Fátima urge
de ayuda económica
"Hay niños que se burlan de
mí. Me gritan: ¡ahí viene la
máscara; nos va a comer.
Apártence! Todo por la enfermedad que
tengo en la cara. Yo no les hago caso, los
ignoro". (Fátima Guzmán).
- Óscar
Girón
- Fotos:
César Avilés
En una casa recién construida apenas
con varas de bambú, lodo, plástico
y láminas, ubicada en el cantón
San Isidro de Panchimalco, San Salvador, se
encuentra Fátima María
Guzmán, una niña de 16 años
que padece de una enfermedad extraña en
su rostro.
Esta menor, que no sobrepasa el metro
cincuenta de estatura, ha sido víctima de
todos los ungüentos habidos y por haber
recetados por los curanderos de su localidad,
todo por causa de la inflamación que
tiene en el lado izquierdo de su cara.
"Ahorita me la está tratando un brujo,
me le ha dejado uno enjuagues de sal con
limón para que le baje la masa de cebo
que tiene en la cara. Porque eso es: una masa. A
esta cipota le han hecho mal, no es enfermedad
sencilla la que tiene. Esto es cosa de un
hechizo", explica consternada Julia
Guzmán, madre de la niña.
A sus 57 años, esta madre de diez
hijos, comenta que a Tina -como le dice a
Fátima, según ella por lo enredado
del nombre-, la enfermedad le pegó hace
cuatro años, debido una discusión
que tuvo con un hombre que enamoraba a su
hermana Alicia, quien la hechizó.
Julia dice haber tirado pisto sobre el mal
que padece la última de sus
vástagos. En cada visita que ha hecho a
la Unidad de Salud de Panchimalco, al Hospital
Rosales y a curanderos ha gastado más de
quinientos colones, a pesar de la pobreza en la
que viven.
"Somos pobres"
"Yo confío en los médicos. Me
gustaría pasar consulta con ellos, pero
en el campo se vive bien pobre, el dinero no
alcanza, no puedo pasar consulta. Apenas hay
para las tortillas. Lo que más deseo es
curarme, pero no tengo papá para que me
ayude a pagar los exámenes y la medicina.
Sólo estoy con mi mamá y ella no
trabaja", manifiesta Fátima.
Ella sostiene que su oficio consiste en
acarrear agua, leña e ir hacer la masa;
nunca ha jugado; no sale y las únicas
amigas que posee son Sandra, Filomena y lSantos;
pero a ellas sólo las ve cuando va camino
al río y al molino.
Fátima se cuestiona que a lo mejor por
su enfermedad casi no posee amigos, idea que ha
tomado a pecho por la manera como los
jóvenes y los niños se mofan
cuando la ven pasar por las calle de San
Isidro.
"Hay niños que se burlan de mí.
Me gritan: ¡ahí viene la
máscara, qué feo te miras. Nos va
a comer; apártense! Todo por la
hinchazón que tengo en la cara. Yo no les
hago caso, los ignoro", asegura Fátima,
mientras atiza unos leños para que
estén rápido los tamales.
Depende del diagnóstico
La niña fue remitida de la Unidad de
Salud de Panchimalco al Hospital Rosales. Su
padrastro la llevó a pasar consulta el 21
de marzo pasado y fue registrada con el
número 5179-01, pero no ingresada.
Ante esto, Sonia del Carmen Mejía,
doctora que atendió ese día a
Fátima, dijo que a la niña se le
hizo una evaluación y se detectó
un posible quiste dentígero, enfermedad
que es bastante usual en menores de 17
años.
Sin embargo, este diagnóstico
aún no es certero. Todavía falta
realizarle unas pruebas de laboratorio a Tina,
algunos de los cuales cuestan entre 100 y 160
colones.
La doctora Mejía explicó que
estas son patologías muy complicadas de
las que hay que llevar control semanal e
implican gastos, porque es un proceso de
recuperación lenta, que en el caso de
Fátima puede durar de dos a tres
años.
Los quistes dentígeros, explica la
especialista, se dan por el incrustamiento de un
diente en la cavidad bucal, es decir que no
salen, y la misma cápsula retenida del
diente forma el quiste.
Hasta el momento el patronato del Hospital
Rosales se ha comprometido a exonerar los
exámenes que se realicen en ese nosocomio
a Fátima. Sólo queda el resto de
las pruebas fuera de esa institución, por
lo que la niña necesita la
colaboración de personas altruistas.
Mientras tanto, "la Tina" se encuentra en su
querido cantón, acompañada de
cinco gallinas, un gallo y una casa que se
ajusta cada día con lodo. Su enfermedad
no le impide realizar los siete o quince viajes
diarios para acarrear agua con su cántaro
rojo.
Ayudémosla
La familia de Fátima requiere de la
ayuda de personas de buen corazón que le
ayuden a costear los gastos de los
exámenes clínicos. Si usted quiere
ayudarla, comuníquese a esta
sección, en los teléfonos 271-0100
y 271-0122, extensión 1372.
Exámenes exentos de pago
Plan TX: exámenes de laboratorio:
hemograma, VDRL, HIV, orina, TPT y TP.
Total aproximado a pagar Hospital Rosales
¢100, exentos por el patronato de ese
centro.
Los más caros
Radiografías que van a orientar a los
médicos sobre qué patología
tiene Fátima.
Rx watters y panorámica cuestan unos
¢160 cada uno, y el CAFF ¢190.