Declaraciones
del Presidente George Bush al Consejo de Asuntos
Munidales
Organización
de Estados Americanos. Washington, D.C.
Presidente Bush: Bueno,
muchas gracias por la cálida bienvenida.
Es un tan grande estar aquí esta noche
para esta reunión. Quiero agradecer al
Consejo de Asuntos Mundiales por promover el
interés entre los ciudadanos en los
asuntos globales - particularmente un
interés en nuestro propio hemisferio y su
importancia para nuestro país.
Eldon, muchas gracias por
esa excelente presentación. En las
bambalinas, se preguntaba si podía
entender su acento. Le dije, ese no es el
problema. El problema es, ¿puedes entender
el mío?
También quiero dar
las gracias a Jerry Leach. Quiero darle las
gracias por su liderazgo acá en la OEA.
César, muchas gracias por tu continua
hospitalidad y liderazgo. Es un placer volver a
ver a mi amigo, Luigi. Quiero dar las gracias
también a Enrique Iglesias. Quiero dar
las gracias a los miembros de mi Gabinete que
están presenten, particularmente, Mel
Martínez, el Secretario de Vivienda y
Desarrollo Urbano. Gracias, Mel.
Me complace ver que Roger
Noriega, el Embajador de los Estados Unidos ante
la OEA, está aquí. Gracias, Roger.
Un miembro nuevo de mi
equipo es Otto Reich, Subsecretario para el
Hemisferio Occidental. Agradezco que Otto
esté aquí.
Y, por supuesto, quiero
agradecer a los miembros de mi Consejo Nacional
de Seguridad que están acá, Condi
Rice y John Maisto, por su acertados y
sólidos consejos. Gracias a todos por
venir.
En septiembre del
año pasado, le di la bienvenida a mi buen
amigo, el presidente de México, a la Casa
Blanca. Sentados juntos en el South Lawn, el
Presidente Fox y yo hablamos sobre forjar un
hemisferio de libertad, prosperidad y progreso.
Esto fue cinco días antes que los
terroristas atacaran la paz y la seguridad del
mundo al asesinar a miles de ciudadanos de
más de 80 naciones, entre ellas casi
todos los países de este hemisferio.
Desde los ataques, Estados
Unidos ha recibido las condolencias y el apoyo
de nuestros vecinos y amigos. He mantenido una
estrecha comunicación con los
líderes democráticos, tales como
el Primer Ministro Chretien, el Presidente Fox,
el Presidente Cardoso, el Presidente
Lagos y el Presidente
Toledo, para nombrar a unos cuantos. Hemos
estado conversando regularmente sobre nuestros
intereses comunes. Los líderes
democráticos por todas las
Américas han ofrecido ayuda,
sabiduría, amistad y hasta miembros de
operaciones de mantenimiento de la paz, y por
ello, este país está profundamente
agradecido.
Las naciones del
Hemisferio Occidental están resueltas:
Rehusamos vivir bajo el temor, por lo que
lucharemos contra el terror dondequiera que se
encuentre. Y estamos comprometidos a forjar un
hemisferio próspero, libre y
democrático. Nada nos distraerá ni
nada nos disuadirá de concluir esta gran
labor.
Nos reunimos, sin embargo,
en momentos en que algunos están
cuestionando el camino a la prosperidad y la
estabilidad. Algunos se preguntan si las
reformas de libre empresa son demasiado penosas
para continuarlas. Algunos cuestionan la equidad
del libre comercio, manteniendo la falsa
comodidad del proteccionismo. Y existe un
peligro aún mayor: que algunos lleguen a
poner en duda la propia democracia.
Nuestra respuesta a estas
preguntas y dudas debe ser consistente: Las
esperanzas de todos nuestros pueblos, todos los
que viven en este hemisferio, sin importar
dónde vivan, radican en mayor libertad.
Los mercados libres y el libre comercio son las
mejores armas contra la pobreza, la enfermedad y
la tiranía. Y la democracia es una
exigencia no negociable de la dignidad humana.
