La
Nota del
Día
Esa ordenanza no obliga a
nadie
Si el país no estuviera sufriendo las
consecuencias de la crisis económica
mundial, los efectos serían menos
crueles, pero hoy por hoy se da un golpe a la
economía
Durante el fin de semana, varios
establecimientos fueron multados por "agentes
del CAM" por no cumplir con la "ley" que ordena
suspender la venta de bebidas alcohólicas
después de las doce de la noche. Pero los
multados pueden tranquilamente romper las multas
y negar acceso a tales agentes, pues tanto lo
uno como lo otro son ilegítimos inventos
de la Alcaldía de San Salvador.
De aceptarse las pretensiones municipales,
cualquier organismo público (digamos un
ministerio o autónoma) podrá armar
su propio ejército y cocinar el
Código Penal que le venga en gana. Ya
tendríamos a ANDA inspeccionando con
gente armada viviendas y negocios para imponer
sanciones fijadas por su junta directiva, o al
Poder Ejecutivo zarandeando ciudadanos con sus
propios comandos. Del precario esquema
jurídico vigente, caeríamos en la
anarquía.
El CAM no pasa de ser un cuerpo de vigilantes
para cuidar bienes municipales. Además,
el Concejo Municipal no tiene autoridad alguna
para darle al CAM funciones o potestades que no
hayan sido explícitamente aprobadas por
la Asamblea Legislativa. Además, la
Constitución de la República
claramente deja en manos de la Asamblea
Legislativa fijar impuestos, multas, tasas o
tributos. Y cuando las alcaldías quieren
subir sus tarifas (de arbitrios), se ven en la
obligación de solicitarlo a la Asamblea
Legislativa.
Es evidente que los miembros del Concejo o no
tienen las más elementales nociones de lo
que es un Orden de Derecho, o buscan echar abajo
el que nos rige como nación a fuerza de
sombrerazos y truculencias. O ambas cosas. Y han
avanzado mucho en tal despropósito por
culpa de la complicidad y el desgano tanto de
los otros poderes del Estado, como de los
ciudadanos. Y así llegamos a este
año de 2001 con una segunda
policía armada que anda metiéndose
en negocios particulares, porque así lo
dispone del Concejo Municipal.
El siguiente paso será que el CAM
establezca retenes en la vía
pública, para ver si los vehículos
cumplen con alguna de las nuevas ocurrencias
municipales. De hecho, al cocinar el asunto de
los parquímetros no sólo
invistieron de autoridad a los empleados de una
empresa particular (la que instaló los
parquímetros), sino que pretendían
regular el ingreso de vehículos "al
centro histórico". De allí a
instalar aduanas a la entrada de San Salvador
será un paso, el que por cierto quiso dar
Napoleón Duarte cuando era alcalde.
Dejando muchísima
gente sin empleo
También hay que tomar nota de la
"sensibilidad social" que adorna al Alcalde y
sus munícipes. Por más vueltas que
se le dé al asunto, un gran número
de negocios tendrá pérdidas y se
verá forzado o a cerrar, o a disminuir
sensiblemente sus operaciones. Las personas que
trabajan como "bartenders", meseros, cocineros,
etc., han hecho carrera en su oficio y no pueden
irse a otros quehaceres sin perder
antigüedad y experiencia acumulada.
¿Qué será de todas esas
familias a las que una ocurrencia dejaría
en la desocupación o afectará
gravemente en sus ingresos? Si el país no
estuviera sufriendo las consecuencias de la
crisis económica mundial, los efectos
serían menos crueles, pero hoy por hoy se
da un golpe a la economía. Como han
señalado dueños de locales y
restaurantes, son decenas de miles las personas
que viven de esa actividad, muy legítima
en prácticamente todo el mundo. Al
desafuero se suma la barbaridad.