Niñas de y en
la calle sufren más riesgos
Violaciones sexuales, embarazos precoces,
deserción escolar, uso de drogas,
prostitución y otros peligros son parte
de su realidad
- Karen
Azucena
- El Diario
de Hoy
Vivir
en la calle o pasar la mayor parte del tiempo en
ella son factores que favorecen el embarazo
precoz.
Así lo afirma la doctora Rhina
Morán de Ferrer, para quien todos los
parámetros se agudizan cuando ha habido
maltrato o abandono familiar.
En ese sentido, las niñas de y en la
calle corren riesgos mayores de quedar
embarazadas. Ellas, en contraste con
niñas de su edad que cuentan con un hogar
y un nivel mínimo de protección,
están a merced de violaciones
sexuales.
"Es común ver deambular niñas
en marginales, parques y terminales de buses.
Corren el peligro de quedar embarazadas, ser
violadas, prostituidas, maltratadas
física y psicológicamente e
inducidas a consumir drogas y adoptar conductas
irregulares", dice la doctora.
¿Quién las cuida?
Según Carlos Tito López, de la
Fundación Olof Palme, la incidencia de
niñas de la calle embarazadas "no es tan
alta", pues en todo San Salvador, la
fundación ha detectado a cinco
niñas de la calle.
"Cuatro son pequeñas y una, que es
mayor, ya tiene un niño. Madre e hijo
están bajo el cuidado del Centro Rosa
Virginia Peletier", puntualiza López.
La doctora de Ferrer se opone a estos datos
numéricos. A su juicio, hay más de
cuatro niñas viviendo en la calle, sin
ahondar en la situación de niñas
que son explotadas en prostíbulos.
La solución termina en llevarlas a
centros de atención, añade la
doctora.
"Vivir dentro de estos centros no garantiza
que no haya abuso sexual hacia ellas... a veces,
las mismas personas que las cuidan las abusan
sexualmente", dice.
La galena agrega que es indispensable luchar
por el fortalecimiento de la familia y la
protección que las niñas necesitan
desde la niñez temprana.
En su Análisis Situacional de la
Niña de y en la Calle de la Ciudad de San
Salvador, de Ferrer sostiene que en los grupos
de niñas de conducta más
deteriorada, la proporción de analfabetas
alcanza hasta el 50 por ciento.
Y es que la deserción escolar se debe,
en muchos casos, al embarazo como producto de
una violación. En otros, la baja
escolaridad tiene otras causas, como el maltrato
y abandono familiar. Esto lleva a pensar que la
rehabilitación de las niñas es
compleja y no está ligada
únicamente al hecho de que se les
proporcione una aptitud para trabajar.
El
rostro frágil de las madres
adolescentes