La
Unión
El pozo es insuficiente
Dos barriles de agua
para 206
Satisfacer las necesidades básicas
de higiene es toda una odisea cuando no se tiene
agua. La frustración aumenta cuando
existe un pozo del que no se puede extraer agua
suficiente.
- Flor
Lazo
- El Diario
de Hoy
El
Centro Escolar Las Minas está ubicado a
pocos kilómetros de Santa Rosa de Lima,
La Unión. Funciona en el cantón
San Sebastián. Cerca del sitio
están las montañas de las que se
extrae oro. De ahí se deriva su
nombre.
La escuela atiende a 206 alumnos, desde
parvaluria hasta sexto grado, en los turnos
matutino y vespertino. El entorno es muy
árido, la región es extremadamente
calurosa. Por eso es indispensable contar con el
agua necesaria para saciar la sed.
En ese centro educativo, el agua vale
más que el oro que se extrae de las
minas. Hay un pozo, sistema de bombeo y tanque
de recolección. Lo que hace falta es el
agua. La poca que se logra extraer resulta
insuficiente para abastecer a docentes y
alumnos.
Oscar Vásquez Interiano, director de
la institución, explicó que del
pozo sólo logran sacar dos barriles de
agua diarios. Y con mucho esfuerzo.
Estos les sirven para cocinar los alimentos
del refrigerio escolar que reparten a sus
alumnos dos veces al día. El agua para
beber la compran en la cafetería. Cada
bolsa vale un colón.
El problema de los servicios sanitarios se
resuelve de una manera práctica. "Hemos
habilitado dos letrinas de fosa", explica el
director. "Le solicitamos al Ministerio de
Educación que nos diera el financiamiento
para perforar aún más el pozo...
de esta forma ya no faltaría agua y
podríamos llenar el tanque de
captación", agregó.
Con ayuda
Todo parece marchar con normalidad en ese
lugar; los salones y pasillos están
limpios, además hay arriates con plantas.
Sin embargo, el agua que se utiliza para regar
las plantas y lavar los trapeadores debe ser
acarreada de las casas de los vecinos.
"El agua para tomar la compramos en la tienda
y la que usamos para lavar los trapeadores la
vamos a traer a la casa de una vecina", dice
Víctor, un estudiante de cuarto
grado.
El niño comenta que él y otros
compañeros de otros grados se turnan para
acarrear el agua en cántaros. Todos los
días hacen dos viajes.
"Nos gustaría que el pozo tuviera
agua, para no tener que ir a traerla donde la
vecina", concluye Víctor.
La mayoría de niños que asiste
a esta escuela pertenece a familias de escasos
recursos económicos, por lo que comprar
agua significa incurrir en un gasto adicional
que repercute negativamente en la
economía de sus hogares.
La situación continuará como
hasta ahora. Nadie sabe por cuánto
tiempo. Será común ver, durante el
año escolar, cómo algunos menores
llevan el agua de sus casas, otros la compran y
los más grandes la acarrean.
Esto será hasta que las autoridades
del MINED ayuden con la perforación del
pozo de la escuela.