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Una
torre de Babel
Español,
coreano, inglés, español, francés e italiano
son algunos de los idiomas que se oyen en el centro de prensa del
Estadio Rose Bowl.
Rodrigo Baires Q.
Los diferentes cantaditos del español se entremezclan.
Un argentino platica con un mexicano sobre las posibilidades de
el Tri ya en el Mundial 2002 mientras un guatemalteco
se suma al debate.
A su lado, Joon-Taek Lee, de la agencia de noticias coreana Hankook
Ilbo, termina de conectar su computadora al tiempo que un grupo
de japoneses, de la agencia Nikkan Sports Press, buscan sus nombres
entre los escritorios dispuestos para los periodistas en el centro
de prensa, en el cuarto nivel del Rose Bowl, en Pasadena,
California.
En las últimas ediciones la Copa de Oro de la Confederación
de Fútbol ha tomado mucha importancia... Es el evento de
mayor jerarquía en la región y es importante cubrirla,
comentó el argentino Vicente Valeta, de Prensa Asociada,
dando un respiro a la plática sobre la crisis argentina.
Para Valeta, con siete mundiales a cuestas y la promesa de estar
presente en Corea Japón 2002, la Copa ha logrado ganarse
un puesto entre los torneos importantes del continente americano.
De acuerdo a la organización del evento, más de mil
miembros de la prensa -entre presentadores, periodistas, fotoperiodistas
y camarógrafos- se acreditaron para cubrir la Copa en sus
dos sedes, Miami y Pasadena.
Este es un evento que ha empezado a llamar la atención.
Para esta Copa el hecho de tener a cinco clasificados para el Mundial
2002 ha aumentado el número de periodistas que se han hecho
presentes, comentó David Gálvez, jefe de prensa
de Pasadena.
Mil idiomas y un amor
Para muestra, sólo en la sala de prensa se habían
dispuesto 198 puestos para periodistas y para el arranque del juego
entre mexicanos y salvadoreños no existían un lugar
vacío. Abajo, en la cancha, los rasgos asiáticos de
los fotoperiodistas coreanos se confundían con la piel morena
de los latinos y el pelo rubio de los locales.
Esto es una fiesta de fútbol. Venir a ver a México,
Estados Unidos y Corea juntos antes del Mundial era una obligación
para una agencia japonesa como la nuestra, dijo Yasuhiko Kitamura,
de la agencia Nikkan, en un inglés marcado.
De acuerdo al nipón, los equipos clasificados por el área
de la Confederación han despertado algunas interrogantes
para los lectores japoneses. En el caso de los periodistas coreanos,
el trabajo de los pupilos de Guss Hiddink es seguido de cerca por
la prensa deportiva coreana que no vaciló en cruzar el océano
para evaluar el nivel de los asiáticos.
Por ello no fue raro oír una mezcla rara de acentos e idiomas
cuando México se fue arriba al 30 y los reclamos cuando
el línea canadiense Héctor Vergara sancionara un fuera
de lugar inexistente. En ese momento, los ademanes y los esquemas
improvisados en cualquier papel fueron suficientes para que todos
nos entendiéramos bajo el lenguaje del fútbol.
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