Martes 11 de septiembre de 2001


Estados Unidos bajo fuego

En un hecho sin precedentes, una serie de atentyados hizo sucumbir a varias ciudades de EStados Unidos. Dos aviones se estrellaron contra las emblemáticas Torrres Gemelas, en Nueva York. Se estima que las víctimas son millares.

Varios ataques terroristas coordinados sembraron el terror en los Estados Unidos. Dos aviones comerciales de pasajeros fueron estrellados en contra de las legendarias Torres Gemelas, en el conocidos World Trade Center, en la ciudad de Nueva York. Hasta el momento se desconoce el número de muertos.

El terror y la confusión se apoderaron de esa ciudad, a partir de las 8:45 de la mañana (hora de Nueva York), cuando dos aviones de pasajeros chocaron (con 20 minutos de diferencia), contra las torres, el complejo de edificios más grande de Nueva York de 110 pisos de altura y más de 50 mil empleados.

Al cierre de esta edición, autoridades estadounidenses aún trabajaban en el rescate de cientos de víctimas, quienes quedaron atrapados entre los escombros de la torres, que se desplomaron debido a los impactos. Según algunas fuentes, se estima que el número de muertos asciende a varios miles. Alrededor de 150 mil personas ingresaban a diario a ese complejo financiero.

Al mismo tiempo, otro avión impactó en el Pentágono, centro militar estratégico de Estados Unidos y un coche bomba estalló en las cercanías del Departamento de Estado. Minutos más tarde otro avión se estrelló en Pensilvannia; sin embargo, se desconoce si es parte de la serie de atentados.

Estos ataques desataron un caos y un pánico jamas visto en ese país. Todo el tráfico aéreo fue paralizado, cerraron la frontera de México, miles de edificios fueron evacuados.

Máxima alerta

En una primera reacción, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, dijo que el país tomó todas las medidas necesarias para proteger a sus ciudadanos y que perseguirá y castigará a los responsables de los ataques al World Trade Center y el Pentágono.

"Hemos tomado todas las precauciones de seguridad apropiadas para proteger al pueblo estadounidense", dijo Bush a periodistas en una improvisada rueda informativa en la base aérea de Barksdale, en Louisiana, donde él y su equipo fueron trasladados por medidas de seguridad.

"Que no queden dudas, Estados Unidos perseguirá y castigará a los responsables de estos actos cobardes", agregó.

Bush dijo que las fuerzas militares estadounidenses fueron puestas en "estado de alerta máxima" y que se han tomado medidas preventivas para asegurar el funcionamiento del gobierno de Estados Unidos.

Testigos del horror

La tragedia enmudeció a un país, que estupefacto ha visto las escenas del terror y ha escuchado dramáticos testimonios Aquello era un escenario de pesadilla: gente envuelta en llamas, saltando aterrada desde las Torres Gemelas momentos antes del derrumbe de los dos edificios del Centro de Comercio Mundial.

''Todo el mundo gritaba, lloraba, corría, policías, bomberos, todo el mundo'', dijo Mike Smith, jefe de bomberos. ''Un par de bomberos me recogieron y me arrastraron por la calle''. ''Es como un campo de batalla. Hay muchos heridos''.

Muchos lo comparaban con Pearl Harbor, mientras cientos de personas acudían al puente que une Manhattan y Brooklyn con máscaras respiratorias distribuidas por la policía y los bomberos.

''Todo cayó como un tornado. La gente comenzó a correr'', dijo Shirley Bates, quien trabajaba en el piso 88 de una de las torres gemelas.

Trabajadores del Centro de Comercio caminaban aturdidos por el distrito financiero de Manhattan, muchos sorprendidos de que pudieron sobrevivir.

Jennifer Brickhouse, de 34 años, subía por el ascensor a su oficina del piso 76 del Centro de Comercio Mundial cuando ''escuché ese gran boom. Todo el mundo se volvió loco. Todos salimos. Cuando salí, el segundo edificio explotó. Todo comenzó a caer y el humo empezó a salir'', dijo Brickhouse.

''Acabo de ver cómo se derrumbó el edificio en el que trabajo'', dijo el empresario Gabriel Ioan, en estado de aturdimiento cerca de la municipalidad. Las Torres Gemelas a su espalda estaban envueltas en humo y cenizas. A esta hora, el terror todavía cunde la otrora invulnerable primera potencia del mundo.


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