¡Qué
nerviosas!
Faltó calma. El Guadalupano
perdió 3-1 su invicto ante las
panameñas.
Carlos L.
Vides
El
partido estaba dos 'sets' contra uno a favor de
las panameñas, pero las chicas del
Guadalupano estaban por quitarse el
nocáut en el cuarto episodio.
Antes, el partido había sido de
dominio intermitente, con las
salvadoreñas atacando con Geraldina
Vásquez y Gabriela Silis; y Panamá
respondiendo con Ismara Francis, quien con su
altura y pegada fue una pesadilla para la
defensa cuscatleca.
En el primer episodio, las acciones fueron
parejas. Por siete puntos conseguidos por remate
para las 'canaleras', las salvadoreñas
lograron ocho.
Pero las 'guadalupanas' lanzaron cuatro
remates fuera y cometieron tres erroress no
forzados, lo cual pesó para que las
'almirantes' ganaran por 25-23 el primer rollo.
'¡Sube, sube!'
La segunda tanda fue un aluvión
cuscatleco. Vásquez se despachó
cinco remates imparables, por cuatro de Silis,
para demoler a la defensa 'canalera', la cual
'colaboró' con once desconcentraciones
para el empate 'pinguino'.
Luego, ya en el tercer rollo, el Guadalupano
continúo su labor ofensiva, pero se
encontró con un equipo panameño
más ordenado y contragolpeador, que supo
reordenar sus filas y sacar un juego aún
más ofensivo.
Así, a pesar de que el Guadalupano no
se vio mal, terminó cediendo la tercera
tanda por 25-20.
El cierre
El cuarto 'set' parecía el del empate.
El Salvador sacó todo su armamento, y
logró catorce remates imparables en
territorio panameño. Las 'almirantes',
por su parte, nunca desordenaron su juego, y
comenzaron a sumar poco a poco.
Cuando estaba abajo 12-18, Panamá
pidió tiempo. Ordenó sus filas.
Volvió al campo. Con trabajo frío
y controlado, las panameñas lograron
colocarse a 19-21.
Entonces fueron las 'guadalupanas' las que
pidieron tiempo, pero no lograron reagrupar
filas: sus rivales las asediaban 22-23.
La presión panameña
oblió a Miguel Hidalgo, técnico
salvadoreño, a pedir tiempo, pero las
pinguinas nunca recuperaron la calma. Los dos
puntos restantes nunca llegaron, y fue el equipo
visitante el que cerró el rollo -y el
juego- por 25-23.
Con lágrimas en los ojos, las
'guadalupanas' tuvieron que aceptar la derrota,
una caída que podría significar, a
la postre, un bronce perdido, dada la
consistencia de las rivales restantes: Guatemala
y Costa Rica.