Bye
Bam
Iván Zamorano
se despidió de la 'roja'.
Chile lució ayer el mejor
repertorio de su historia futbolística
para derrotar 2-1 a Francia, actual
campeón del mundo, en una
actuación óptima para despedir a
Iván Zamorano, uno de sus más
grandes jugadores de todos los tiempos.
- Agencia
EFE
Frente
a un invitado de gala Chile olvidó la
crisis que le tiene anticipadamente fuera de la
próxima copa del mundo y exhibió
un juego que no sólo no desmereció
ante Zinedine Zidane y compañía,
sino que le deparó una merecida
victoria.
Zamorano, el homenajeado, estuvo a la altura,
al protagonizar una jugada de lujo que se
convirtió en el primer gol chileno y al
mostrar su rostro humano cuando, al ser
sustituido por Claudio Núñez en el
'87, fue vencido por la emoción y se
derrumbó, llorando, sobre el banco de
suplentes.
Desde el arranque, Francia tuvo más el
control del balón, sobre todo por el
eficiente trabajo cumplido en el medio campo por
Petit. Pires y Zidane, bien respaldados en las
bandas por Thuram y Lizarazu, aunque arriba
tendía a diluirse frente a una defensa
chilena bien plantada y que apostó bien
al fuera de juego rival.
En ese esquema, Chile abrió
sorpresivamente la cuenta en su primera
aproximación, en el '3, en jugada que
gestó el propio autor del tanto, Pablo
Galdames.
El gol no desesperó al campeón
mundial, que acentuó su dominio
territorial, en tanto los chilenos continuaron
esperando atrás, con su ordenado esquema
defensivo.
El segundo tiempo comenzó con el mismo
esquema, aunque Francia puso más
velocidad, con la entrada de Henry en lugar de
Wiltord; la diferencia estuvo en que Chile no se
replegó y aceptó el desafío
en el medio terreno, lo que generó
oportunidades en ambas áreas.
Al '51, un centro de Francisco Rojas
cayó en el área chica francesa y
en una infortunada acción Silvestre
rechazó, pero el balón dio en el
cuerpo de Navia y se fue adentro para el 2-0
favorable a Chile.
El campeón mundial reaccionó y
el técnico Roger Lemerre buscó
alternativas de ataque con las entradas de
Makelele y Marlet. El esfuerzo galo
fructificó en el '73, cuando Zidane
metió un pase mágico a Trezeguet
que, en el corazón del área
chilena, descontó con un toque suave
sobre la salida de Tapia, que acababa de
sustituir al lesionado Sergio Vargas y estaba
absolutamente frío.