Un cojo que
sabía mucho
La adversidad nos hace personas más
sabias, o al menos debería. En "El cojo
bueno", del guatemalteco Rodrigo Rey Rosa, trata
de un joven al que secuestran y le cortan un
pie. El joven, Juan Luis Luna, se va del
país (Guatemala) hacia Marruecos a
rehacer su vida, pero para su desgracia el
destino le tiene preparado un encuentro con el
pasado.
Por
Telena
La
historia escrita por Rey Rosa conmueve. Te
sentís secuestrado, impotente. No lo
podés ayudar a él, al secuestrado,
no lo podés rescatar y tampoco
podés curar sus heridas.
¿Entonces, qué hacés?
Seguís leyendo, y al seguir
descubrís que no sólo Juan Luis
sale con vida sino que encima debe enfrentar a
sus fantasmas (que resultan ser reales).
Pero sobre todo te conmueve su actitud
después del secuestro, porque no quiere
ni busca venganza. Más bien quiere lo que
todos, víctimas o no de un secuestro,
queremos: una explicación (digo, si la
justicia ya quedó descartada).
Es además, "El cojo bueno" una
historia que se lee rápido, casi con
angustia pero cuando llegás al final
entendés que más que bueno,
éste es un cojo sabio.
Yo no sé por qué al leer esta
novela recordé los últimos
secuestros: el del padre, el del niño que
mataron y cuya familia huyó del
país, el de la señora de Torres y
tantos más. Algunos con finales felices y
otros no. Pero sin duda historias sin finales,
que se seguirán repitiendo como una
maldición que no se nombra.
A lo mejor necesitamos rescatarnos a nosotros
mismos. A lo mejor necesitamos perdonarnos y
perdonar. Es decir, cada vez que hay un
secuestro lo condenamos, y casi, pedimos
venganza. Pero no podemos caminar
así.
Cuando terminé de leer "El cojo bueno"
me quedé confundida toda la noche.
Sentí, por un lado, alegría por la
actitud del secuestrado pero a la vez tristeza
por lo que le había pasado. Me dije
qué países tan hechos... No, si
él se tenía que haber vengado.
Aquí la justicia por gusto. Y luego me
arrepentía; no, mejor así, mejor
que los perdonaste Juan Luis. Tenés
razón.
Y entonces me sentí Juan Luis. No -me
dije- si es como si a mí me lo hubieran
hecho, como si se lo hicieran a cada uno de
nosotros, a todo el país.
¿Por qué tenemos que vivir
así? Si tan solo cada uno pudiera hacer
algo al respecto. Si tan solo las heridas
sanaran.