Jueves 6 de septiembre de 2001


La Unión
El pozo es insuficiente
Dos barriles de agua para 206

Satisfacer las necesidades básicas de higiene es toda una odisea cuando no se tiene agua. La frustración aumenta cuando existe un pozo del que no se puede extraer agua suficiente.

Flor Lazo
El Diario de Hoy

El Centro Escolar Las Minas está ubicado a pocos kilómetros de Santa Rosa de Lima, La Unión. Funciona en el cantón San Sebastián. Cerca del sitio están las montañas de las que se extrae oro. De ahí se deriva su nombre.

La escuela atiende a 206 alumnos, desde parvaluria hasta sexto grado, en los turnos matutino y vespertino. El entorno es muy árido, la región es extremadamente calurosa. Por eso es indispensable contar con el agua necesaria para saciar la sed.

En ese centro educativo, el agua vale más que el oro que se extrae de las minas. Hay un pozo, sistema de bombeo y tanque de recolección. Lo que hace falta es el agua. La poca que se logra extraer resulta insuficiente para abastecer a docentes y alumnos.

Oscar Vásquez Interiano, director de la institución, explicó que del pozo sólo logran sacar dos barriles de agua diarios. Y con mucho esfuerzo.

Estos les sirven para cocinar los alimentos del refrigerio escolar que reparten a sus alumnos dos veces al día. El agua para beber la compran en la cafetería. Cada bolsa vale un colón.

El problema de los servicios sanitarios se resuelve de una manera práctica. "Hemos habilitado dos letrinas de fosa", explica el director. "Le solicitamos al Ministerio de Educación que nos diera el financiamiento para perforar aún más el pozo... de esta forma ya no faltaría agua y podríamos llenar el tanque de captación", agregó.

Con ayuda

Todo parece marchar con normalidad en ese lugar; los salones y pasillos están limpios, además hay arriates con plantas. Sin embargo, el agua que se utiliza para regar las plantas y lavar los trapeadores debe ser acarreada de las casas de los vecinos.

"El agua para tomar la compramos en la tienda y la que usamos para lavar los trapeadores la vamos a traer a la casa de una vecina", dice Víctor, un estudiante de cuarto grado.

El niño comenta que él y otros compañeros de otros grados se turnan para acarrear el agua en cántaros. Todos los días hacen dos viajes.

"Nos gustaría que el pozo tuviera agua, para no tener que ir a traerla donde la vecina", concluye Víctor.

La mayoría de niños que asiste a esta escuela pertenece a familias de escasos recursos económicos, por lo que comprar agua significa incurrir en un gasto adicional que repercute negativamente en la economía de sus hogares.

La situación continuará como hasta ahora. Nadie sabe por cuánto tiempo. Será común ver, durante el año escolar, cómo algunos menores llevan el agua de sus casas, otros la compran y los más grandes la acarrean.

Esto será hasta que las autoridades del MINED ayuden con la perforación del pozo de la escuela.


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