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Salvavidas
versus bomberos
Con gran reacción a última hora, Alianza afianzó
una victoria de 4-2 sobre FAS que se le iba de las manos. Como siempre,
fue un triunfo sacado del oficio.
Roberto Aguila
Demás
está decir que el triunfo 4-2 de Alianza sobre FAS volvió
a ser el fruto de la capacidad que tiene el equipo albo para resarcirse
de situaciones adversas, para finalizar imponiendo su oficio de
salvavidas.
Por ejemplo, si contabilizamos la posesión de pelota, la
iniciativa desplegada en base a la circulación y movilidad,
todo eso perteneció a FAS en un alto porcentaje del partido.
Pero en lo que toca a la explotación de los espacios de maniobra
cedidos por el rival en francos desaciertos defensivos, eso le correspondió
a Alianza.
Por eso el cuadro albo se puso en ventaja de 2-0 con apenas tres
llegadas a gol, cuando FAS fue un portento de debilidad defensiva
en el toque a pelota parada de Jorge Sandoval que sobró a
todos para el gol de Alex Merino, en una diagonal ensayada por Martin
García que tiró afuera, y en la forma que Miguel Riquelmi
envolvió a los zagueros centrales con un simple amague en
el 2-0.
Lo que mueve al elogio para Alianza fue su simpleza para manejar
el contraataque frente a un equipo santaneco que tenía la
pelota y se perfilaba abiertamente al ataque, pero que regalaba
muchas opciones en la retaguardia. Y en esa manera de explotar los
espacios cedidos Alianza fue más que contundente: de tres
llegadas dos goles.
El tiempo de FAS
A partir del 9, cuando Alianza se puso en ventaja 1-0, la
pelota pasó a ser propiedad de FAS en gran medida. Se juntaban
Gilberto Murgas, Ernesto Góchez y el debutante colombiano
Carlos Rendón, y la circulación se hacía fácil.
Pero aparte de que el cuadro tigrillo dejaba los espacios justos
para la visión de juego de Jorge Sandoval que lo ponía
al borde del desastre, su gestión ofensiva no tenía
sorpresa. Apenas era el centro de frente de Jaime Gómez por
la izquierda, o el asomo casi incierto de Rafael Tobar por la derecha.
En ese lapso FAS merodeó el área alba pero sin producir
una sola opción de gol, porque todo quedaba en el toque estéril
para ubicar a los hombres en punta, o en el ensayo repetido de Carlos
Rendón en el cobro de los tiros libres.
Fue hasta en segundo tiempo que el toque se convirtió en
algo desconcertante que obligó a Alianza a olvidarse un poco
del arco de enfrente para centrarse en la defensa del arco propio.
Esta transformación tigrilla la propició el ingreso
de Juan Carlos Panameño por Juan Granados, en una apuesta
del técnico Alberto Castillo por conseguir un ataque más
frontal.
Panameño fue el acompañante ideal de todo lo que
producían Góchez y Rendón. y FAS fue indescifrable
incrusionando por el centro del ataque. Así llegaron los
goles relampagueantes de Panameño y William Reyes que establecieron
el empate transitorio de 2-2.
Resurge Alianza
Lo que sucedió después habla mucho del oficio de
Alianza para recuperarse de los sobresaltos y salir indenme al otro
lado de la zozobra. Juan Ramón Paredes volvió a jugar
con los aciertos: Ingresó a Amilcar Ramírez y a Roberto
García por los colombianos Asprilla y Escobar, y el equipo
se transformó.
No sólo porque le quitó las revoluciones que FAS
traía en persecución del triunfo que cada vez veía
más cerca, sino que también le devolvió las
armas para contragolpear y transformar el empate en el explosivo
4-2 final.
Le bastaron dos minutos para conseguirlo, demostrando Alianza que
sigue siendo el equipo que no se rinde nunca y que mantiene los
recursos para recuperase y transformar en fácil lo difícil.
Los mismos recursos que exhibió muchas veces en circunstancias
parecidas en el torneo anterior.
Amilcar Ramírez marcó el 3-2 sobre el 76, y
Jorge Sandoval rubricó el 4-2 con un golazo de antología.
Demás está decir que Alianza arrancó en el
Torneo Clausura 2002 con el pie derecho. Mientras tanto, FAS demostró
que puede llegar a potencia futbolística si logra meterse
en el estilo de juego de la Chochera Castillo. Más
que todo, si ya no se regala tanto en defensa..
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