Usulután
Los vecinos de Lempa
tendrán agua potable
El proyecto de agua potable abarca cuatro
cantones con 28 comunidades, hacen un total de
1,337 familias (5,978 personas)
- Sandra
Moreno
- El Diario
de Hoy
La
construcción de las zanjas que
albergarán los 45 kilómetros de
tubería del proyecto de abastecimiento de
agua a las poblaciones del margen izquierdo del
río Lempa, en el municipio de Jiquilisco,
departamento de Usulután, ha cambiado la
vida de la gente.
El mes de julio significó el arranque
de la obra que duraría un año,
desde entonces, las 28 comunidades beneficiadas
aportan la mano de obra no cualificada en los
trabajos que implica poner una red de
tuberías de agua potable. La
institución promotora es la Cruz Roja
Salvadoreña, con el apoyo de Cruz Roja
Española. La inversión asciende a
los cuatro millones de colones.
El miércoles pasado, la Comunidad
Ciudad Romero agarró sus palas y azadones
y se dirigió a abrir las zanjas para la
tubería. En bicicletas, a pie o en
aventón llegaron al sitio donde cada jefe
o jefa de familia haría su tarea: cinco
metros de largo por uno de profundidad.
Cinco años
Sin embargo, toda la familia participa en la
faena. Los niños, con palas más
altas que ellos, después de recibir la
indicación, corrían a tirar la
tierra al fondo del hoyo que albergaba la
"culebra" blanca que dentro de un par de meses
tendrá la misión de darles el agua
que tanto han gestionado, por lo menos, en cinco
años.
"Los más lentos terminan su
asignación en tres horas, los otros, en
dos. Muchos iniciamos el trabajo a las 5:00 de
la mañana, es una vez a la semana que nos
toca venir", cuenta Eugenio Castellón, de
46 años, sentado en un promontorio de
tierra a la orilla de la calle. "Ahora estamos
esperando el turno para enterrar el tubo".
Este hombre recuerda cómo la esperanza
de tener agua potable en la casa llegó 15
días después del terremoto del 13
de enero. Los delegados de la Cruz Roja fueron
directos: "El trabajo viene para ustedes, si no
lo aprovechan, se va para otro lado".
Agua de pozo
¿Qué significa para usted tener
agua?, preguntamos.
"Tomar agua más aseada, la del pozo de
la comunidad salió con parásitos",
contesta Castellón, los de su grupo
comparten su afirmación, aunque, en estos
momentos, ya están un poco inquietos por
la tardanza de cerrar la zanja, porque los de
atrás tienen problemas para unir los
tubos.
La acción se concentra en la
unión de dos tubos. Hay que separarlos,
no están bien. La orden es formar dos
grupos y halar de los extremos. El chiste no
puede faltar durante el aprieto de encontrar un
arreglo: "Yo lo despegué, la foto",
solicita un mozalbete.
Entre los que dirigen la operación se
encuentra don Virgilio Pérez, de 40
años, líder de la comunidad Nueva
Esperanza.
¡Que la gente tenga paciencia, lo
importante es que quede bien!, exclama. Y
qué mejor que un piropo para calmar a los
impacientes: "Lo bueno es que los de Ciudad
Romero son conscientes". Bueno, tienen que
hacerle honor también al nombre que
ostentan.
Pero la mejor frase fue "ya entró,
pueden cerrar". En cuestión de segundos,
hombres, mujeres y niños tiran la tierra
sobre el tubo blanco. Los despistados
"intencionales" no pasan desapercibidos:
"Ponete, la pala no se va a acabar".
Don Virgilio, pequeño de estatura, se
pierde entre sus compañeros mientras sus
brazos suben y bajan en un movimiento
rítmico al son de la pala. En su mente
todavía está fresca la arenga de
un vecino que, al abrir la zanja, lo
amenazó con usar su lomo de rampa cuando
pasará su carreta.
"No entiende (la importancia del proyecto de
agua)", señala don Virgilio. Él
también soportó, en la etapa de
organización, los que les llamaron tontos
por aceptar ser mano de obra no cualificada con
tal de tener agua.
"El costo será para ellos cuando
deseen unirse al sistema, porque tendrán
que pagar una cantidad acorde al trabajo
invertido en la ejecución", explica don
Virgilio. "Se hicieron análisis del agua
de 33 comunidades, el agua salió
malísima. La necesidad del proyecto era
evidente, eso ayudó a que se unieran
otras instituciones que ya estaban con gestiones
de agua, pero a nivel de ciertas localidades.
Finalmente se pudieron aprovechar todos los
recursos locales en un proyecto global".
Lo vital
Y si alguien puede resumir la importancia de
la obra es Evangelina del Carmen Mejía,
de Nuevo Amanecer. "Sin el agua somos nada, es
lo principal", afirma esta vendedora de fresco.
Su marido está en la zanja trabajando.
Ella sabe que el agua de su pozo se encuentra
contaminada, por tanto, la "cura" con el cloro
que le dan en la clínica. Esa
preocupación pronto terminará, y
uno de los responsables es el delegado de
desarrollo en proyectos de agua de la Cruz Roja
Española, Andrés Rebollero.
¿Por qué eligieron ayudar a la
gente con un proyecto de agua potable?
"El problema de salud en las comunidades es
elevado, por las inundaciones del Lempa se
contaminan los pozos. Han habido proyectos de
viviendas, pero nuestra filosofía es que
el agua es vital y genera calidad de vida.
Entonces después del desastre viene la
reconstrucción y el desarrollo,
ahí entra el agua", afirmó
Rebollero.
Las 28
El proyecto de abastecimiento de agua potable
beneficiará a 28 comunidades de margen
izquierdo del río Lempa.
-Del cantón La Canoa: Amando
López, Presidio Liberado, La Babilonia,
Octavio Ortiz (La Canoa), Canoita II, La Casona,
Conventos, Montemar, La Chacastera, La Plancha,
Las Arañas, Las Mesitas, Los
Cálix, Los Lotes, Marillo I, Marillo II y
San Martín.
-Del cantón La Noria: La Noria.
-Del cantón Salinas de Sisiguayo: La
Limonera, Sisiguayo, Vientos Marinos y
Cooperativas Wilbert Mendoza, 29 de Junio y 31
de Diciembre.
-Del cantón El Zamorano: Nuevo
Amanecer, Nueva Esperanza, Ciudad Romero y
Pichichera.