Estados Unidos bajo
fuego
En un hecho sin precedentes, una serie de
atentyados hizo sucumbir a varias ciudades de
EStados Unidos. Dos aviones se estrellaron
contra las emblemáticas Torrres Gemelas,
en Nueva York. Se estima que las víctimas
son millares.
Varios ataques terroristas coordinados
sembraron el terror en los Estados Unidos. Dos
aviones comerciales de pasajeros fueron
estrellados en contra de las legendarias Torres
Gemelas, en el conocidos World Trade Center, en
la ciudad de Nueva York. Hasta el momento se
desconoce el número de muertos.
El
terror y la confusión se apoderaron de
esa ciudad, a partir de las 8:45 de la
mañana (hora de Nueva York), cuando dos
aviones de pasajeros chocaron (con 20 minutos de
diferencia), contra las torres, el complejo de
edificios más grande de Nueva York de 110
pisos de altura y más de 50 mil
empleados.
Al cierre de esta edición, autoridades
estadounidenses aún trabajaban en el
rescate de cientos de víctimas, quienes
quedaron atrapados entre los escombros de la
torres, que se desplomaron debido a los
impactos. Según algunas fuentes, se
estima que el número de muertos asciende
a varios miles. Alrededor de 150 mil personas
ingresaban a diario a ese complejo
financiero.
Al mismo tiempo, otro avión
impactó en el Pentágono, centro
militar estratégico de Estados Unidos y
un coche bomba estalló en las
cercanías del Departamento de Estado.
Minutos más tarde otro avión se
estrelló en Pensilvannia; sin embargo, se
desconoce si es parte de la serie de
atentados.
Estos ataques desataron un caos y un
pánico jamas visto en ese país.
Todo el tráfico aéreo fue
paralizado, cerraron la frontera de
México, miles de edificios fueron
evacuados.
Máxima alerta
En
una primera reacción, el presidente de
Estados Unidos, George W. Bush, dijo que el
país tomó todas las medidas
necesarias para proteger a sus ciudadanos y que
perseguirá y castigará a los
responsables de los ataques al World Trade
Center y el Pentágono.
"Hemos tomado todas las precauciones de
seguridad apropiadas para proteger al pueblo
estadounidense", dijo Bush a periodistas en una
improvisada rueda informativa en la base
aérea de Barksdale, en Louisiana, donde
él y su equipo fueron trasladados por
medidas de seguridad.
"Que no queden dudas, Estados Unidos
perseguirá y castigará a los
responsables de estos actos cobardes",
agregó.
Bush dijo que las fuerzas militares
estadounidenses fueron puestas en "estado de
alerta máxima" y que se han tomado
medidas preventivas para asegurar el
funcionamiento del gobierno de Estados
Unidos.
Testigos del horror
La tragedia enmudeció a un
país, que estupefacto ha visto las
escenas del terror y ha escuchado
dramáticos testimonios Aquello era un
escenario de pesadilla: gente envuelta en
llamas, saltando aterrada desde las Torres
Gemelas momentos antes del derrumbe de los dos
edificios del Centro de Comercio Mundial.
''Todo
el mundo gritaba, lloraba, corría,
policías, bomberos, todo el mundo'', dijo
Mike Smith, jefe de bomberos. ''Un par de
bomberos me recogieron y me arrastraron por la
calle''. ''Es como un campo de batalla. Hay
muchos heridos''.
Muchos lo comparaban con Pearl Harbor,
mientras cientos de personas acudían al
puente que une Manhattan y Brooklyn con
máscaras respiratorias distribuidas por
la policía y los bomberos.
''Todo cayó como un tornado. La gente
comenzó a correr'', dijo Shirley Bates,
quien trabajaba en el piso 88 de una de las
torres gemelas.
Trabajadores del Centro de Comercio caminaban
aturdidos por el distrito financiero de
Manhattan, muchos sorprendidos de que pudieron
sobrevivir.
Jennifer Brickhouse, de 34 años,
subía por el ascensor a su oficina del
piso 76 del Centro de Comercio Mundial cuando
''escuché ese gran boom. Todo el mundo se
volvió loco. Todos salimos. Cuando
salí, el segundo edificio explotó.
Todo comenzó a caer y el humo
empezó a salir'', dijo Brickhouse.
''Acabo de ver cómo se derrumbó
el edificio en el que trabajo'', dijo el
empresario Gabriel Ioan, en estado de
aturdimiento cerca de la municipalidad. Las
Torres Gemelas a su espalda estaban envueltas en
humo y cenizas. A esta hora, el terror
todavía cunde la otrora invulnerable
primera potencia del mundo.