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La
erupción del volcán
Chaparrastique logró sumar tres puntos para colocarse como
primerísimo en su grupo.
Iris Lima
La
victoria del Chaparrastique fue sufrida. Pese a que el Once Municipal
llegó a Moncagua con el deseo de ganar, luego de haber conseguido
sus tres primeros puntos en casa, pronto se tiró atrás.
En los primeros diez minutos, la zaga del Chaparrastique se mantuvo
a la espera de los ataques de los canarios, pero pronto se dio cuenta
que el visitante no apostaba a proponer, sino sólo al contraataque.
Más tarde, la desconcentración del cuadro canario
floreció y los espacios vacíos en la zaga no se hicieron
esperar. Tanto que al 23, un leve descuido de la defensa ahuachapaneca
permitió un pase del peruano Jahir Camero hacia el centro,
a la cabeza de Domingo Álvarez, que no vaciló en clavarla
en el arco de Wilfredo Balvino.
La volantía moncagüense siguió mandando y logró
abrirse paso por la izquierda en una jugada de primerísima
intención que concluyó en el 2-0, firmado por Sixto
Vigil al 34.
Rezos por el pitazo
En la segunda etapa, Chaparrastique entró confiado. Mientras,
el Once Municipal realizó apenas un cambio en sus filas (Juan
Leiva), pero fue suficiente para descontrolar y arriesgar más
en ofensiva.
Una falta del zaga oriental Dumas Zelaya en el área chica
bastó para que, al 58, el central pitara un pénal
a favor de los canarios. La experiencia de Rodrigo Osorio
lo colocó en el manchón de pénal
y una finta fue suficiente para engañar a Rónald González.
Los números habían disminuido. Un 2-1 era alentador.
Las esperanzas florecían y los occidentales comenzaron a
mostrar más orden en el medio. Seis minutos más tarde
el oriental Omar Quiñónez se ganaba la amarilla, tras
una entrada fuerte sobre un rival, clara expresión de desesperación.
Pronto, contra la lógica del partido, un espacio vacío
en la zaga canaria permitió que nuevamente Domingo
Álvarez metiera la pelota en el marco de Balvino.
El partido transcurrió sin mayor variación y a dos
minutos del final el Once Municipal daba la sorpresa. En una jugada
confusa, Osorio aprovechó para poner un emocionante 3-2.
El Chaparrastique pedía el final del partido. Estaba a punto
de ganar y los minutos de reposición parecían propiciar
otro desastres como el del fin de semana anterior, cuando Topiltzín
les esquilmó un puntito in extremis, pero la
suerte estaba de su parte.
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