Lunes 3 de septiembre de 2001


La Nota del Día
 

Esa ordenanza no obliga a nadie

Si el país no estuviera sufriendo las consecuencias de la crisis económica mundial, los efectos serían menos crueles, pero hoy por hoy se da un golpe a la economía

Durante el fin de semana, varios establecimientos fueron multados por "agentes del CAM" por no cumplir con la "ley" que ordena suspender la venta de bebidas alcohólicas después de las doce de la noche. Pero los multados pueden tranquilamente romper las multas y negar acceso a tales agentes, pues tanto lo uno como lo otro son ilegítimos inventos de la Alcaldía de San Salvador.

De aceptarse las pretensiones municipales, cualquier organismo público (digamos un ministerio o autónoma) podrá armar su propio ejército y cocinar el Código Penal que le venga en gana. Ya tendríamos a ANDA inspeccionando con gente armada viviendas y negocios para imponer sanciones fijadas por su junta directiva, o al Poder Ejecutivo zarandeando ciudadanos con sus propios comandos. Del precario esquema jurídico vigente, caeríamos en la anarquía.

El CAM no pasa de ser un cuerpo de vigilantes para cuidar bienes municipales. Además, el Concejo Municipal no tiene autoridad alguna para darle al CAM funciones o potestades que no hayan sido explícitamente aprobadas por la Asamblea Legislativa. Además, la Constitución de la República claramente deja en manos de la Asamblea Legislativa fijar impuestos, multas, tasas o tributos. Y cuando las alcaldías quieren subir sus tarifas (de arbitrios), se ven en la obligación de solicitarlo a la Asamblea Legislativa.

Es evidente que los miembros del Concejo o no tienen las más elementales nociones de lo que es un Orden de Derecho, o buscan echar abajo el que nos rige como nación a fuerza de sombrerazos y truculencias. O ambas cosas. Y han avanzado mucho en tal despropósito por culpa de la complicidad y el desgano tanto de los otros poderes del Estado, como de los ciudadanos. Y así llegamos a este año de 2001 con una segunda policía armada que anda metiéndose en negocios particulares, porque así lo dispone del Concejo Municipal.

El siguiente paso será que el CAM establezca retenes en la vía pública, para ver si los vehículos cumplen con alguna de las nuevas ocurrencias municipales. De hecho, al cocinar el asunto de los parquímetros no sólo invistieron de autoridad a los empleados de una empresa particular (la que instaló los parquímetros), sino que pretendían regular el ingreso de vehículos "al centro histórico". De allí a instalar aduanas a la entrada de San Salvador será un paso, el que por cierto quiso dar Napoleón Duarte cuando era alcalde.

Dejando muchísima gente sin empleo

También hay que tomar nota de la "sensibilidad social" que adorna al Alcalde y sus munícipes. Por más vueltas que se le dé al asunto, un gran número de negocios tendrá pérdidas y se verá forzado o a cerrar, o a disminuir sensiblemente sus operaciones. Las personas que trabajan como "bartenders", meseros, cocineros, etc., han hecho carrera en su oficio y no pueden irse a otros quehaceres sin perder antigüedad y experiencia acumulada.

¿Qué será de todas esas familias a las que una ocurrencia dejaría en la desocupación o afectará gravemente en sus ingresos? Si el país no estuviera sufriendo las consecuencias de la crisis económica mundial, los efectos serían menos crueles, pero hoy por hoy se da un golpe a la economía. Como han señalado dueños de locales y restaurantes, son decenas de miles las personas que viven de esa actividad, muy legítima en prácticamente todo el mundo. Al desafuero se suma la barbaridad.


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