El futuro de este
hemisferio depende de la solidez de tres
compromisos - la democracia, la seguridad y el
desarrollo basado en el mercado. Estos
compromisos son inseparables y ninguno se
cumplirá con medidas a medias. Este
camino no es siempre fácil, pero es el
único camino a la estabilidad y la
prosperidad para todas las personas - todas las
personas -- de este hemisferio.
Nuestro primer compromiso
es a la democracia y la libertad
política. Así lo declara la Carta
Democrática de las Américas, que
sostiene que sólo las democracias pueden
formar parte de nuestro diálogo y sistema
interamericano. Y estos gobiernos no pueden ser
democráticos solamente de nombre. Los
ciudadanos y los negocios deben saber que la
alcaldía - la alcaldía -
está libre de sobornos, favoritismo y
todo tipo de corrupción. Estas antiguas
actitudes y hábitos son un tipo de robo -
robar de la gente el dinero, la confianza y la
esperanza de una vida mejor. Para que haya
libertad y prosperidad, debe acabarse la
corrupción. La libertad - la libertad de
votar, expresar lo que uno piensa, la libertad
de rendir culto a Dios Todopoderoso, la libertad
de y tener su propia propiedad - es el gran
concepto de nuestra era; es el gran concepto de
todos los tiempos. Y al forjar gobiernos que son
más honestos y justos, haremos que la
libertad sea más significativa para todos
nuestros ciudadanos.
Nuestro segundo compromiso
es a la seguridad: La seguridad contra los actos
de terror. Es el gran llamado del Siglo XXI. Y
les puedo asegurar que este país no se
cansará, no desvaneceremos. Seremos
resueltos en nuestra determinación de
erradicar el terror dondequiera que exista - en
nuestro vecindario o en los vecindarios por todo
el mundo.
La seguridad contra la
violencia ilegal de los carteles de drogas y sus
logros -- cómplices. Nuestros ciudadanos
deben saber que pueden ejercer sus libertades en
seguridad y paz.
Es por eso, por ejemplo,
que Estados Unidos, Canadá y
México están cooperando de maneras
sin precedentes para forjar "fronteras
inteligentes" para el Siglo XXI para garantizar
la seguridad de la gente común y el
comercio, pero purgarlas del terror y las
drogas.
Y es por eso
también que Estados Unidos permanece
comprometido a ayudar a países como
Colombia a que defiendan su democracia. Colombia
y los países andinos están
fortaleciendo el cumplimiento de la ley,
reduciendo los cultivos ilícitos y
ampliado las oportunidades comerciales
legítimas como alternativas al cultivo de
drogas y el tráfico de drogas. El
Congreso de Estados Unidos y yo recientemente
autorizamos 625 millones de dólares para
apoyar estos esfuerzos. Estados Unidos
ayudará a todos los países de la
región a reducir la oferta de drogas. Y
de igual importancia, ayudaremos a los
países de la región a reducir la
demanda de drogas dentro de nuestras propias
fronteras.
Nuestro tercer compromiso
es a las economías crecientes y estables
en las que los beneficios del crecimiento son
extensamente compartidos; las economías
donde los dueños de pequeñas
empresas, los agricultores y los inversionistas
todos pueden forjar y ganarse su propia
prosperidad. Debemos fomentar las
políticas que recompensan, mas no
castigan, el espíritu empresarial, el
trabajo y la creatividad. Entendemos que el
desarrollo sostenido depende de las
economías basadas en el mercado, en las
acertadas políticas monetarias y el
intercambio más libre en nuestro
vecindario.
Los eventos recientes en
Argentina no hacen nada por cambiar esta
realidad. Estados Unidos está
profundamente preocupado por las dificultades
que enfrenta nuestro aliado y amigo; y estamos
profundamente preocupados sobre los efectos de
la economía en el gran pueblo de
Argentina. Compartimos lazos comerciales,
culturales y familiares. Estados Unidos
confía que Argentina se
sobrepondrá a estos problemas. Fue una
señal alentadora que el Presidente
Duhalde, al asumir el cargo, expresara su deseo
de procurar una Zona de Libre Comercio de las
Américas.
