Una voz
de alerta
Diputados, defendamos
nuestra soberanía
Julia
Regina de Cardenal
El
Salvador está a punto de cometer un error
garrafal, que pone en peligro nuestra
soberanía, libre autodeterminación
e identidad cultural. El lunes 27 de agosto, en
un foro auspiciado por USAID, sobre el "Proceso
de Ratificación del Protocolo Facultativo
CEDAW", varias ONG fueron invitadas a una dizque
"consulta ciudadana", al estilo Fidel Castro, en
el que no podíamos opinar. Ni siquiera se
mostró el documento del CEDAW para ver
qué se nos estaba consultando. Nos
informaron que este Protocolo estaba en la
ultima etapa para ser ratificado por la Asamblea
Legislativa. Comunicaron que se han hecho estas
reuniones desde septiembre de 1999, en un
"Proceso de Consulta". Curiosamente, a las
organizaciones en favor de la vida y la familia
que estábamos presentes, era la primera
vez que nos invitaban. "Sí a la Vida" ni
siquiera recibió invitación.
Los ponentes nos orientaron sobre lo
"maravilloso" que es el Protocolo Facultativo,
nos permitieron hacer preguntas sólo por
escrito y ellos escogieron cuáles
contestar, no por falta de tiempo, ya que hubo
de sobra. Llama la atención que USAID
promueva este Protocolo cuando EE.UU. no ha ni
aceptado el CEDAW, porque nunca aprobaría
nada que ponga en peligro la soberanía de
su país como tampoco haría una
consulta ciudadana tan absurda.
El Salvador es signatario de la
Convención para la Eliminación de
Toda Forma de Discriminación Contra la
Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés).
Defender estos derechos es un fin loable,
siempre y cuando los salvadoreños sepamos
cómo se definen. Para asegurar que se
cumplan los compromisos adquiridos, se
creó el "Protocolo Facultativo", como
organismo jurisdiccional supranacional,
conformado por un "Comité" de 23
"expertos" elegidos por la ONU, "facultados"
hasta para exigir la modificación de
nuestras leyes. La experiencia nos señala
que el Comité ha abusado, impulsando su
propia agenda, interpretando el CEDAW con un
alcance que nunca tuvo cuando fue aprobado.
Con el pretexto de eliminar la
discriminación contra la mujer, a
países que han ratificado el Protocolo
Facultativo les han exigido: a Burundi, Chile,
Andorra y a México, legalizar el aborto;
a Kigistán, legalizar el lesbianismo; a
China, legalizar la prostitución; a
Bielorrusia, no celebrar el Día de la
Madre, ya que considera la maternidad como un
estereotipo negativo que debe ser eliminado.
Reclamó a Italia el permitir a los
médicos solicitar su derecho a la
objeción de conciencia al no estar
dispuestos a practicar un aborto; criticó
a Andorra por su educación
católica; exhortó a Irlanda a no
permitir la influencia de la Iglesia
Católica en las políticas
públicas y; reprochó a Croacia el
dejar "a las organizaciones relacionadas con la
Iglesia influenciar sobre los derechos de las
mujeres". Señaló a
República Dominicana que "un cruce de las
esferas secular y religiosa" es un "serio
impedimento para implementar la
Convención"; demandó al gobierno
de Libia a reinterpretar el Corán para
permitir el aborto; reprendió a Armenia
por "no usar el sistema educativo y los medios
electrónicos para combatir el estereotipo
tradicional de madre" y a la República
Checa, por "sobreproteger el embarazo y la
maternidad".
Que pretendan venir a imponernos a unos
"expertos" extranjeros, para que nos indiquen
qué hacer o qué no hacer con
nuestras leyes es un insulto. ¡Tan
incapaces nos consideran! El Salvador ya cuenta
con instrumentos legales y jurisdiccionales para
resguardar los derechos de la mujer. Esto hace
innecesario aceptar este Protocolo Facultativo,
el cual representa un verdadero atropello para
las soberanías nacionales, cuyas
exigencias violan la Constitución,
tratados vigentes, el orden jurídico y
nuestra libre autodeterminación. ¡EL
SALVADOR NO PUEDE RATIFICARLO!
*Columnista de El Diario de Hoy.