Lunes 3 de septiembre de 2001


Investigación de títulos falsos de abogados
Ocultaron pruebas a Fiscal

En su informe, el Lic. Roberto Vidales, quien investigó los títulos falsos, dice que hasta por errores no explicados de la Corte Suprema de Justicia algunos lograron que se les autorizara para ejercer la abogacía en El Salvador

El Diario de Hoy

Entorpecimientos, ocultamiento de pruebas, universidades cerradas por las autoridades que se niegan a entregar certificaciones de notas o sus archivos, son parte de los problemas que encaró la Fiscalía General de la República para investigar los primeros casos de los títulos falsos o irregulares.

Para documentar los primeros 169 casos, los fiscales pidieron a las antiguas autoridades de al menos seis universidades cerradas por el Ministerio de Educación que les entregaran sus archivos, pero no atendieron los reclamos.

En las diversas ocasiones en que se pidieron los archivos a esas personas, ninguna de ellas dio explicaciones de lo que sucedió con los documentos.

Frente a eso, al ex fiscal especial, Roberto Vidales, aprueba una tesis de funcionarios del Ministerio de Educación: que posiblemente no entregan los archivos porque "se han convertido en un capital que explotan, extendiendo certificaciones con fechas de años anteriores, después del término en que legalmente podían extender cualquier documento en nombre de la universidad, a los estudiantes necesitados de ellas".

Una de las acusaciones que se hace a esas antiguas autoridades universitarias es que emitieron certificaciones en las que admiten "errores" en certificaciones pasadas o comenzaron a entregar certificaciones globales de notas que trataban de disimular las anomalías incurridas y a alterar sus expedientes, en las ocasiones en que estos existían.

Infructuosos

A pesar de todo eso, el Lic. Vidales considera que, pese a la oposición de las viejas autoridades universitarias, encontraron muchas pruebas en millares de certificaciones de notas que emitieron, confiadamente, al igual que otros documentos, a solicitud de los graduados.

Al cruzar esas informaciones con las de otras universidades (en los casos de quienes se pasaron de universidad), encontraron un primer camino para probar las anomalías.

Otros registros públicos en los que estudiantes entregaron certificaciones de sus notas, también se han convertido en caminos hacia las pruebas que requiere la Fiscalía.

Las investigaciones hechas por el Ministerio de Educación antes de cerrar al menos seis universidades que funcionaron en el país, son otras de las fuentes de información más importantes en torno a la investigación de los títulos.

En cada paso que dieron los investigadores de los títulos de muchos abogados, encontraron toda suerte de problemas, tanto en el Ministerio de Educación como en la Corte Suprema de Justicia.

En la Sección de Investigación Profesional y Autorización de la Corte detectaron que está a cargo de una sola persona. Allí se encuentra con el único sistema informático de la sección con un programa anticuado.

La única persona que trabaja allí incluye los nuevos nombres, excluye abogados, anota notarios suspendidos, inhabilitados o fallecidos.

Anticipados

Según se menciona en el informe del Lic. Vidales, de 1995 a 1997 la Sección de Investigación Profesional de la Corte fue la primera institución estatal que se dedicó al examen de los procedimientos de graduación de los abogados.

Se recuerda, incluso, que en el primer año, y a sugerencia del antiguo jefe, Dr. Ernesto Arrieta Peralta, la Corte emitió un acuerdo en el que se exigió a quienes pedían la autorización para ejercer la carrera, que comprobaran la legitimidad del proceso de graduación.

Esto se exigió a quienes se cambiaban de universidad porque, desde esa época, comenzaron a detectar "demasiadas graduaciones anticipadas".

Incluso, en ese tiempo se estableció que algunos graduados supuestamente estudiaron a tiempo completo en dos universidades distintas o completaron la carrera en dos o tres años, lo que es imposible.

Vidales recuerda, en su informe, un hecho que, según su criterio, abrió puertas para que se cometieran nuevas anomalías. Menciona que en 1997, la Corte Plena descargó el examen de los trámites de graduación de los solicitantes al Ministerio de Educación.

Eso permitió, según Vidales, que la mayoría de las personas cuyas autorizaciones fueron detenidas, pidieran el desglose de los originales de sus documentos en sus expedientes, "quedando las copias confrontadas en los mismos y regresaron poco después con sus títulos registrados por el Ministerio de Educación".

Vidales sentenció, en su informe: "A la sola vista de la nota de registro, la Corte autorizó para el ejercicio profesional a decenas de licenciados en cuyos expedientes constaban las irregularidades de su graduación, sin más trámite. Muchos de esos casos habían sido investigados y declarados irregulares por el Ministerio y comunicada tal resolución a la Corte".

También advierte que en otros casos revocaron resoluciones firmes que denegaban la autorización para el ejercicio de la abogacía y eso se hizo "a la sola solicitud del graduado, sin que presentara su título registrado".

Vidales opina que las actuaciones de la Corte sólo se explican "por la voluntad de ignorar el problema".


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