Argentina - y los
países por todo nuestro hemisferio -
necesitamos fortalecer nuestro compromiso a las
reformas basadas en el mercado, no debilitarlas.
Los atajos a las reformas sólo llevan a
más problemas. Las medidas a medias no
reducen en mitad el dolor; sólo lo
prolongan.
Estados Unidos está
preparado a ayudar a aguantar la tempestad. Una
vez que Argentina se comprometa a un plan
económico acertado y sostenible,
apoyaré la ayuda a Argentina por medio de
las instituciones financieras. Esta asistencia
puede amortiguar el impacto de la crisis en las
vidas del pueblo argentino, y ayudar a su
país a retornar al crecimiento y la
prosperidad.
El éxito en la
economía global llega a los países
que mantienen una disciplina fiscal, abren sus
fronteras al intercambio comercial, privatizan
las empresas estatales ineficientes, liberalizan
sus mercados internos e invierten en la salud y
la educación de su pueblo. Y aquellos que
prometen el proteccionismo indoloro o la
seguridad por medio del estatismo, garantizan un
futuro paralizado y poco prometedor.
Los países que
permanecen en el difícil camino de la
reforma son recompensados. Simplemente
consideren el caso de Chile. Chile ha disminuido
su tasa de pobreza en mitad durante la
última década. Ha reducido su tasa
de mortalidad infantil en casi dos tercios desde
1980. México soportó los
contratiempos de mediados de la década de
los 1990 y su economía ha crecido en
más de cuatro por ciento anualmente desde
1996. El énfasis de Costa Rica en la
educación y en atraer la inversión
extranjera ha trasformado su economía
durante la década pasada. Las
exportaciones de Costa Rica de productos de
computación ahora son casi cuatro veces
mayores en valor que sus exportaciones de
bananos y casi ocho veces mayor que sus
exportaciones de café.
Mi país no
desconoce las dificultades de la reforma y la
reorganización. Hace una
generación, nuestro gobierno hizo un
experimento equivocado y fallido con el control
de los salarios y los precios. Más
adelante, durante los años 1970 y 1980,
millones de nuestros trabajadores fueron
desplazados a medida que nuestras industrias se
adaptaban a las exigencias de una nueva
economía global. Hemos madurado con los
tormentos de la recesión, la
inflación y el desempleo al fortalecer
nuestro compromiso a los mercados, al promulgar
acertadas políticas monetarias y fiscales
y, al acoger el libre comercio. A fin de
cuentas, cada una de estas lecciones y estos
problemas nos hicieron más fuertes y
más prósperos. A pesar de todas
sus pruebas y dificultades, la fe en la libertad
nunca es decepcionada.
Esta confianza en los
mercados se justifica dentro de las fronteras y
fuera de ellas. El libre comercio y la
inversión resultan en economías
saludables y crecientes y pueden fomentar las
reformas democráticas. Gracias a los
éxitos del TLC, sabemos que esos son
hechos, no teorías.
Actuando de acuerdo a esta
noción, fuimos a Doha, y respaldamos
firmemente nuevas negociaciones sobre el
intercambio comercial global.
En esta región,
estamos tomando pasos en varios frentes. Estamos
esforzándonos por forjar una Zona de
Libre Comercio de las Américas y estamos
decididos a concluir estas negociaciones en
enero del 2005, o antes. Planeamos finalizar un
tratado de libre comercio con Chile a comienzos
de este año. Y una vez que concluyamos
este acuerdo, urjo al Congreso a que lo
considere rápidamente. Y le pido al
Senado que tan pronto como retorne programe un
voto sobre la renovación y
expansión de la Ley de Preferencias
Arancelarias Andinas.
