Reconocimiento a la
dedicación
El gusto por la lectura lo aprendió
antes que naciera. Desde que estaba dentro del
vientre de su madre escuchaba todo lo que su
progenitora, en voz alta, leía
- Margarita
Sánchez
- El Diario
de Hoy
Su
madre recuerda que desde que llevó a
Saraí a control del niño sano le
dijeron que su hija iba "adelante de lo
normal".
Ahora entiende que este desarrollo no fue
sólo en crecimiento físico, sino
también mental.
A sus 16 años, Judith Saraí
Mendez ha leído más libros que
cualquiera de su edad. Su cúmulo de
conocimientos es bastante amplio para su nivel
académico. Al final del bachillerato
general obtuvo el segundo lugar en la PAES, con
la nota de 9.8.
Este resultado no sorprendió a sus
padres y maestros, quienes están
acostumbrados al excelente rendimiento de
Judith.
Desde primaria, sus libretas de notas estaban
llenas de la máxima calificación.
Esto continuó hasta el bachillerato,
donde ocupó el primer lugar en los dos
años.
También, en 1998 y 1999,
recibió el diploma a la "Excelencia
Académica", otorgado por dos mandatarios
de la República, el Dr. Armando
Calderón Sol y el Lic. Francisco Flores,
respectivamente.
Y la lista de logros y triunfos no finaliza.
Cuando estaba en tercer grado ganó el
primer lugar del certamen de ortografía
en la zona central y en noveno grado obtuvo el
primer lugar en el mismo certamen, pero a nivel
nacional.
Arte y deporte
Además de ser "una joven intelectual"
como la describe su madre se ha destacado en el
deporte como parte de la selección de
basqueball de su sección, con quienes
ganó una medalla en los intramuros.
Las diferentes ramas del arte también
han sido su fuerte. Desde pequeña se
inclinaba por la pintura, luego por el baile y
por la interpretación musical con la
flauta y el piano.
Estos atributos son influencia de su padre,
quien es integrante de la Orquesta
Sinfónica desde 1978.
Su madre, Celia J. Hernández de
Mendez, es enfermera. De ella heredó la
fascinación por la medicina. Tanto
así que su tesis trató sobre un
tema médico de mucha importancia en El
Salvador.
"Somos amigas y compañeras... tenemos
una buena relación desde que estaba
dentro de mi vientre", explicó su
madre.
Entre sus principales metas, Judith
Saraí pretende estudiar Ingeniería
Industrial en la Universidad Centroamericana
"José Simeón Cañas", aunque
le gustaría aprovechar una beca.
Los maestros del Instituto Nacional General
Francisco Morazán coinciden en describir
a Judith como una alumna integral.
"Da la impresión que hizo una primara
y tercer ciclo excelentes", dijo su orientador,
el profesor Manuel Asensio. También, el
profesor de matemáticas, Darío
Hernández, la recuerda porque terminaba
más rápido del tiempo establecido
sus exámenes.
A pesar de los triunfos, Saraí ha
aprendido a dar gracias a Dios y aceptarlos con
humildad conscientes que hay un largo camino que
recorrer.
Una niña genio
A pesar de tener un rendimiento
académico extraordinario, Judith
Saraí es una niña como cualquier
otra.
- -Le gusta tocar flauta y piano.
- -Antes de los 10 años pintaba con
acuarelas y temperas.
- -Recibe clases de danza en el Balet
Estudio de Alcira Alonso, San Salvador.
- -Jugaba basquetbal en el equipo de su
sección.
- -Le gusta leer libros de Gabriel
García Márquez y Hugo Lindo,
entre otros.