Marakänhso
Con más poesía que Byron y
más talento que Shakespeare, Inglaterra
aniquiló 5-1 a Alemania, en la
mismísima Múnich.
Agencia EFE
El
delantero Michael Owen marcó las
diferencias al marcar tres de los cinco goles
con los que Inglaterra derrotó a Alemania
con una goleada histórica de 1-5 en el
"Olímpico" de Múnich y
destrozó a la zaga germana con su
velocidad y su olfato de gol.
Alemania salió jugando con
tranquilidad y soberanía, lo que trajo
muy pronto el 1-0 con una jugada comenzada por
Michael Ballack que levantó suavemente el
balón para que Oliver Neuville
cabeceará desde el borde del área
y dejara a Carsten Jancker sólo frente a
Seaman para definir.
Sin embargo, el gol tempranero no
ayudó a darle solidez al juego
alemán y fue Inglaterra quien
empezó a controlar el partido
aprovechando ante todo la velocidad de Owen ante
la que la defensa alemán parecía
no encontrar fórmula alguna.
Ni Shakespeare...
El mismo Owen fue quien logró el
empate poco después, en una jugada en la
que la zaga alemana se equivocó al tratar
de montar la trampa del fuera del juego.
Luego, las mejores posibilidades fueron
inglesas, dos en los pies de Owen y un libre
indirecto de David Beckham que Marko Rehmer
sacó de la raya de gol, mientras que
Alemania parecía haber perdido toda
fórmula ofensiva.
En el descuento de la primera parte, la
superioridad inglesa se vio premiada con un
golazo de Gerrard desde cerca de treinta metros
que se coló por el ángulo inferior
izquierdo de la puerta defendida por Oliver
Kahn.
Al comienzo de la segunda parte Owen
amplió la ventaja a 1-3, aprovechando un
pase de Emile Heskey, lo que puso a Alemania
contra la pared y le dio a Inglaterra la
posibilidad de explotar el contragolpe con la
velocidad de Owen y de Heskey.
En uno de esos contragolpes, tras una
pérdida de balón de Ballack, Owen
marcó el cuarto con lo que el partido
quedó del todo sentenciado dejando a
Inglaterra a las puertas del Mundial.
Otro contragolpe trajo el quinto, por medio
de Heskey, lo que significó la segunda
derrota alemana en la historia de las
eliminatorias a los mundiales y la goleada
más alta sufrida nunca por el equipo
nacional germano como local.