La
Nota del
Día
Antes de la guerra hubo
libertad
Mucho de lo que decían y
escribían en ese entonces los grupos en
oposición al gobierno, era verborrea sin
valos ni sentido.
Nunca fue "un lecho de rosas", pero antes de
la guerra, la guerra de la locura, en El
Salvador hubo un alto grado de libertad para
decir, informar, discutir, oponer y respaldar.
Rechazamos la tesis de que en esta tierra no
existieran en esos años, formas o medios
para expresar ideas o planteamientos, como
cualquiera puede comprobar leyendo
periódicos y en especial EL DIARIO DE
HOY, hasta febrero de 1980.
¿Por qué febrero de 1980? Porque
en esas fechas uno de los dos militares miembros
del régimen golpista, impuso una censura
sobre lo que se publicara de las actuaciones
oficiales. Un par de semanas más tarde,
la banda de ladrones confiscó las mayores
propiedades agrícolas del país, y
estatizó el sistema financiero. Pero en
abril de ese año reiniciamos en estas
páginas, aunque con algo de tiento al
principio, nuestra labor de informar, opinar y
acoger opiniones ajenas, sin más
restricción que la dictada por nuestra
conciencia y las realidades por las que pasaba
la nación. Y las víctimas por
decir lo que pensaban fueron escritores de
derecha, como Francisco Peccorini, Edgard
Chacón y Gabriel Payés.
¿Qué no había libertad de
expresión? A quienes lo duden les pedimos
ver la edición de EL DIARIO DE HOY del 24
de mayo de 1978, donde la "Dirección
Nacional de la Resistencia Nacional"
además de vitorear a "la guerrilla" y a
"las milicias populares", proclama su eslogan:
"Lucha armada hoy socialismo mañana".
"Socialismo", no democracia. Resulta que ese
comunicado se publicó en todos los medios
para salvar la vida de un japonés que la
RN había secuestrado, Fujio Matsumoto, a
quien tildan de "representante del imperialismo
japonés
que ha montado
fábricas donde explotan a miles de
salvadoreños". Excelente propaganda para
atraer inversión extranjera.
Pero sin secuestrados, pagando sus espacios,
el ya extinto "Bloque Popular Revolucionario"
publica días después, con el mismo
espíritu espiritual que el del RN, un
manifiesto donde terminan vitoreando "el combate
organizado del pueblo". También en esos
días salen noticias, no comunicados,
dando cuenta de las protestas políticas
por la captura de un dirigente del BPR, ahora
líder renovador.
La amenaza son los grupos de
fanáticos
Piénsese en otro factor. Mucho de lo
que decían y escribían en ese
entonces los grupos en oposición al
gobierno, era verborrea sin valor ni sentido,
como la montada a favor de la reforma agraria.
La campaña de la UNO en 1972 se centraba
en lo de la reforma.
Hoy en día, pero por haber finalizado
la agresión armada, no por obra y gracia
de los exrevolucionarios, hay un notable clima
de discusión e información. En
buena parte eso se debe a que nadie escribe o
dice las barbaridades que fueron su discurso en
aquellos tiempos. Pues si volvieran a ese
lenguaje y esas diatribas y calumniosas
acusaciones, tampoco se les publicaría,
pues los medios tienen responsabilidades frente
a sus lectores y oyentes. Es política
general no dar espacio a exaltaciones de
fanáticos o material moralmente
reprochable.
Las amenazas a la libertad de
expresión venían mayormente, como
ahora, de grupos violentos que se han impuesto
la misión de arrasar con lo que llaman la
legalidad y el orden burgués. Antenoche
unos sindicalistas exaltados agredieron a
camarógrafos y periodistas de Cuatro
Visión. Esa misma noche, amenazaron de
muerte a Raúl Beltrán de la cadena
KL.