Viernes 11 de enero 2002



Reconocimiento a la dedicación

El gusto por la lectura lo aprendió antes que naciera. Desde que estaba dentro del vientre de su madre escuchaba todo lo que su progenitora, en voz alta, leía

Margarita Sánchez
El Diario de Hoy

Su madre recuerda que desde que llevó a Saraí a control del niño sano le dijeron que su hija iba "adelante de lo normal".

Ahora entiende que este desarrollo no fue sólo en crecimiento físico, sino también mental.

A sus 16 años, Judith Saraí Mendez ha leído más libros que cualquiera de su edad. Su cúmulo de conocimientos es bastante amplio para su nivel académico. Al final del bachillerato general obtuvo el segundo lugar en la PAES, con la nota de 9.8.

Este resultado no sorprendió a sus padres y maestros, quienes están acostumbrados al excelente rendimiento de Judith.

Desde primaria, sus libretas de notas estaban llenas de la máxima calificación. Esto continuó hasta el bachillerato, donde ocupó el primer lugar en los dos años.

También, en 1998 y 1999, recibió el diploma a la "Excelencia Académica", otorgado por dos mandatarios de la República, el Dr. Armando Calderón Sol y el Lic. Francisco Flores, respectivamente.

Y la lista de logros y triunfos no finaliza. Cuando estaba en tercer grado ganó el primer lugar del certamen de ortografía en la zona central y en noveno grado obtuvo el primer lugar en el mismo certamen, pero a nivel nacional.

Arte y deporte

Además de ser "una joven intelectual" como la describe su madre se ha destacado en el deporte como parte de la selección de basqueball de su sección, con quienes ganó una medalla en los intramuros.

Las diferentes ramas del arte también han sido su fuerte. Desde pequeña se inclinaba por la pintura, luego por el baile y por la interpretación musical con la flauta y el piano.

Estos atributos son influencia de su padre, quien es integrante de la Orquesta Sinfónica desde 1978.

Su madre, Celia J. Hernández de Mendez, es enfermera. De ella heredó la fascinación por la medicina. Tanto así que su tesis trató sobre un tema médico de mucha importancia en El Salvador.

"Somos amigas y compañeras... tenemos una buena relación desde que estaba dentro de mi vientre", explicó su madre.

Entre sus principales metas, Judith Saraí pretende estudiar Ingeniería Industrial en la Universidad Centroamericana "José Simeón Cañas", aunque le gustaría aprovechar una beca.

Los maestros del Instituto Nacional General Francisco Morazán coinciden en describir a Judith como una alumna integral.

"Da la impresión que hizo una primara y tercer ciclo excelentes", dijo su orientador, el profesor Manuel Asensio. También, el profesor de matemáticas, Darío Hernández, la recuerda porque terminaba más rápido del tiempo establecido sus exámenes.

A pesar de los triunfos, Saraí ha aprendido a dar gracias a Dios y aceptarlos con humildad conscientes que hay un largo camino que recorrer.

Una niña genio

A pesar de tener un rendimiento académico extraordinario, Judith Saraí es una niña como cualquier otra.

-Le gusta tocar flauta y piano.
-Antes de los 10 años pintaba con acuarelas y temperas.
-Recibe clases de danza en el Balet Estudio de Alcira Alonso, San Salvador.
-Jugaba basquetbal en el equipo de su sección.
-Le gusta leer libros de Gabriel García Márquez y Hugo Lindo, entre otros.

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