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Ante un estadio lleno a medias, más de dos mil atletas fueron testigos del inicio de los VII Juegos Deportivos Centroamericanos de Guatemala 2001. La justa regional reunirá a los seis países de la región durante diez días de competencias.
Pasaron diez minutos más antes que algo nuevo sucediera. En una inusual entrada, Ricardo Castillo, presidente del Comité Organizador de los Juegos (COJUCA), Fernando Beltranena, presidente del Comité Olímpico de Guatemala (COG), y Melecio Rivera, presidente de la Organización Deportiva Centroamericana (ORDECA), se turnaron dos automóviles de lujo para ingresar al estadio. Pasarían más de veinte minutos antes que un atleta pisara la pista del Estadio. Belice abrió el desfile seguida por la delegación "tica", pero fueron los salvadoreños quienes, con Eva María Dimas de abanderada, se robaron los aplausos cuando con serpentinas y confeti saludaron al palco de honor. Pero los mejores aplausos estaban reservados para los dueños de la casa. Al son de "¡Guatemala, Guatemala!", más de un millar de aficionados se levantó de sus asientos a aplaudirle a la selección "chapina". Para entonces de nada sirvieron los ruegos de Francisco Bolaños, director técnico de COJUCA y maestro de ceremonias del evento, solicitó silencio a las gradas, donde la famosa "ola" se había adueñado de ellas, para izar las banderas. Reunión de hermanos "Hoy es un día de fiesta para Guatemala porque es punto de reunión para los atletas centroamericanos", dijo Castillo dando la bienvenida a las delegaciones participantes. El discurso de Fernando Beltranena, presidente del Comité Olímpico de Guatemala (COG), encendió los ánimos de los atletas. "Aquí están para hacer historia, para demostrar al resto del mundo que estos países, en un momento en el que la amenaza de la guerra y la muerte es un hecho, nosotros estamos celebrando la vida y proclamando la paz", dijo Beltranena. A quien apenas se pudo escuchar, porque sus palabras se confundieron en un monumental griterío de reprobación, fue al representante de la presidencia guatemalteca. Ni siquiera pudo oirse su nombre. Por ello, cuando se disponía a dar por inaugurados oficialmente los juegos, sólo recibió los aplausos cuando al final detres minutos de abucheos decidió volver a su asiento. Relevo de lujo En un abierto homenaje a la historia y desarrollo del deporte guatemalteco, el Comité Organizador montó un relevo de la antorcha con personalidades como el mítico fondista Mateo Flores, pasando por la gimnasta Luis Peralta y el marchista Julio Martínez, sazonado con un incidente entre una fotoperiodista y un voluntario de prensa en medio de la cancha, batalla que terminó con la mano de la fotógrafa en el rostro del voluntario. Euda María Carías, seleccionada guatemalteca de tae kwon do, fue la encargada de subir la escalinata del "Mateo Flores". Pero la antorcha tardó en encender. Carías se elevó en una plataforma hidráulica y con la tea del fuego centroamericano encendió la mecha. Tuvieron que pasar varios minutos antes que la llama avivara. Al final, en medio de actos culturales de los siete países de América Central y las luces de los fuegos pirotécnicos inundado el cielo de la capital "chapina", los VII Centroamericanos empezaron a escribir un capítulo más de la historia deportiva de la región. |
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