Consejos
prácticos
Protejámonos de
la delincuencia
Carlos
E. Mena Guerra*
La pregunta obligada no es ¿ha sido
usted víctima de la delincuencia? sino,
¿cuántas veces lo han asaltado?
Todos hemos sido víctimas: un pariente
cercano, un amigo, un conocido, o un vecino; el
caso es que el problema de seguridad ciudadana
no mejora; por el contrario, se agrava.
¿Qué podemos hacer, aparte de
lamentarnos y pedirle al gobierno y la PNC que
nos resuelva este problema? Revisemos lo hecho
hasta ahora: en nuestra casa hemos levantado
muros, instalado alambre "razor", tenemos un
perro, nuestros hijos y empleados tienen
instrucciones, nuestros vehículos tienen
alarmas, le pagamos más al sereno, etc.
¿Qué tan buenos resultados hemos
tenido?
muy pocos relativamente.
Esta situación requiere algo
más que marchar en las calles en contra
de la delincuencia. "A grandes males, grande
remedios", necesitamos tomar acciones concretas
a nivel sociedad civil, porque a nivel macro ya
se están cambiando leyes.
Lo que realmente necesitamos es organizarnos,
organizarnos como un equipo ciudadano de
vigilancia y protección, "
que toda
menor señal de hostilidad social sea
vigilada, conocida, informada y erradicada". Nos
enfrentamos a delincuentes organizados, aunque
sean sólo dos o tres gatos.
Algunos barrios y colonias son más
fáciles de organizar y controlar que
otros, pero se puede empezar por convocar en los
parques o estacionamientos a los vecinos;
seleccionar a aquellos que tengan un poco de
experiencia en materia de seguridad, y a toda
persona dispuesta a proteger a su familia,
así se dará inicio a un
comité de vecinos.
Una vez organizados, vendrán las
decisiones sobre instalar plumas, portones
(aunque los permisos tienen que gestionarse),
contratar servicios privados con radios y
bicicletas o solicitar puestos de la PNC en el
vecindario, luego se definen las medidas de
control de ingreso y salida de vehículos
y peatones, conocer quién es el nuevo
inquilino, saber los teléfonos de los
vecinos, controlar a las visitas, dotarse de
silbatos, etc., todo esto respetando la
intimidad de los hogares, la idea es cerrar todo
espacio al malhechor. Recuerde: cualquier medida
que se tome para proteger a la familia es
poca.
A efecto de análisis
sistemático, existen cuatro principales
lugares peligrosos en nuestras actividades
diarias: el domicilio, el trabajo, las rutas y
lugares de esparcimiento.
Si no ha logrado organizar su barrio o
colonia, entonces le corresponderá
organizarse individual y familiarmente: observe
por la ventana antes de salir de su casa,
percátese de personas y vehículos
extraños, si observa algo extraño
llame al 911.
De igual forma al regreso de su trabajo,
antes de ingresar a su cochera, dé una
ronda antes de detenerse, si observa algo
extraño use su celular, retírese
del lugar y busque apoyo, conozca el puesto de
PNC más cercano. Haga lo mismo al
acercarse a su lugar de trabajo.
En sus rutas, vigile permanentemente que no
lo sigan. Si viaja en autobús no use
joyas, ocupe el asiento de la ventana, no se
baje en la misma parada, vigile que no lo sigan,
cuente con lugares seguros en el recorrido,
conozca de puestos de PNC en el trayecto, no se
resista al asalto. Su vida es más
valiosa.
En lugares de esparcimiento o supermercados,
no deje a sus hijos alejarse de su lado,
percátese de quién se acerca a
ustedes, no se aleje mucho de las demás
familias, tenga presente dónde
está la vigilancia del lugar.
La seguridad ciudadana es un derecho
inalienable de las familias, la sociedad
salvadoreña sufre una profunda crisis de
inseguridad ciudadana; no está claro que
el beneficio de respetar la ley es mayor que el
costo de infringirla; si la sociedad
salvadoreña viviera cotidianamente una
cultura de legalidad y honestidad, se
contaría con un apoyo social decisivo y
dejaríamos de sufrir humillaciones
diarias por parte de los delincuentes.
Tenemos que sacrificar un poco de tiempo y
privacidad, tenemos que dejar de hacer lo
exclusivamente necesario y estar dispuestos a
esforzarnos un poco más.
Debemos hacernos esta tres preguntas:
¿Queremos combatir y erradicar este mal
endémico de la delincuencia? ¿En
cuánto tiempo queremos hacerlo? ¿O
queremos continuar siendo una sociedad
víctima y humillada? Respondamos y
actuemos.
*Militar y Lic. en
Economía.