Viernes 18 de enero 2002


Breve análisis
SOCIALISMO VERSUS "SOCIALISMO"
Jacinto Colocho-Bosque*

Si por socialismo entendemos la clásica definición: una política social que propugna la justa distribución de la riqueza y condena la propiedad privada de los medios de producción, bien podemos pensar que esta doctrina económica, como forma de lograr la equidad y el progreso, está agotada.

Su idea de fortalecer la clase obrera a expensas de los estratos sociales medio y superior, para construir un mundo mejor ya lo intentó la Unión Soviética y quedó demostrado, con creces, que ese no es el mejor camino para alcanzar la felicidad. ¿Será que el socialismo ha fallado en su filosofía, porque la equidad no es ya un concepto deseable? Pienso que no, que la distribución equitativa de la riqueza y de las oportunidades para acceder a ella siguen siendo uno de los faros que iluminan la mente y el corazón del hombre. ¿Qué falló entonces en esa doctrina económica?

La pirámide social de todos los pueblos desde el inicio de la historia, está formada por un vértice donde reside el poder político/económico y no necesariamente este sector debe ser pequeño. A él acceden los hombres por capacidad de esfuerzo y desarrollo de las ideas. Destruirlo fue un craso error del socialismo soviético y aún llega a mi memoria la voz de un político que advertía desde la vereda de enfrente: "Lo que queremos no es menos ricos, sino menos pobres". En la medida en que el vértice de la pirámide crece, es mayor la capacidad de un país para impulsar el desarrollo que, sin duda, necesita de inversiones para crear industrias, desarrollar el agro y adquirir tecnología.

Un escalón más abajo en el esquema está la clase media, de vital importancia para el desarrollo, pues justamente esa sección de la pirámide se construye con gerentes de empresa, pensadores que dan vuelo a las ideas; técnicos que transforman el burdo metal en maquinarias; abogados, médicos, sacerdotes, periodistas, escritores y tantos otros que, desde sus mesas de trabajo, conforman el motor que mueve a la nación. ¿Debe inmolarse también esta "clase social" -burguesía la llama el socialismo- en aras del proletariado?

Tal parece que el socialismo equivocó el camino, no en su deseo de construir un mundo mejor, sino en el procedimiento que escogió para ello. Al poner toda su atención en el crecimiento de la 'clase' baja a expensas de las 'clases' media y superior -geométricamente hablando- no sólo destruyó la riqueza y la tecnología, sino que, y esto es en verdad grave, mató la ambición del hombre por crecer en el reconocimiento de sus pares.

No fueron, pues, Marx y Engels los que fallaron, sino Lenin y sus seguidores los que manejaron perversa y egoístamente sus ideas. El socialismo ortodoxamente considerado es un fracaso, no cabe duda, pero el "socialismo" visto desde un ángulo dinámico y moderno, la democracia, pues, es un éxito.

Como decíamos, lo que ha fallado es el procedimiento para alcanzar los fines: en vez de alimentar la clase baja a expensas de la clase media, lo que supone la destrucción de esta última, el esfuerzo debiera dirigirse a la inversa, vale decir, alimentar la clase media a expensas de la clase baja, lo que supone para ésta más ilustración, mejor tecnificación y su 'capitalización', pues, para darle gusto a más de uno; en otras palabras, su elevación a un nivel de vida desde donde el mundo se mira mejor.

Esto se logra con esfuerzo personal y sostenido, apoyado con leyes justas, inversión de mucho dinero y promoción del talento. Como decía el político aquel a quien ya me referí antes: "Si Dios bajara todos los días a la Tierra para resolver los problemas de los hombres, ya le habríamos perdido el respeto y no faltaría algún tonto que intentara sustituirlo".

La tarea no es fácil aunque no habría nada qué inventar, basta seguir el camino que tomaron los países europeos y también los Estados Unidos, que no son otra cosa que sociedades con una enorme clase media alimentada desde abajo y a la que llegaron mediante un "socialismo" a la inversa: haciendo del obrero un técnico y del campesino un productor. Si lo meditamos un poco, veremos que este esquema es congruente con lo que propone, desde hace 2000 años, la doctrina social de la Iglesia.

*Dr. en Medicina.


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