Una mañana
sobria
Tiene cuatro años de jugar voleibol
y dentro del esquema ofensivo del Guadalupano es
una pieza fundamental.
Fotos y texto
Juan Arrieta
La
zurda de Geraldina Vásquez no pasa
desapercibida cuando el Colegio Guadalupano
está atacando. Sus remates fuertes y
precisos hacen de ella una pieza fundamental
para su equipo. Sin embargo, al convertirse en
el soporte anímico del cuadro
'pingüino', aún cuando las cosas
puedan salirse de los planes esperados, su rol
es mucho más importante.
Afuera de la cancha de voleibol, Geraldina es
una joven normal que tiene tiempo para estudiar,
jugar con su perro de cinco años,
'Raiza', o pegarse al teléfono para poner
al día a sus amigos sobre cuándo y
dónde volverá a jugar.
Mientras que sus padres, Yaneth y Roberto,
comen ansias antes y durante cualquier
encuentro, la tranquilidad parece ser el
máximo don de la voleibolista, que con 16
años, cuatro ligados al deporte, ya
atesora varias competiciones de alto nivel.