Hoy anuncio que Estados
Unidos explorará un tratado de libre
comercio con los países de
Centroamérica. Mi gobierno
colaborará estrechamente con el Congreso
con ese fin. Nuestro propósito es
fortalecer los vínculos económicos
que ya tenemos con estas naciones; reforzar su
progreso hacia las reformas económicas,
políticas y sociales; y dar otro paso
hacia la conclusión de la Zona de Libre
Comercio de las Américas.
Todos estos esfuerzos
dependen de algo: el Congreso debe aprobar la
Autoridad de Promoción Comercial. La
Cámara de Representantes ha tomado una
decisión. En el Senado, el Comité
de Finanzas ha otorgado su rotunda
aprobación bipartita. Es hora que el
Senado en pleno apruebe la Autoridad de
Promoción Comercial, para que pueda
utilizarla para bien de los Estados Unidos - y
todas las Américas.
Los mercados y el
comercio, el desarrollo y la democracia dependen
de las poblaciones saludables y educadas. Por lo
tanto, también estamos
esforzándonos por llevar mejor
atención a la salud y mayor alfabetismo a
los países de nuestro hemisferio. El
financiamiento de Estados Unidos de los
programas internacionales de asistencia a la
educación básica este año
será 45 por ciento mayor que el del
año pasado. Y esta primavera, el primero
de nuestros centros regionales de
capacitación de maestros se
inaugurará en Jamaica. Operarán
centros adicionales en América del Centro
y del Sur a fines de año.
He hecho un llamado al
Banco Mundial y a otros bancos de desarrollo a
que aumenten su contribución al
financiamiento destinado a la educación.
El Banco Interamericano de Desarrollo, por
ejemplo, ha aumentado su contribución
significativamente durante el año pasado.
Todos los bancos de desarrollo deberían
continuar dirigiéndose en la
dirección de asegurarse que nuestro
vecindario esté bien educado.
También he instado
al Banco Mundial a que brinde hasta 50 por
ciento de su ayuda a los países
más pobres del mundo a manera de
concesiones en vez de préstamos -
donaciones para la educación, la salud,
la nutrición, el abastecimiento de agua y
el saneamiento.
Con ese fin, mi
próximo presupuesto incluirá casi
50 millones de dólares en ayuda a los
programas del Banco Mundial para asistir a los
países más pobres. Si el Banco
demuestra que puede utilizar los fondos para
lograr resultados cuantificables y ayuda a
promover reformas, estoy preparado a considerar
pedir aumentos de más de 100 millones de
dólares en cada uno de mis presupuestos
subsiguientes. Esto querría decir que la
cantidad - la contribución anual de los
Estados Unidos a estos programas del Banco
Mundial sería más de 30 por ciento
mayor dentro de tres años.
Este hemisferio
está en el camino a la reforma y nuestras
naciones lo emprenden juntas. Tenemos una
visión - una sociedad de países
fuertes e iguales y prósperos que viven y
comercian en libertad. Juntos, defenderemos esa
visión contra el desorden y la violencia.
La defenderemos contra el estatismo y el
proteccionismo. Particularmente en los tiempos
de adversidad, mantendremos nuestra
visión, porque desencadena las
posibilidades de cada sociedad y reconoce la
dignidad de cada persona. Juntos, -y quiero
decir, juntos- podemos forjar y defender este
hemisferio de libertad.
Gracias
por venir.
*
Hoja
de datos:
Tratado de Libre
Comercio entre Estados Unidos y América
Central
"Hoy anuncio
que Estados Unidos explorará un tratado
de libre comercio con los países de
Centroamérica. Mi gobierno
colaborará estrechamente con el Congreso
con ese fin. Nuestro propósito es
fortalecer los vínculos económicos
que ya tenemos con estas naciones para reforzar
su progreso hacia las reformas
económicas, políticas y sociales;
y dar otro paso hacia la conclusión de la
Zona de Libre Comercio de las Américas".