Los tigres que
vuelan
Cuarenta jóvenes del municipio de
Conchagua, en el departamento de La
Unión, forman parte del grupo juvenil
"Tigre que vuela", un club fundado el 18 de
julio de 1984 y que tiene entre sus
responsabilidades administrar una
biblioteca.
- Ricardo
Guevara
- El Diario
de Hoy
- Fotos
Maritza Santos
El
proyecto cobró vida gracias a la
iniciativa de don Ricardo Bonilla, promotor de
servicio social, y al esfuerzo y entusiasmo de
un grupo de jóvenes originarios de
conchagua, que para ese entonces cursaban su
segundo año de bachillerato en el
Instituto Nacional de La Unión.
En una hora libre, y dentro de un aula de la
institución, organizaron la primera
reunión donde no solo eligieron a
José Cecilio Ruiz como el presidente,
sino también bautizaron al club con el
nombre de "Tigre que vuela".
Según Alexander Ramírez Ochoa,
actual vice-presidente, este nombre fue escogido
debido a que Conchagua en lengua náhuatl
significa "Tigres voladores", vocablo que los
identificaba más con su tierra.
Días después de la toma de
posesión de la directiva, iniciaron las
gestiones con personas particulares para
solicitar la donación de mobiliario y
libros usados, a fin de instalar una biblioteca
popular, su primer proyecto.
A la recolección se sumaron otras
actividades como rifas, colectas de dinero,
fiestas, todo con un solo propósito:
conseguir dinero para echar a andar nuevos
programas en beneficio de la comunidad.
El esfuerzo dio su primer fruto el 18 de
julio de 1985, cuando fue inaugurada la
biblioteca que hasta la fecha sigue prestando
sus servicios a estudiantes de todos los niveles
educativos de Conchagua.
La primera morada de esta fuente del saber
fue alquilada durante cinco años, hasta
que en 1990 el Alcalde Municipal, Pedro
Ramírez, facilitó un terreno y un
local para esta biblioteca conocida por todos
como La Casa de la Juventud.
Un esfuerzo conjunto
Después de 17 años de fundada
la biblioteca y tras haber superado diversos
obstáculos, el proyecto continúa
adelante. Ahora tienen cerca de 1600 libros que
abordan una variedad de temas.
En la actualidad, un nuevo grupo de
jóvenes, siempre originarios de esa
población, realizan diversas actividades
mensuales, que van desde excursiones hasta
rifas, para mantener funcionando La Casa de la
Juventud. Han habido ocasiones en que han sacado
dinero de sus bolsillos para cancelar algunos
gastos.
Además de la labor educativa de
quienes conforman Tigres voladores, el
espíritu de servicio está presente
y quedó de manifiesto en los pasados
terremotos, con la recolección de
víveres y ropa que luego entregaron a
la alcaldía de la localidad para que
fuera distribuida.
Otra
de las actividades que realizan cada año
es la celebración del Día de la
Madre, en la que agasajan alrededor de 300,
todas residentes del lugar. Éstas y otras
faenas hacen que los niños deseen
pertenecer al club cuando sean adolescentes.
"Desde niña quería pertenecer
a esta agrupación a la que
también perteneció una tía.
Ahora que formo parte, contribuyo con mi trabajo
para que el grupo continúe siendo un
símbolo de servicio", dice la joven Iveth
Antonia Rodríguez.
Quienes conforman "Tigre que vuela" hacen un
llamado a las personas o instituciones
interesadas en colaborarles, ya sea con libros u
otro tipo de mobiliario, comunicarse en horas de
oficina con Alexander Ramírez Ochoa al
680-3301, 680-3433 o por la noche al
680-3562.
Los jóvenes opinan
Ninguno de los jóvenes de la
agrupación recibe remuneración
económica por sus servicios. La
única paga es la satisfacción de
servir a la comunidad con su trabajo.
Iveth
Rodríguez
" Aquí los jóvenes se
caracterizan por su espíritu de servicio
hacia las otras personas. Es una
tradición que debe continuar".
Alexander
Ramírez Ochoa
"Esta es una agrupación en la que los
jóvenes aprendemos a desarrollarnos
profesionalmente sirviendo a la comunidad. Es un
esfuerzo en conjunto que no debemos
abandonar".
Xenia Veraliz
Torres
" Las puertas de la agrupación
están abiertas para que cualquier joven
pueda incorporarse al trabajo que realizamos en
beneficio de nuestra población".
Conchagua en breve
El pueblo de Santiago de la Conchagua fue
fundado aproximadamente en el año de
1693. En 1770 perteneció al curato de
Conchagua, luego de varios cambios de
administración territorial el 12 de junio
de 1824 fue anexado al departamento de San
Miguel y el 22 de junio de 1865 pasó a
formar parte al departamento de La
Unión.
Este municipio, con una extensión de
200 kilómetros cuadrados, se caracteriza
por mantener cultivos de granos básicos,
frutas cítricas, café y crianza de
ganado vacuno y porcino, entre otras cosas.
Las fiestas patronales se celebran del 18 al
21 de enero en honor a San Sebastián.
También del 24 al 25 de julio se
desarrollan actividades en honor a Santiago
Apóstol.
Entre sus atractivos turísticos se
encuentran el volcán de Conchagua, la
iglesia colonial y playas como Punta Negra, El
Tamarindo, El Flor y Los Valientes.