Santa
Ana
Adolescente fue
asesinado
Era un joven normal, un buen estudiante
con aspiraciones. Pero fue asesinado. Su nombre
será uno más en las
estadísticas de crímenes "por
investigar". El silencio de los vecinos es el
mejor aliado de quienes lo mataron
- Wenceslao
Martínez
- El Diario
de Hoy
Kevin
Adalberto Bonilla, de 16 años, no pudo
ensayar con la banda escolar a la que
pertenecía. Tampoco llegará a
clases ni podrá ser docente, como
deseaba. Lo mataron.
El crimen ocurrió en una zona populosa
de Santa Ana, en la colonia Lamatepec, un sector
en el que las quejas de vecinos por las
agresiones de pandillas y la poca presencia
policial no han encontrado eco.
Kevin no era de "maras" ni ingería
drogas ni era vago. Más bien era un
estudiante muy querido en el Centro Escolar
Prof. José Arnoldo Sermeño. Formar
parte de la banda escolar y ser delantero del
equipo de fútbol del centro de estudios
lo hacían popular entre sus
compañeros. Varios de ellos recuerdan que
siempre les hablaba de que quería ser
docente.
A sus asesinos no les importó eso.
El martes, el joven salió de su casa,
en el Polígono "D" de la referida colonia
para ir al ensayo. A los pocos minutos, la
detonación de un disparo llamó la
atención de vecinos y familiares, quienes
hallaron el cuerpo del joven en el suelo. Estaba
muerto.
Según algunos testigos, varios sujetos
lo persiguieron. Cuando lo alcanzaron, uno de
ellos le puso el cañón de una
pistola en el tórax y disparó.
Silencio
A los familiares y amigos del adolescente,
les costaba admitir que había muerto.
Nadie comprende lo que ocurrió. Su madre,
Mirna Arévalo, no pudo ni asistir a la
velación del cuerpo. Sufrió
problemas cardíacos al enterarse de la
muerte de su hijo.
Joel, uno de sus compañeros de
estudio, recuerda que, pocos días antes,
Adalberto había entregado las
fotografías para su diploma de noveno
grado. Estaba entusiasmado, ya que estaba cerca
de iniciar su bachillerato.
Nadie cree que Kevin tuviera enemigos. Otros
estudiantes consideran que los homicidas se
equivocaron o que, simplemente, lo mataron "por
nada".
El Lic. Cristóbal Perla, representante
de la Fiscalía, estaba consternado. Luego
de conversar con testigos y familiares,
llegó a una conclusión que
hacía más absurdo el crimen: Kevin
Adalberto era un joven ejemplar.
Al igual que los policías que llegaron
al sitio, el fiscal trató de obtener
información de los vecinos, pero nadie
tenía nada que decir. El miedo sella las
bocas.
En
eso coincidieron tres vecinos entrevistados por
El Diario de Hoy.
"Si hablamos, nos matan, y la policía
sólo vendrá a ver nuestros
cadáveres", expresó uno de
ellos.
La actitud afecta las investigaciones y forma
un círculo en el que nadie habla por
miedo a represalias y las autoridades no pueden
investigar por falta de declaraciones.
Con todas las limitaciones, las autoridades
buscan soluciones. La Licda. Coralia Vega
advirtió a los fiscales hace 22
días que quería "hechos y no
palabras". Pero, hasta ahora, no recibe ni unos
ni otras.
Mucho por investigar
Los homicidios de jóvenes y
niños se han vuelto frecuentes en Santa
Ana. Las autoridades no logran mayores avances
en las investigaciones.
- Kevin Adalberto Bonilla, de 16 años,
muerto de un balazo, el martes anterior, en la
colonia Lamatepec.
- Jeffrey Rafael Menjívar, de 15
años, asesinado el 28 de agosto en el
parque Francisco Menéndez.
- Carlos Ernesto Martínez, de 4
años, asfixiado el 12 de junio en el
cantón Loma Alta.
- Sandra Guadalupe Lemus, de 16 años,
asesinada a balazos en Metapán.
Ocurrió en febrero anterior.
- Sandra Patricia Colindres, de 11
años, asesinada a balazos en Chalchuapa,
en 2000.
- Cristian Adonay Campos Segura, de 7
años, muerto cuando pandilleros lanzaron
una granada a su casa, en cantón
Cantarrana, en 2000.
- Erick Alexander Ramírez, de 14,
muerto en un punto de asalto en una carretera de
Coatepeque, en 2000.