Lunes 3 de septiembre de 2001


Una mañana sobria

Tiene cuatro años de jugar voleibol y dentro del esquema ofensivo del Guadalupano es una pieza fundamental.

Fotos y texto Juan Arrieta

La zurda de Geraldina Vásquez no pasa desapercibida cuando el Colegio Guadalupano está atacando. Sus remates fuertes y precisos hacen de ella una pieza fundamental para su equipo. Sin embargo, al convertirse en el soporte anímico del cuadro 'pingüino', aún cuando las cosas puedan salirse de los planes esperados, su rol es mucho más importante.

Afuera de la cancha de voleibol, Geraldina es una joven normal que tiene tiempo para estudiar, jugar con su perro de cinco años, 'Raiza', o pegarse al teléfono para poner al día a sus amigos sobre cuándo y dónde volverá a jugar.

Mientras que sus padres, Yaneth y Roberto, comen ansias antes y durante cualquier encuentro, la tranquilidad parece ser el máximo don de la voleibolista, que con 16 años, cuatro ligados al deporte, ya atesora varias competiciones de alto nivel.


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