Martes 11 de septiembre de 2001


Para ver llover
Unos consejos para la sequía

No hay agua. El chorro no es muy elocuente que digamos en estos días. Aquí entre nos, en mi casa no hay agua desde que Morales Erlich tenía pelo, y por eso la noticia del corte en el servicio del 'vital líquido' no me asusta particularmente.

Por Cristian Villalta

Miserias personales aparte, otras buenas gentes sí están afligidas con esta seca coyuntura (no me refiero, ergo, a la de mis huesos). A continuación, algunos consejos ortodoxos y otros no tanto para sobrevivir al ocio de los empaques:

1. Sí, usted es muy amigable, de los que abraza a sus colegas, y da palmaditas en la espalda. Ni modo, hágase misántropo por cinco días y no le dé la mano a nadie. Es por puras razones de higiene, sobre todo si entre su círculo de cheros figuran vendedores de minuta o sorbete de carretón. Pueden hacerse excepciones para los amigos con piscina.

2. Tape bien los recipientes donde piensa guardar agua. Los criaderos de zancudos pueden convertir su próximo fin de semana en una salida de emergencia hacia la unidad de salud. Por supuesto, tape los cumbos una vez llenos, no antes (consejo para diputados).

3. Si tiene carro, incluso con placas nacionales, lávelo con agua de la pila. Si tiene perro, báñelo con agua de la pila. Si tiene jardín, riéguelo con agua de la pila. Es difícil meter el carro, al perro y al jardín a la regadera.

4. Hay otros consejos, en realidad poco llamativos, pero de igual relevancia. No importa dónde compre el agua, ni si viene envasada, trate siempre de hervirla. Lávese las manos en la medida de sus posibilidades. Póngale peculiar cuidado al agua que toman sus niños. Lo que ahora sólo parece una ligereza de ANDA puede convertirse en una crisis de insalubridad con la suficiente cuota de indolencia.

En realidad este problema del agua no es cosa de chiste. El Salvador viene chineando esta tara desde hace dos décadas. Tampoco crea que el domingo, cuando abra el chorro y diga "¡ya vino!", todo estará terminado.

Ojalá eduquemos a las próximas generaciones dentro de una cultura de austeridad. Parece cosa de ecologistas trasnochados, pero costumbres tan nuestras como la de lavar el carro en efusión de mangueras o enjabonar los platos mientras el grifo sigue abierto pueden, multiplicadas por 100,000, acentuar la insuficiencia. Si usted, querido lector, no es constructor, ponga una gotita de su parte.


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'01] [Portada] [Planeta Alternativo]


Copyright 1995 - 2001. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com