Bonanza
para algunos sectores; preocupación para
otros
La economía en
un día sin agua
Mientras a los vendedores de agua y de
platos desechables les fue bien, los fabricantes
de pan y propietarios de restaurantes debieron
lidiar con costosas restricciones.
- Guadalupe
Trigueros
- El Diario
de Hoy
La
producción y el comercio no tuvieron un
día normal, ayer. Para algunos sectores
significó un aumento en la demanda de los
bienes que produce o de los servicios que
ofrece. Para otros, en cambio, como los
productores de pan, fue un lunes negro.
La actividad laboral fue normal en general,
pero es difícil prever que seguirá
así en los próximos cuatro
días, cuando las reservas de agua se
vayan agotando en las cisternas de empresas y
establecimientos de comercio.
La restricción del servicio de agua,
por causas técnicas, comenzó el
pasado fin de semana. Los capitalinos y
habitantes de Nueva San Salvador abarrotaron los
supermercados, para aperarse de platos
desechables, alimentos enlatados y agua
purificada.
Las personas afectadas se volcaron a los
mercados y a las ventas de depósitos
plásticos para almacenar el vital
líquido en sus casas y negocios.
En los restaurantes, desde el domingo,
sólo se habilita una parte de los
sanitarios y la comida se sirve en
desechables.
La ropa en las lavanderías no ha
dejado de lavarse, las cisternas han auxiliado a
algunos durante las primeras horas del lunes,
pero debieron llenarlas según el consumo.
Lo mismo pasó con los lavadores de
automóviles.
Histeria comercial
Los transportistas de agua potable tuvieron
que hacer largas filas en los centros de
abastecimiento, mientras los teléfonos de
sus oficinas no cesaban de sonar. Los pedidos se
incrementaron en la medida en que el día
avanzaba.
Al mediodía, las filas en los
autoservicios de comida rápida eran
largas. Los pacientes clientes eran amas de casa
que no deseaban cocinar, para ahorrar agua, o
empleados que prefirieron una hamburguesa, en
lugar de una sopa de dudoso origen.
A la misma hora, los semáforos dejaron
de guiar el tráfico. Los lugares que
tenían agua se quedaron sin ella durante
unas horas, pues la falta de energía
paralizó las bombas que funcionan con
electricidad. Los insistentes pitos provocaron
improperios.
Mientras, los fabricantes de hielo y de agua
envasada no paralizaron la producción.
Tampoco los concreteros que surten a las
constructoras. Estos sectores almacenaron agua y
adelantaron los pedidos para abastecerse.
Pero no a todos les funcionaron los planes.
Los provedores de agua no alcanzaron a suplir la
demanda de los grandes fabricantes de pan.
Estos, al atardecer, debieron analizar la
paralización de exportaciones, por falta
de agua en sus cisternas.
El corte de agua potable estuvo a punto de
colmar los ánimos de los consumidores de
licor, en estos momentos condolidos por una
ordenanza municipal que prohíbe ingerir
bebidas alcohólicas desde la media noche.
Las destilerías acudieron a los
transportistas de agua para poder producir los
pedidos de noviembre y diciembre, los meses de
mayor demanda del producto. Las celebraciones
navideñas estuvieron amenazadas por el
corte del agua.
Hoy martes, será el segundo día
hábil sin agua potable, y se desconoce
qué más tendrán que hacer
los afectados. Las autoridades dicen que la
tubería dañada será
reparada para garantizar 20 años de
abastecimiento de agua.