"El secuestro es
brutal"
Tras abandonar el hospital donde estaba
internado, el padre Esquivel dijo que los
plagios son una práctica inhumana.
Advirtió que no denunciará a los
hombres que lo secuestraron
- Wilfredo
Moreno
- El Diario
de Hoy
A
eso de las 8:00 a.m., los periodistas esperaban
con ansias que el padre Rogelio Esquivel, quien
fue liberado el pasado lunes por sus
secuestradores, apareciera públicamente
después de que fuera dado de alta en el
hospital.
Pero fue hasta las 9:35 a.m. que el padre
Esquivel, párroco de la iglesia
Inmaculada Concepción, de Nueva San
Salvador, emprendió su camino de retorno
a su parroquia, que lo espera con los brazos
abiertos.
El sacerdote llevaba un traje color negro y
su semblante era sereno. Al salir del nosocomio
decidió visitar el Santísimo
Sacramento en la iglesia Sagrado Corazón
de María. Ahí oró por unos
minutos en compañía de otros
sacerdotes.
Personas que se sintieron que se lo
encontraron por el camino decidieron
acompañarlo y orar junto a él. "Es
grandioso, acabo de venir de la iglesia y me
encuentro con él (el padre)", dijo
Enrique Patiño, creyente
católico.
El secuestro es cruel
Mientras conversaba con los periodistas, el
padre Esquivel dijo que "el secuestro es cruel,
brutal, da pánico y da temor".
"Este acontecimiento es doloroso, terrible,
cruel, tengo miedo, no estoy recuperado y hay
traición de los sentido",
reiteró.
Y es que las secuelas del plagio
tendrán que se superadas con el
tiempo.
Esquivel rehusó revelar detalles de
cómo se logró su
liberación.
Y es que el cura considera que debe darse una
interpretación diferente a los
acontecimientos y no verlos por los
detalles.
"Tenemos que aprender a leer la historia. El
dolor le da profundidad a la vida. Una vida sin
dolor es superficial. Sepamos interpretar por
qué suceden las cosas".
Para el padre Esquivel, el secuestro sufrido
fue una lección y un llamado a una mayor
imitación de Cristo.
Comentó que el último
día que estuvo cautivo ordenó a
sus secuestradores que se pusieran de rodillas.
Luego, les puso las manos para bendecirlos y les
dijo: los amo y en el nombre del Señor
los perdono".
Los plagiarios, incluso, le regalaron una
Biblia, de la que algunos textos los
compartió con ellos.
Un rosario hecho con fibra de yute,
también le fortaleció su fe.
El plagio, dijo Esquivel, le ayudó a
ver el perdón como "la semilla del
futuro".
No obstante, sostuvo que por vivir en un
estado de derecho, las autoridades están
en la obligación de perseguir a los que
violan las leyes.
El padre Esquivel dijo que no
denunciará a los secuestraron, ya que
nunca los reconoció.
Una multitudinaria masa de feligreses
celebraron su regreso al templo que dirige.