Domingo 2 de septiembre de 2001


Consejos prácticos
Protejámonos de la delincuencia
Carlos E. Mena Guerra*

La pregunta obligada no es ¿ha sido usted víctima de la delincuencia? sino, ¿cuántas veces lo han asaltado? Todos hemos sido víctimas: un pariente cercano, un amigo, un conocido, o un vecino; el caso es que el problema de seguridad ciudadana no mejora; por el contrario, se agrava.

¿Qué podemos hacer, aparte de lamentarnos y pedirle al gobierno y la PNC que nos resuelva este problema? Revisemos lo hecho hasta ahora: en nuestra casa hemos levantado muros, instalado alambre "razor", tenemos un perro, nuestros hijos y empleados tienen instrucciones, nuestros vehículos tienen alarmas, le pagamos más al sereno, etc. ¿Qué tan buenos resultados hemos tenido?… muy pocos relativamente.

Esta situación requiere algo más que marchar en las calles en contra de la delincuencia. "A grandes males, grande remedios", necesitamos tomar acciones concretas a nivel sociedad civil, porque a nivel macro ya se están cambiando leyes.

Lo que realmente necesitamos es organizarnos, organizarnos como un equipo ciudadano de vigilancia y protección, "…que toda menor señal de hostilidad social sea vigilada, conocida, informada y erradicada". Nos enfrentamos a delincuentes organizados, aunque sean sólo dos o tres gatos.

Algunos barrios y colonias son más fáciles de organizar y controlar que otros, pero se puede empezar por convocar en los parques o estacionamientos a los vecinos; seleccionar a aquellos que tengan un poco de experiencia en materia de seguridad, y a toda persona dispuesta a proteger a su familia, así se dará inicio a un comité de vecinos.

Una vez organizados, vendrán las decisiones sobre instalar plumas, portones (aunque los permisos tienen que gestionarse), contratar servicios privados con radios y bicicletas o solicitar puestos de la PNC en el vecindario, luego se definen las medidas de control de ingreso y salida de vehículos y peatones, conocer quién es el nuevo inquilino, saber los teléfonos de los vecinos, controlar a las visitas, dotarse de silbatos, etc., todo esto respetando la intimidad de los hogares, la idea es cerrar todo espacio al malhechor. Recuerde: cualquier medida que se tome para proteger a la familia es poca.

A efecto de análisis sistemático, existen cuatro principales lugares peligrosos en nuestras actividades diarias: el domicilio, el trabajo, las rutas y lugares de esparcimiento.

Si no ha logrado organizar su barrio o colonia, entonces le corresponderá organizarse individual y familiarmente: observe por la ventana antes de salir de su casa, percátese de personas y vehículos extraños, si observa algo extraño llame al 911.

De igual forma al regreso de su trabajo, antes de ingresar a su cochera, dé una ronda antes de detenerse, si observa algo extraño use su celular, retírese del lugar y busque apoyo, conozca el puesto de PNC más cercano. Haga lo mismo al acercarse a su lugar de trabajo.

En sus rutas, vigile permanentemente que no lo sigan. Si viaja en autobús no use joyas, ocupe el asiento de la ventana, no se baje en la misma parada, vigile que no lo sigan, cuente con lugares seguros en el recorrido, conozca de puestos de PNC en el trayecto, no se resista al asalto. Su vida es más valiosa.

En lugares de esparcimiento o supermercados, no deje a sus hijos alejarse de su lado, percátese de quién se acerca a ustedes, no se aleje mucho de las demás familias, tenga presente dónde está la vigilancia del lugar.

La seguridad ciudadana es un derecho inalienable de las familias, la sociedad salvadoreña sufre una profunda crisis de inseguridad ciudadana; no está claro que el beneficio de respetar la ley es mayor que el costo de infringirla; si la sociedad salvadoreña viviera cotidianamente una cultura de legalidad y honestidad, se contaría con un apoyo social decisivo y dejaríamos de sufrir humillaciones diarias por parte de los delincuentes.

Tenemos que sacrificar un poco de tiempo y privacidad, tenemos que dejar de hacer lo exclusivamente necesario y estar dispuestos a esforzarnos un poco más.

Debemos hacernos esta tres preguntas: ¿Queremos combatir y erradicar este mal endémico de la delincuencia? ¿En cuánto tiempo queremos hacerlo? ¿O queremos continuar siendo una sociedad víctima y humillada? Respondamos y actuemos.

*Militar y Lic. en Economía.


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