarrotada iglesia. La misa fue bellísima, en la que las
celestiales voces del coro invitado y las fuertes voces de Monseñor
Sáenz en la homilía, del prelado del Opus Dei para
El Salvador, don Salvador, además de los demás sacerdotes
concelebrantes, nos dejaran todos, mensajes profundos y múltiples
enseñanzas acerca de la vida ejemplar de Monseñor
Escrivá, dando al traste con las siniestras intenciones de
bloquear la Santa Misa con la gritería exterior.
Quienes quedaran cerca de la puerta de entrada del recinto, adonde
se situara esta atea y pobre chusma-conjunto de gente soez-,
nos contaron que, entre otras consignas, gritaban a favor de los
talibanes, insultando al Papa Juan Pablo II por llamar a éstos
terroristas, cuando los verdaderos terroristas, gritaban, eran los
Estados Unidos con sus tanques y misiles, que arremetían
contra aquellos y su héroe Bin Laden.
Gritaban abominaciones en contra del gobierno salvadoreño
y acusaban a los feligreses presentes de asesinos escuadroneros
de los sacerdotes jesuitas, y de Monseñor Romero. Con palabrotas
insultaban a altos prelados de la Iglesia, además de insultar
la dignidad y memoria de Monseñor Romero, sugiriéndosele
como agitador también, por supuestos llamados de éste
a guerras (santas, según ellos) por hambre. Gritaban,
agregan, que profanábamos la tumba de Monseñor Romero
y la catedral del pueblo, de ellos -en una ignorancia
intencionada, como que si no supieran que el pueblo somos todos-.
Ésta gritería, afirman, la adornaban con slogans
cantados en contra de ARENA
, y ensalzando al Alcalde Silva.
Con cuánta razón dice el Santo Padre en su mensaje
por la paz, que el terrorismo no sólo instrumentaliza al
hombre, sino también a Dios, de quien se sirve para sus objetivos.
Pero pese a que la citada protesta callejera no contó con
más de una treintena de entre curiosos y militantes comunistas,
algunos disfrazados de guerrilleros, la efervescencia permanece
en nuestra patria. A veces sin razón, a veces con razón.
Es por esto y por errores que se siguen dando, que nuestra gente
es fácil presa y campo fértil para sembrar odio y
conquistar voluntades a favor de falsedades e ideologías
ya fracasadas.
El Presidente Francisco Flores y su gobierno, a pesar de las vicisitudes
que se le han ido presentando, como los pasados terremotos, hasta
ahora ha ido saliendo avante y ha ido ganando la confianza del pueblo.
Las últimas encuestas, especialmente favorables a los ministerios
de Educación, Obras Públicas, Seguridad y otros, más
la valiente posición de nuestro Presidente y del Viceministro
de Transporte, al terminar con el subsidio del diesel, lo aseveran.
Pero deben ponerse las barbas en remojo. El país
no puede seguir endeudándose. Allí está para
ejemplo Argentina, país rico en recursos naturales propios,
que sucumbió.
El casi único recurso real de El Salvador es el hermano
lejano. Los otrora principales rubros agrícolas están
en crisis. La inversión para contrarrestar el desempleo es
nula. La banca sigue adquiriendo empréstitos que endeudan
nuestro país en el exterior, emitiendo bonos para atraer
inversionistas extranjeros, cuando por otro lado se les ahuyenta
con los altos costos de nuestra energía eléctrica,
una de las más caras del mundo.
En la telefonía, a pesar de reconocerse finalmente un excelente
servicio en cuanto a modernización y conexión mundial,
existe abuso ilimitado de estas poderosas compañías
en cuanto a cobros al abonado. Nos introducen en el recibo, cuanta
llamada inexistente a celulares fantasmas que se les viene en gana.
Dicho con conocimiento propio. Échele pluma lector, si a
los millones de recibos telefónicos le agregan llamadas falsas
por valor aunque fuera de un solo colón por recibo, ¿cuánto
ganan éstas arbitrariamente, en detrimento del pueblo?
Así, aunque algunos aleguen que no seremos otra Argentina,
o crean que no nos platica algún Chávez
criollo, mejor será que nuestro Presidente se haga eco de
las palabras del Santo Padre: Resulta más fácil
reclutar terroristas en donde los derechos son pisoteados e injusticias
son toleradas demasiado.
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